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Crisis sanitaria | Ibiza entra en una nueva fase

La restauración de Ibiza, ante la apertura de las terrazas sin interrupción: «Esto es como una limosna»

Confían en que el Govern cumpla el compromiso de abrir los interiores en dos semanas

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Las terrazas de Ibiza abren hasta las 22.30 horas Vicent Marí

El fin del estado de alarma no ha supuesto grandes cambios en las medidas que ya estaban en vigor para prevenir contagios en Ibiza, salvo en el caso de la hostelería. Desde ayer, las terrazas de bares y restaurantes pueden abrir todos los días, de manera ininterrumpida, hasta las diez de la noche. Se pone fin así al trasiego que suponía abrir dos horas y media en horario vespertino, solo de lunes a jueves, pero el sector todavía está a la expectativa sobre la llegada de los turistas y la reapertura del interior de sus locales.

La sensación generalizada entre el sector de la hostelería y la restauración es que vivirán una semana pendientes de cómo se organizan ante la flexibilización horaria, que ahora les permite abrir sus terrazas sin interrupción, desde la mañana hasta las diez y media de la noche, durante toda la semana. Buena parte de ellos no tiene claro cuántos trabajadores podrán incorporar de los ERTE, más aún con la incertidumbre de cuándo vendrán los turistas, si dentro de dos semanas podrán reabrir los interiores de sus locales y en qué condiciones.

La Plaza del Parque, la zona más concurrida de Vila por estas fechas, ya estaba prácticamente llena a media tarde. | V.M.

Para Jeremías Monti, uno de los impulsores de la Asociación de Bares y Restaurantes de Ibiza (ABRE), la nueva flexibilización «es como una limosna que nos han dado». «Te contentan un poquito, a lo mejor te olvidas de lo que está pasando y te callas», compara. No obstante, recuerda que solo significa un alivio para los negocios con terraza, «el resto sigue hundiéndose en la miseria».

Monti y sus dos socios se animan desde el primer día de ampliación horaria para servir hasta las diez y media de la noche en el Can Tina, en la calle Sant Cristòfol de Vila, «aprovechando que va a haber fútbol». Al ser domingo, mantienen cerrado su otro establecimiento, el restaurante Es Mercat, en la esquina contigua. Ahora les toca enfrentarse, «como pasa cada vez que hay un cambio», al reto de cómo organizarse.

Imagen de la playa de ses Figueretes, donde la planta hotelera sigue cerrada mayoritariamente. | V. M.

«Tenemos una compañera que sacamos del ERTE para ocho horas y ahora podemos ponerla 12, pero es muy difícil ajustar los gastos para no pasarte con la poca caja que se hace ahora», lamenta.

Semana de prueba

En el parque de la Paz, Manuel Rubio, del Ilusions Pool Café, no alargará su jornada más allá de las seis el primer día. «Pero esta semana abriremos continuo hasta la noche, para ver si nos compensará incorporar más plantilla». De momento, dos de sus trabajadores siguen en ERTE, mientras que él y una camarera se hacen cargo de las ocho mesas que, desde noviembre, pueden desplegar en el parque. Nunca había tenido terraza, salvo dos mesitas en la entrada.

Sara Pérez, la encargada del restaurante y coctelería Prince. | J.A.C.

«El nuevo horario supondrá mayor beneficio, pero no compensa, ni de lejos, seguir con el interior cerrado». En su caso, su amplio local era un gran reclamo para los días de fútbol, además de albergar un club de billar.

Ahora, en función de cómo vayan los próximos días, Rubio decidirá si le compensa aprovechar toda la jornada o cierra «a las tres o las cuatro, cuando la gente se va a comer, para abrir luego con el fresco». «Sea lo que sea, aguantaremos, porque es lo que hay y parece que el día 23 ya levantan el pie y se permiten los interiores».

Además, también se muestra optimista porque el tiempo ha mejorado después de varias semanas propias de invierno. «Hemos estado un mes y medio en que, cada semana, perdíamos dos días de trabajo por la lluvia o el viento», se resigna.

Imagen del paseo de ses Figueretes. | V.M

Plaza del Parque

Pese a que las cinco y media de la tarde de un domingo no es el momento más concurrido de la Plaza del Parque, la mayoría de las mesas ya están ocupadas. Sin embargo, aquí ya no se repetirán las imágenes de clientes haciendo guardia que, en las últimas dos semanas, se producían por las tardes entre lunes y jueves.

«Faltaban cinco minutos y ya estaba la gente esperando para reservarse una mesa y sentarse a las ocho en punto. Parecía el juego de la silla, incluso había alguno que salía dando golpes a una cacerola para anunciar que ya se podían sentar», bromea Coral Aguado, de la Vermutería Casa Lucas.

« Es muy difícil organizarte y ajustar los gastos para no pasarte con la poca caja que se hace ahora»

JEREMÍAS MONTI - Can Tina y Es Mercat

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«Aunque hayamos tenido un horario tan raro, hemos tenido muy buena acogida y se nota que hay muchas ganas de salir a la calle», constata. En su caso, van a abrir de 11 de la mañana hasta las diez y media de la noche desde el primer día. «Tenemos que aprovechar cualquier oportunidad que haya, ya que parece que no tenemos derecho a recuperar nuestro horario normal. Queremos trabajar y libertad», sentencia.

En el paseo de ses Figueretes también se observa buena ocupación a las cinco y media de la tarde, pero es fácil encontrar mesa libre. En buena parte de los restaurantes, la clientela sigue la sobremesa del almuerzo.

Imagen de la terraza de una heladería del paseo de Vara de Rey, donde se registró menor concentración de clientes. | V. M.

A medio gas

No obstante, la imagen del paseo y de la playa está lejos del movimiento que sería habitual por estas fechas y casi toda su planta hotelera sigue cerrada, al igual que bastantes locales de la zona más cercana a Los Molinos.

En Es Xiringuito Figueretas aún no estarán en marcha hasta la noche, aunque amplían su horario hasta las seis de la tarde. En el restaurante All, también cerrarán tras la sobremesa de sus clientes, pero esta semana ya abrirán de manera continua hasta la noche.

« Esta semana probaremos hasta la noche, para ver si podemos incorporar más plantilla»

MANUEL RUBIO - ILUSIONS POOL CAFÉ

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En la coctelería y restaurante Prince sí que se disponen a alargar su jornada desde el primer día. «Hemos llamado tres veces a la policía para confirmar, porque no teníamos claro si empezaba el domingo o el lunes el nuevo horario», explica su responsable, Sara Pérez. «Dentro de lo que cabe, estamos contentos», destaca. Hasta ahora atendían el negocio tres personas, pero el nuevo horario les permite recuperar otras dos del ERTE.

Pese al consenso mayoritario en su sector, un restaurador de ses Figueretes se opone a esta flexibilización de las restricciones, porque ponen en riesgo la temporada, y pide mantener el anonimato para no enemistarse con sus colegas. «La gente lleva 14 meses perdiendo dinero y no puedo venir yo a decir que deberíamos seguir cerrados dos semanas », admite.

«Deberíamos seguir 15 días más como antes, porque los empresarios necesitamos la temporada para sobrevivir», subraya. «La vacunación es la salvación y, de momento, no ha avanzado en los últimos días como para que haya estos cambios», lamenta.

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