Suscríbete

Diario de Ibiza

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Irantzu Varela: «El fascismo no es una opción política más»

La periodista y activista feminista Irantzu Varela participa en la segunda jornada del ‘Campus Desobedient’ de Mal del Cap junto a Mahécor Mbengue y Oskar Matute

Irantzu Varela, Mahécor Mbengue, Oskar Matute e Inma Saranova, en la mesa redonda.

«La desobediencia no sólo es una forma de vivir, es una forma de luchar en la que hay que asumir que todas las victorias que se consigan se las apuntará el bando opresor», comenta Irantzu Varela, periodista y militante feminista, poco antes de su participación en la última mesa redonda del ‘Campus Desobient’, organizado por Mal del Cap. Varela, que es ya una veterana en estas lides en la isla, habla de desobediencia, feminismo y derechos lgtbiq en la terraza del hotel, tocada por el sol.

En breve estará en el auditorio de Cas Serres, donde en la segunda jornada de la iniciativa compartirá mesa redonda con Mahécor Mbengue, mallorquín nacido en Senegal que trabaja en Cáritas Diocesana, y Oskar Matute, portavoz adjunto d’EH Bildu en el Congreso. «Estar en el mundo con un cuerpo desobediente y con un discurso desobediente son dos elementos que condicionan tu posición», continúa la periodista, que, en el caso físico, asegura que «un hombre blanco, heterosexual, con las necesidades básicas cubiertas está destinado a unos privilegios», mientras que en el momento en que una personas se va alejando de esas características «está condenada a la vulnerabilidad». En cuanto al discurso, señala que «cuando una mujer, lesbiana, feminista, de izquierdas y anticapitalista se adentra en la lucha de criticar la opresión, se encuentra en una posición vulnerable». Pone como ejemplo su propio caso: «Cuando eres una periodista feminista que trabaja en medios pequeños autogestionados, sin apoyos de las grandes estructuras y con un discurso valiente sólo estás protegida por ti misma y tus amigas».

Varela exige un discurso feminista «hegemónico» en espacios «con visibilidad» y denuncia cómo los partidos de la extrema derecha «se aprovechan del corpus teórico» del feminismo para algunas de sus reivindicaciones.

Una tribu urbana

La ponente apunta la «responsabilidad directa» de quienes se muestran dispuestos a pactar «con el partido nazi» y destaca que la extrema derecha no ofrece planteamientos sino únicamente «eslógans y propaganda». «Son más márketing que otra cosa, no hay una reflexión», indica antes de afirmar: «Para ellos, la culpa siempre la tienen otros que son, además, los que están peor». Varela reconoce que «una parte de la chavalería» ha asumido los postulados de la ultraderecha española «como si fuera una tribu urbana» en un momento de sus vidas en el que «necesitan ser antisistema». «El fascismo es fácil y se compra barato», recalca antes de recordar: «Hitler llegó al poder ganando unas elecciones».

«Yo soy de la máxima de Urruti: Con el fascismo no se debate, al fascismo se le combate», afirma la ponente, que critica cómo los medios han sido «altavoz para discursos fascistas, homófobos e islamófobos». «El fascismo no es una opinión más, el fascismo no es una opción política más», abunda Varela, quien defiende que, sin embargo, el tiempo y el espacio que se le ha dado en los últimos años a su discurso. «Son personas que ponen en peligro los consensos democráticos básicos», afirma.

La periodista vasca asegura que, por otro lado, ve «chavalas muy concienciadas» que están encarnando el feminismo y que tienen claro que sus cuerpos «no son campos de batalla. También chicos jóvenes «que están tratando de no habitar los privilegios que tienen por ser hombres», por lo que reivindica que no se ponga en cuestión a toda la juventud.

La periodista no cree que la virulencia con la que en los últimos tiempos se ataca el feminismo sea un paso atrás. «Esto ya ha pasado. Históricamente, cuando se produce un potente avance de los derechos sociales siempre hay una reacción, pero eso no significa que haya un retroceso», comenta.

«La lucha feminista, antirracista, lgtbiq, cuestiona un orden que la gente considera normal, cuestiona un sistema que favorece a los privilegiados y explota de forma violenta a las mujeres, que son la mitad de la población, a los migrantes y a las personas racializadas», continúa. «Entiendo que estén asustados. Estamos en el camino de la igualdad», afirma Varela, que califica de «injusto» el cariz negativo que ha tenido siempre el adjetivo desobediente, que no es más «que no hacer lo que le conviene al poder, al sistema capitalista, dejar de hacer las cosas como Dios manda, una expresión que lo dice todo».

La periodista recuerda que el primer referente feminista que tuvieron las niñas de su generación fie Pippi Calzaslargas, «una niña que vivía sola, tenia su propio dinero, fumaba y tenía un arma». Recuerda, también, que desde siempre se ha enseñado que «desobedecer se paga caro» y de ahí la presión para ser como toca: «Heterosexuales, delgadas, con una hipoteca, un trabajo remunerado... Lo que se espera».

Varela es optimista. «No hay nada más revolucionario que el optimismo y la rabia», considera la periodista, que asegura que la historia de España «es un páramo de libertades, cultura y derechos».

Compartir el artículo

stats