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Diario de Ibiza

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Las obras del Parador de Ibiza encaran su última fase y se prevé su apertura en 2023

La ministra de Turismo asegura que las obras tienen un «máximo respeto al patrimonio»

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Así ha sido la visita de la ministra Reyes Maroto a las obras del Parador de Ibiza.

El espacio que ocupará el Parador de Turismo de Ibiza ha permanecido habitado durante 2.500 años. En este tiempo, han pasado por aquí púnicos, romanos, bizantinos, musulmanes, la corona de los Austrias y, posteriormente, el ejército español -que cedió el espacio en 1972-. Todos ellos han ido construyendo unos encima de otros, usando los restos que dejó la civilización anterior como base para construir de nuevo. Capas superpuestas que cuando se abren y se estudian, se convierten en un tetris complejísimo.

Encima de este espacio se iniciaron en marzo de 2009 las obras del Parador, cuyo plazo de ejecución estaba previsto para 30 meses. Entre medias, han aparecido innumerables restos arqueológicos, una crisis económica aparcó el proyecto y se ha tenido que lidiar con la procelosa selva burocrática y administrativa. 4.872 días después de que se pusiera la primera piedra, este jueves la ministra de Turismo Reyes Maroto visitó las obras acompañada del alcalde de Ibiza, Rafa Ruiz, el presidente del Consell, Vicent Marí, la presidenta balear, Francina Armengol, y la arquitecta y los técnicos que están ejecutando las obras. Una visita en la que se pudo comprobar en primera persona la complejidad de las obras y conocer algunos de los tesoros hallados.

La ministra de Turismo, Reyes Maroto, atiende las explicaciones del arqueólogo. Sergio G. Cañizares

Muralla a salvo

La comitiva ascendió por las escaleras que realizó Elías Torres hasta la Casa de la Ciutat, que acogerá el comedor y la cocina del Parador. Allí se mostraron algunos de los restos arqueológicos encontrados y se atendió a los medios.

«Esto no es un hotel al uso», comentó Miguel Sanz, director general de Turespaña, «es un parador en un edificio Patrimonio de la Humanidad y lo primordial es preservar todos los restos arqueológicos que se encuentren».

Tanto Sanz como la arquitecta del proyecto, Anabel Balbuena, quisieron calmar a todos aquellos ibicencos inquietos por unas fotografías de enorme impacto de las obras del túnel del aparcamiento subterráneo. «El túnel pasa cinco metros por debajo de la cimentación de la muralla renacentista. La muralla no se toca. Se ha trabajo con muchísimo cuidado y todo ese espacio se devolverá a su estado anterior», explicó la arquitecta.

Túnel por el que se accederá al futuro Parador. David Ventura

Un mensaje en el que también insistió la ministra Reyes Maroto: «La muralla está monitorizada en todo momento. Es una obra compleja y quiero tranquilizar a todo el mundo», y aseguró que el Parador de Ibiza no será como los demás: «Será también un museo. Será un espacio con un valor arquitectónico y patrimonial, y el compromiso de Turespaña es su preservación». Anunció también que el futuro Parador contará con un centro de interpretación y nueve catas arqueológicas».

Algunos tesoros

Tras la última modificación del proyecto, el número de habitaciones del Parador se ha reducido de 72 a 66. La recepción se ubicará en la antigua Casa del Gobernador. Las habitaciones estarán en los edificios militares del siglo XVIII donde dormían los soldados, y donde estaba el antiguo gimnasio se ubicará el spa. La piscina y el solarium se situará en el flanco norte del recinto, con vistas sobre la ciudad.

Primera inscripción púnica, encontrada en las catas arqueológicas del Parador.. David Ventura

El centro de interpretación mostrará algunos de los restos que se han hallado. Objetos que, vistos con ojos profanos, pueden parecer una acumulación de objetos rotos, pero que tras la explicación de un experto se convierten en un fabuloso tesoro: «Esto son restos de ánforas bizantinas del siglo VI, por su forma conocemos que proceden del norte de África», explica Jorge Hernández, arqueólogo, que después señala un fragmento de una vasija: «Está firmada y nos ha permitido saber que es la marca de un alfarero toscano del siglo I».

Hay puntas de flecha, pesos para mediciones y una maravilla: el texto más antiguo en alfabeto fenicio hallado en Ibiza, y que se encuentra inscrito en un fragmento de cerámica. Un mensaje que alguien dejó, en esta misma isla, hace dos milenios y medio.

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