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Boxeo, UFC y grandes veladas: cuánto cuesta seguir el deporte de combate desde casa

Las grandes veladas de boxeo y la UFC se reparten entre DAZN, Netflix y otras plataformas. Repasamos dónde se ve cada cosa y cuánto sale la factura

Para quien quiera seguir el deporte de combate sin disparar la factura, la recomendación es verlo en 'streaming'.

Para quien quiera seguir el deporte de combate sin disparar la factura, la recomendación es verlo en 'streaming'. / DI

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Redacción

Ibiza

El deporte de combate ha vivido en España una transformación silenciosa. Durante años fue contenido de madrugada, reservado a aficionados dispuestos a trasnochar y a pagar por eventos sueltos. Hoy una velada de boxeo puede abrir portada en plataformas generalistas y competir en audiencia con una serie de estreno.

El cambio tiene una explicación económica sencilla: el directo es lo único que las plataformas no pueden fabricar en serie, y los deportes de combate ofrecen directo en dosis concentradas. Una noche, tres horas, un desenlace. Es un formato perfecto para captar suscriptores puntuales, y el sector lo ha entendido.

Un reparto que cambia cada temporada

El problema para el espectador es que ese reparto no es estable. Los derechos de las grandes veladas se negocian evento a evento o por paquetes cortos, de modo que la plataforma en la que se vio el último combate importante no tiene por qué ser la misma en la que se verá el siguiente. A eso se suman las promotoras, que en los últimos años han firmado acuerdos directos con servicios de catálogo saltándose el modelo tradicional de pago por visión.

Quien quiera hacer cuentas antes de suscribirse a nada tiene un desglose útil en el repaso de Relevo sobre cuánto cuesta ver boxeo en España, que ordena qué se puede seguir gratis, qué exige suscripción y qué sigue funcionando por compra individual del evento.

El fútbol marca el paso del resto

Nada de esto se entiende sin mirar lo que ocurre con el fútbol, que es el contenido que fija los precios de todo lo demás. El acuerdo por el que Telefónica pacta con DAZN la emisión de LaLiga por cerca de 1.650 millones da la medida del volumen de dinero que mueve el directo deportivo en España, y explica por qué las plataformas están dispuestas a pagar cifras cada vez mayores por competiciones que hace una década se consideraban nicho.

El efecto secundario lo nota el consumidor. Cuando una plataforma invierte esas cantidades en fútbol, necesita rentabilizar la suscripción durante todo el año, y el deporte de combate encaja bien en los meses en los que la competición liguera baja el ritmo. De ahí que las grandes veladas tiendan a concentrarse en verano y en periodos de parón.

Horarios: el otro coste

Hay un factor que no aparece en ninguna tarifa y que condiciona la experiencia tanto como el precio: la hora. Las veladas que se organizan en Estados Unidos empiezan en España de madrugada, con las peleas principales muchas veces pasadas las cinco de la mañana. Las emisiones diferidas existen, pero convierten el evento en algo distinto, porque el resultado circula por las redes mucho antes.

Es el mismo problema que ya arrastra el aficionado que intenta organizarse con los horarios y dónde ver los partidos de LaLiga por televisión: la oferta ha crecido, pero se ha vuelto más difícil de seguir sin dedicarle tiempo a averiguar dónde está cada cosa. Ocurre lo mismo con el motor: cada cita obliga a comprobar el canal, como pasa con dónde ver el GP de Países Bajos de Fórmula 1 y con el resto del calendario.

Un público que no para de crecer

Pese a todo, el interés sigue subiendo. Los datos que recoge el Anuario de Estadísticas Deportivas del Ministerio de Cultura y Deporte llevan varios ejercicios mostrando un crecimiento sostenido de las licencias federativas en deportes de contacto, especialmente entre los menores de treinta y cinco años. No es solo un fenómeno televisivo: hay más gente practicándolos.

Esa base de practicantes es la que sostiene la audiencia y la que explica el interés de las plataformas. Un espectador que entrena boxeo tres veces por semana es mucho más propenso a pagar por una velada que un espectador ocasional, y además consume contenido durante todo el año, no solo la noche del combate.

Conclusión práctica

Para quien quiera seguir el deporte de combate sin disparar la factura, la recomendación es la misma que sirve para el resto del deporte en «streaming»: contratar por meses en lugar de por año, revisar el calendario antes de suscribirse y aceptar que ninguna plataforma lo tiene todo. Lo que hace tres años era una suscripción anual cómoda hoy es un ejercicio de planificación. Es el precio de que haya mucho más deporte disponible que nunca.

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