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Ibiza Ecologic Festival: «El mar es una sopa de plástico»

El Parque Biobotánico Biotecnológico ofrece este fin de semana un amplio escaparate de entidades y productos ecológicos de la isla

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Las imágenes del Ibiza Ecologic Festival

Los 572 kilómetros cuadrados de Ibiza parecen una nimiedad en el conjunto del Mediterráneo. En cambio, si hablamos de una extensión similar formada por microplásticos, la percepción cambiará por completo. Pero el problema es aún mucho más grave: si multiplica por cuatro el territorio de la isla, puede hacerse la idea de la superficie que ocuparían los fragmentos de plásticos que están repartidos por el Mare Nostrum, según advierte Agnès Torres.

Esta joven bióloga marina aprovecha el Ibiza Ecologic Festival para dar a conocer su campaña Conciencia Plástica, en uno de los 30 puestos que forman parte de este evento de divulgación en el Parque Botánico Biotecnológico. «El Mediterráneo ya ha batido el récord con una concentración de hasta 1,25 millones de fragmentos de microplásticos en un kilómetro cuadrado. Nuestro mar ya es una sopa de plástico», sentencia.

Limpieza de playas

Para dejar constancia de este riesgo, en la mesa de Conciencia Plástica se reparten diferentes botes de cristal llenos con una selección de los materiales recogidos en sus campañas de limpieza de playa. Junto a las habituales colillas o pajitas, sorprende un envase con pequeños trozos regulares de plástico naranja. «Creemos que son los seguros de los protectores solares», apunta la bióloga.

Conciencia Plástica aporta su granito de arena con una nueva campaña de limpieza de playas desde el 2 de octubre hasta finales de marzo

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Más allá de la divulgación, Conciencia Plástica aporta su granito de arena con una nueva campaña de limpieza de playas, que desarrollará desde el 2 de octubre hasta finales de marzo. Cada dos domingos, de 10 de la mañana a dos del mediodía, necesitarán voluntarios, que pueden informarse a través de sus redes sociales.

Precisamente, la participación en las entidades ambientales fue la impulsora del Ibiza Ecologic Festival. Su fundadora, Merche Martínez, involucrada en distintas ONG, se animó a crear Ecoradio, una emisora online, para dar voz a estos colectivos.

«Después me pareció que sería interesante exponer estas ideas en algún lugar, dando a conocer productos sostenibles o con charlas divulgativas», explica. Esa fue la génesis del evento en 2019 en Atzaró, que tras, el parón del covid, regresa durante todo el fin de semana en el ‘Bibo Park’.

«Es una fiesta, pero lo principal es que, con la excusa de pasarlo bien, informamos de qué está pasando en el planeta», resume Martínez. Así, los talleres para toda la familia se compaginan con una feria con puestos de entidades y empresas o con una completa de charlas temáticas.

La amplia programación de las ponencias abarcan desde cambiar los hábitos alimentarios «para evitar el colapso del planeta», la reutilización del plástico o los riesgos de la compra de ropa compulsiva. «Hay que concienciar a los jóvenes de que la moda low cost nos lleva al desastre, porque contamina mares, ríos y el bosque», advierte Martínez.

"La gente no es consciente de lo que llega a contaminar la industria textil, la segunda más contaminante del planeta"

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El desierto de Atacama

La diseñadora Nadene Seguin participa en la feria para concienciar de los efectos de esta moda rápida. Como representante del grupo Fashion Revolution España, en su puesto ofrece un taller para alargar la vida útil de las prendas y dar a conocer algunos ejemplos impactantes.

«La gente no es consciente de lo que llega a contaminar la industria textil, la segunda más contaminante del planeta», subraya. Fabricar una camiseta de algodón requiere hasta 2.000 litros de agua y 10.850 litros en el caso de unos vaqueros.

Además, muchas de estas prendas acaban en un vertedero ilegal como el del desierto de Atacama, en Chile, donde cada año se arrojan 39.000 toneladas de ropa usada proveniente, en su mayoría, de Norteamérica, Europa y Asia. «Todas las prendas que no reciclamos acaban allá y se le prende fuego», lamenta.

El consejo de Seguin a los consumidores es bien sencillo: «Comprar menos, elegir los materiales en función de su procedencia y hacer que duren».

En este festival, Seguin también promueve una campaña de Fashion Revolution para reclamar un proyecto de ley a la UE que permita «un salario digno para los trabajadores del sector textil en el mundo entero», explica.

Igualmente, las condiciones laborales dignas son una de las prioridades que tiene en cuenta la Fundación Deixalles como punto de venta de productos de comercio justo. Esta entidad está presente en la feria con tres de sus técnicas y monitoras, Raquel Castellví, Carolina Guirado y Pilar Vergara, que atienden una pequeña muestra de todo lo que puede encontrarse en su nave del polígono de Montecristo.

Trabajo digno

Aunque Deixalles se conoce principalmente por su labor en la reutilización de ropa y muebles, que desarrollan a través de programas de inserción laboral y social, también cuenta con un pequeño mercado de productos como café, miel o té procedente del comercio justo. «Son cooperativas que garantizan que llevan a cabo un trabajo sostenible, donde las mujeres cobran el mismo salario y todos beneficios que generan los reinvierten en su comunidad con escuelas o parques», explican.

Además de las entidades, en el festival participa el grupo Nature-Based Solutions en Ibiza, abierto a reunir «todos los proyectos que cumplan con el estándar europeo de las soluciones basadas en la naturaleza», explica Olivia Cantons. Así, una de las empresas que forman parte de esta iniciativa, The BioPool, especializada en crear zonas de baño sin productos químicos y con un sistema de purificación natural. «Pueden ser del mismo tamaño que las piscinas que funcionan con cloro, pero también lagos». En una finca de Ibiza han llegado a crear uno de 400 metros cuadrados y tres metros de profundidad, donde las propias plantas se encargan de mantener el agua de baño limpia y cristalina, explica el arquitecto y bioconstructor Gustavo Fraile.

Arturo Bandrés, de La Cicloteca, también sorprende con unas bicicletas orgánicas. Las produce a medida una cooperativa Argentina con bambú, un material «tan resistente y flexible que se puede hacer ciclocross con ellas sin necesitar suspensiones», detalla.

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