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Diario de Ibiza

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Transporte en Ibiza «Mi madre y yo tuvimos que andar 40 minutos desde es Botafoc»

La línea de buses que conecta Botafoc con el puerto de Vila trasladaba ayer a los primeros turistas, que durante todo el presente verano y el anterior han tenido que ingeniárselas para desplazarse desde el muelle

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Un grupo de personas, tras desembarcar de un ferri la mañana del lunes en el muelle de es Botafoc. Toni Escobar

Se acabaron las esperas interminables para conseguir un taxi en el dique de es Botafoc, o las sofocantes caminatas hasta la ciudad de Ibiza a mediodía bajo el sol de julio. El autobús autorizado por la Autoridad Portuaria de Baleares que conecta el muelle de Botafoc con la estación marítima de Formentera entraba ayer en servicio para consuelo de quienes desembarcaban del ferri.

Aunque en principio la línea entra nuevamente en servicio para alivio de todos, veraneantes ocasionales, visitantes asiduos y residentes, lo cierto es que únicamente está activa en temporada. El autobús de enlace entre el muelle de es Botafoc y el puerto de Ibiza, operado por Sagalés, realizará previsiblemente su último recorrido del año la jornada del 31 de octubre, prácticamente junto con los cierres de las discotecas.

Carmen, una visitante que viaja con frecuencia a la isla, aboga por extender el servicio durante el resto del año. Así lo afirma mientras esperaba junto a su hija para tomar el autobús. Si el refrán dice que quien tiene un amigo, tiene un tesoro, en Ibiza la frase toma otro significado. Carmen tiene familiares en la isla, y si pueden recogerla -si no es así, pide un taxi, señala- se libra de sufrir los padecimientos de los turistas que llegan deseando conocer Ibiza y como recibimiento se ven abandonados a su suerte. «Normalmente viene la familia a buscarme, pero hoy están todos trabajando», explica en la pequeña cola de pasajeros, donde alrededor de una veintena de personas aguardaban para el trayecto.

Su opinión sobre la situación es la del residente enfadado por la imagen de la isla que se ofrece a los turistas. «A Ibiza viene un montón de turismo, y este es un servicio público. Que se haya puesto el autobús me parece fantástico, pero deberían dejarlo todo el año. Ibiza es una isla turística, y la imagen que damos es un poco decepcionante», considera.

En barco llegan también Víctor, Tábata y Jelle, un grupo de tres amigos, quienes se sienten afortunados al descubrir un cartel que anuncia que el nuevo autobús entra en servicio a partir de hoy [por ayer] 1 de agosto. En el caso de Víctor, ya ha sufrido en sus carnes las dificultades para el transporte que encuentran los turistas a su llegada a la isla. «Cuando vine hace algún tiempo con mi madre, tuvimos que caminar durante 40 minutos», explica este joven.

Este grupo de amigos opina que el servicio de autobús llega tarde. «Está mejor que lo hayan puesto» a que no haya autobús, conceden, «pero deberían haberlo hecho en mayo, o incluso desde Semana Santa y hasta que termine la temporada», opina Tábata, que sin embargo no considera necesario extender el servicio al resto del año, dado el acusado descenso en la demanda que se registra con el final de la temporada.

Ella se imagina los padecimientos de los que han llegado a la isla durante junio y julio, a tenor de la cola que se forma para tomar un taxi, y a pesar del que el bus circulaba a mitad de capacidad. La fila «va hasta detrás del bar», indica. Quizá los que deciden tomar el taxi se encaminan a algún municipio de la isla, y tal vez alguno se terminó de convencer por el precio del desplazamiento en autobús, cuatro euros -el billete de ida y vuelta cuesta siete euros-. En la cola para subir al autocar, una mujer pregunta al conductor por el precio del servicio, y opta por tomar el taxi.

Por lo pronto, es cierto que las rutas rodadas ya están en marcha. Lo que queda por resolver es que la gente sepa que dispone de la nueva opción. Al menos en estos primeros compases de la vuelta del servicio, la publicidad del mismo brilla por su ausencia, más allá de la información que puede hallarse en la página web de Sagalés. «Para ser algo nuevo, está bastante poco señalizado. Nadie se había enterado», apunta Tábata. El de los usuarios del transporte no es, sin embargo, el único caso de confusión. Los conductores del autobús también tratan de aclararse acerca de los horarios de las rutas que deben cumplir hoy, aunque en su caso el descoloque se debe más al hecho de tener que enfrentarse al primer día de rodaje de la nueva línea.

En cualquier caso, si los pasajeros que llegan por la mañana se encuentran con el autobús, cualquier persona que embarcara desde Ibiza no podría informarse de los horarios concretos -en la web de Sagalés solo figuran las franjas horarias en las que opera- por ninguna vía. De camino al muelle de es Botafoc, el autocar va de vacío. Tanto es así, que todos los viajeros que se apostan con sus maletas en la parada de buses próxima a la estación marítima de Formentera se dirigen al aeropuerto, y ninguno de ellos al muelle, a excepción de los que disponen de viajes contratados previamente en ofertas con las navieras.

Los autobuseros explican que la compañía aún debe colocar algún elemento informativo en la parada que advierta de la operatividad de la línea y de su funcionamiento y detalles.

De momento, la introducción del servicio parece haber pillado a todos con el pie algo cambiado. Según explican los conductores, todavía se debían subsanar algunos fallos con el escáner para el pago de los billetes de autobús, puesto que, por ejemplo, no es capaz de leer los códigos de la naviera Baleària.

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