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Diario de Ibiza

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Ola de calor

Calor «insufrible» a pie de playa en Ibiza

Los hamaqueros sobrellevan las horas de sol con una buena hidratación y con mucha crema solar | Las familias que alquilan hamacas dejan de hacerlo por miedo a sufrir un golpe de calor debido a las altas temperaturas de los últimos días

Franklin Erazo, hamaquero en ses Figueretes. Ariadna Canals

Los hamaqueros pasan muchas horas al sol, por eso siempre aconsejan a sus clientes beber mucho líquido y comer fruta. Este verano Ibiza se ha enfrentado a unas temperaturas muy altas, nunca vistas en los últimos años. Aseguran que el alquiler de hamacas desciende con este calor sofocante, ya que los bañistas no quieren pasar tantas horas al sol, por lo que dejan de pedir tumbonas. 

Un grupo de jóvenes de Valencia tomando en sol en Platja d’en Bossa.

En las playas de Ibiza, los hamaqueros y sus clientes se enfrentan a unas temperaturas muy altas durante la temporada de verano y más con la ola de calor que se está viviendo en las últimas fechas. Franklin Erazo, hamaquero en Blue Nautic en ses Figueretes, asegura que en 14 años que lleva trabajando en la playa a pleno sol «es la primera vez que el calor es tan asfixiante e insufrible».

Miguel y Pablo, trabajadores del restaurante Sal Rosa.

«Esta mañana un joven trabajador de nacionalidad italiana se ha empezado a marear», relata Erazo. « Lo he tumbado en una de las hamacas libres y le he ofrecido agua con hielo. Afortunadamente, en un rato se le ha pasado», añade el profesional.

Concesión de hamacas de Platja d’en Bossa

El sábado pasado se vivió una situación histórica en Ibiza. El termómetro de la estación del aeropuerto marcó a las 13 horas 41 grados. En las playas los hamaqueros sufrieron más que nadie estas temperaturas tan extremas.

Pablo Riñamar, responsable de hamacas en Platja d’en Bossa, de la empresa concesionaria Juanjo Torres Torres, explica que «el calor sofocante de este fin de semana provocó una bajada en los alquileres de hamacas. Normalmente alquilo unas 70 hamacas por día y el sábado solo alquilé 30 y a las tres ya las habían desalojado»

José Vingut, hamaquero en la playa de ses Salines, situado justo debajo del beach club Malibú explica: «El sábado no se trabajó mucho, por lo que pudimos refrescarnos un poco más de lo habitual y estar más tiempo a la sombra».

Una buena hidratación

Beber líquido y comer fruta ayuda a estar bien hidratado. Los hamaqueros recomiendan a sus clientes que lleven una buena hidratación, que se pongan crema solar e intenten buscar rincones de sombra. «Nosotros seguimos esta rutina para sobrellevar el calor», cuenta una trabajadora de la playa de Talamanca.

Por otra parte, la mayoría de estos profesionales a pie de playa ha confirmado que no se han producido percances ocasionados por el calor. Sí que es verdad, comenta Erazo, que especialmente las señoras mayores y los niños más pequeños se quejan de las temperaturas. «Por eso, yo siempre mando a mis clientes a comprar un agua y algún refresco en el souvenir de al lado», explica el responsable de las tumbonas de ses Figueretes.

Mejoras laborales

Los hamaqueros entrevistados están muy contentos con su trabajo. Tienen un buen sueldo, un buen equipo y la mayoría de sus necesidades cubiertas. El calor no se puede mejorar, ya que es un fenómeno atmosférico, por lo que no depende de la empresa. Sin embargo, según comenta una trabajadora de Talamanca, «las hamacas tienen demasiado peso». «No hay mucho personal en el restaurante y se necesitan más manos para levantarlas», comenta preocupada.

«En 14 años que llevo trabajando en la playa a pleno sol es la primera vez que el calor es tan asfixiante e insufrible»

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Erazo lleva 14 años ejerciendo su profesión como hamaquero. «Tenemos bastante responsabilidad, ya que somos un apoyo para los socorristas», asegura. «En un hotel de Formentera hice en dos temporadas montones de rescates», añade el profesional.

Manuel, responsable del restaurante Sal Rosa de Platja d’en Bossa, explica que los idiomas son fundamentales para entrar en el proceso de selección que lleva a cabo el local. «Tenemos clientes de muchas nacionalidades, pero especialmente ingleses, alemanes, franceses e italianos. Además, nuestro trabajo es de cara al público, por lo que contar con habilidades sociales también es necesario», explica el encargado del restaurante.

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