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Crisis sanitaria

Las terrazas de Ibiza reabren por la noche más de dos meses después: «Más que un alivio, es un follón»

Una parte de los negocios aún descarta reabrir en este turno solo entre semana

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Reapertura de la restauración de la isla de Ibiza por la noche J.A. Riera

Los bares y restaurantes de la isla de Ibiza no podían abrir por las tardes desde el 14 de enero, cuando se prohibió toda su actividad, pero la relajación de las restricciones que ayer entraron en vigor están lejos calmarles. Los empresarios dudan que les sea rentable trabajar dos horas y media en horario vespertino solo de lunes a jueves, como condiciona la nueva normativa, más aún si tratan de recuperar trabajadores de los ERTE.

Cecilia Siswanto, de Little Ibiza, en ses Figueretes. | J. A. C.

«Más que un alivio, supone un follón, pero si hago cuatro duros, buenos serán», resume Manuel Izquierdo, propietario de la cafetería Gran Vía, en la avenida de Isidor Macabich de Vila. Él ha empezado la jornada a las seis de la mañana y desmontará la terraza a las cinco de la tarde, como en las últimas semanas. Pero ahora, volverá a montarla tres horas después «para luego echar a la gente antes de las diez y media de la noche», se resigna.

Buena afluencia de clientes, ayer por la tarde en las terrazas de la Plaza del Parque de Eivissa. | J. A. RIERA

Jornadas maratonianas

A Izquierdo aún le tocará limpiar, así que calcula dedicar «13 o 14 horas». «Tengo suerte de que la plantilla [cinco en total] lleva muchos años y lo entiende, pero aún no sé cómo reorganizarnos», admite. Uno de sus clientes, Toni Costa, apunta que, con este horario, no le atrae ir a cenar fuera de casa. «No me apetece ir con prisas», confiesa mientras almuerza una tapa de freixura.

La terraza de Ca’n Rafal, en el barrio de la Marina, ayer por la tarde. | J. A. RIERA

En Can Brodis, los hermanos Carlos y Sandra Marí descartan ampliar su jornada en estas circunstancias. Antes de la pandemia, este restaurante de menús del día cerraba a media tarde y solo abría de noche los viernes. Ahora tampoco ven viable intentar hacer caja «con un solo turno de cena, porque no te da tiempo para más, y menos de lunes a jueves», explica Carlos.

Carlos Woodward, de sa Carbonera, en la Plaça de Vila. | J. A. C.

A un centenar de metros, detrás de la iglesia de Santa Cruz, Alex Teodorescu está atareado en la cocina de Sa Vida, preparando los platos del día. «Abrimos para ver si funciona, pero es difícil para nosotros porque no podemos recuperar a más trabajadores solo para este horario», lamenta. Ahora mismo, los tres socios del restaurante cuentan con un empleado, mientras que otros dos siguen en ERTE.

«A las ocho ya es tarde, porque la gente está en casa, pero a las 19.30 hay gente que acaba de salir del trabajo»

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«Está jodido, porque nos estamos comiendo muchas horas de trabajo. A ver si la gente se anima a salir, pero va a ser difícil solo entre semana», aventura.

En la avenida de Ignaci Wallis, el Mar a Vila también tiene decidido empezar a montar su terraza al atardecer. «Va a ser mucho quebradero de cabeza, porque el cierre de cinco de la tarde hasta las ocho te rompe todos los esquemas», explica Patricia Segovia, propietaria del negocio junto a su pareja.

«Debes sacar a gente del ERTE solo para dos horas y media», añade. De momento, «dependiendo de cómo irá el trabajo», solo se atreven a rescatar a uno de los trabajadores que se encuentran en ERTE, mientras que otros dos ya habían podido empezara trabajar. «Es un horario muy justo, debemos calcular muy bien los gastos y esperar que la gente venga».

Además de que solo podrá atender un turno de cena, Segovia asegura que, solo con avanzar la reapertura levemente, las expectativas de negocio aumentarían considerablemente. «A las ocho ya es tarde, porque la gente ya está en sus casas y no le va a apetecer salir, mientras que a las 19.30 horas mucha gente acaba de salir del trabajo y se tomaría una caña».

Tras el estado de alarma

En el emblemático Ca n’Alfredo, en el paseo de Vara de Rey, se encuentra Juanito Riera, aunque el restaurante no ha reabierto desde las vacaciones de Navidad. «Teníamos previsto volver después de Reyes, pero las cosas se pusieron peor».

Una vez que la restauración pudo reanudar su actividad a partir del 15 de marzo, solo en sus terrazas y hasta las cinco de la tarde, Riera y su hijo prefirieron aguardar a «tener las cosas más claras». «La reapertura anterior fue una experiencia más bien negativa, así que esperamos a ver si el 9 de mayo se confirma que se levanta el estado de alarma y podemos trabajar en interior y exterior», explica.

«Si no tuviéramos que cerrar por la tarde, seguiríamos hasta la noche, pero no nos sale a cuenta desmontar y montar para un rato»

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«Está claro que no van a aliviar las restricciones hasta que haya una mayoría de gente vacunada», subraya Riera, que atisba un panorama más optimista en breve. «Entonces ya no habrá problema y a mí ya me ponen la segunda dosis este miércoles», detalla.

En el casco histórico de la ciudad aún son minoría los establecimientos que se han animado a abrir. En la Plaça de Vila, los hermanos Carlos y Paula Woodward vuelven a servir en su terraza desde el 1 de abril, pero, de momento, descartan regresar al bar después de cerrar a las 17 horas. «Si no tuviéramos que parar por la tarde, seguiríamos hasta la noche, pero no nos sale a cuenta desmontar y montar de nuevo solo para un rato», asegura Carlos.

A la espera de los turistas

En la misma plaza, solo está en marcha Es Forn, donde atiende Toni Riera con su hijo Manuel. Tampoco a ellos les sale rentable volver al atardecer. «Nos lo pensaríamos si hubiera turistas, pero ahora mismo no hay ambiente», confiesa el padre.

En el paseo marítimo de ses Figueretes, Cecilia Siswanto, de Little Ibiza, también está a la expectativa antes de decidirse a ampliar horario. «No hay turistas suficientes y no es que no queramos trabajar con la gente local, es que estos días aún hace fresco al atardecer y la gente ahora prefiere cenar en casa», advierte.

No obstante, tras reabrir el pasado viernes, no descarta probar este jueves con el turno de cenas, aunque lamenta que «dos horas y media es demasiado poco».

Flexibilización: El aforo de las terrazas se amplía del 50% al 100%

Esta semana, el aforo de las terrazas de la hostelería se amplía del 50% al 100%, aunque siguen sin poder servir en interiores. Además, pueden tener doble turno de lunes a jueves, al permitirles abrir de 20 a 22.30 horas.

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