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Política monetaria

El BCE confirma que subirá en julio 0,25 puntos el precio del dinero

El instituto emisor prevé una inflación anual del 6,8% en la zona del euro

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, en una imagen de archivo. Reuters

Se ha acabado la etapa del dinero barato. El consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE), reunido en Ámsterdam, ha anunciado que subirá el precio del dinero un cuarto de punto (0,25 puntos ) en su reunión de julio y que volverá a incrementarlo en septiembre en mayor proporción en el caso de que persistan o empeoren las expectativas de inflación a medio plazo. También se prevén "alzas graduales pero sostenidas" más adelante, ha explicado la presidenta del BCE, Christine Lagarde, que ha sido extremadamente comedida en las previsiones sobre el aumento de septiembre.

El aumento de julio será el primero desde 2011 y comenzará justo finalizado el programa de compras de activos (APP), que acabará el próximo 1 de julio; y supondrá un punto de inflexión en la política monetaria de la última década. En lo que respecta a este mes, se ha decidido mantener sin cambios el tipo de interés de las operaciones principales de financiación y los tipos de interés de la facilidad marginal de crédito y de la facilidad de depósito en el 0,00%, el 0,25% y el -0,50%, respectivamente.

El principal motivo de este cambio de dirección en la política monetaria, que la Reserva Federal de EEUU ya llevó a cabo, es que la inflación se ha disparado. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha asegurado que la inflación es "un reto mayúsculo", ya que seguirá elevada por más tiempo del que sería deseable.

De hecho, en su revisión de previsiones, el instituto emisor asegura que "las presiones inflacionarias se han ampliado e intensificado, con un fuerte aumento de los precios de muchos bienes y servicios". Las nuevas proyecciones de la entidad prevén una inflación anual del 6,8 % en 2022, para después reducirse hasta el 3,5% en 2023 y el 2,1% en 2024, más que en las proyecciones de marzo. Esto significa que se prevé que la inflación general al final del horizonte de proyección se sitúe ligeramente por encima del objetivo del consejo de gobierno. Se proyecta que la inflación, excluyendo energía y alimentos, se sitúe en una media del 3,3% en 2022, 2,8% en 2023 y 2,3% en 2024, también por encima de las proyecciones de marzo. Lagarde ha asegurado que el aumento de los precios volverá a los objetivos del BCE a medio plazo.

A juicio del BCE, "la agresión injustificada de Rusia hacia Ucrania continúa pesando sobre la economía en Europa y más allá. Está interrumpiendo el comercio, provocando escasez de materiales y contribuyendo al aumento de los precios de la energía y las materias primas. Estos factores seguirán pesando sobre la confianza y frenando el crecimiento, especialmente a corto plazo".

En este contexto, una vez superado lo más duro de la pandemia del coronavirus y con una cierta tendencia a la recuperación pese al conflicto en Ucrania, los expertos del Eurosistema prevén un crecimiento anual del producto interior bruto (PIB) real del 2,8% en 2022; 2,1% en 2023 y 2,1% en 2024.

El alza del precio del dinero era una noticia muy esperada por el sector financiero. Loa bancos calculan que un aumento del coste del crédito no tendrá un gran impacto en la morosidad si lo que se produce es un incremento progresivo de entre el 1% y el 2%.

El camino ya está diseñado. El despegue de la inflación, que de considerarse un fenómeno coyuntural y pasajero ha pasado a ser más estructural al contagiar a toda la economía, ha cambiado el panorama. La tasa anual del índice precios de consumo (IPC) del 8,1% en mayo en la zona euro consolidó la idea de que se aproximan las subidas de los tipos de interés este verano.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ya adelantó en mayo que se acabarán las compras netas de deuda, lo que suponía la antesala de la primera subida del precio del dinero, que está situado en el 0% desde hace seis años, desde abril de 2011. Y seguirá otro incremento en septiembre, como ha ratificado el consejo de gobierno de la institución, con lo que desaparecerán los tipos negativos con los que ha convivido la banca durante seis años en la zona del euro. Esta evolución, que ya recoge el euríbor, la principal referencia para las hipotecas, hará que en otoño los bancos empiecen a remunerar los depósitos, como adelantó EL PERIÓDICO, diario que pertenece a este mismo grupo.

El debate desde hace unas semanas ya no era si subir o no los tipos sino en qué medida hacerlo. Los mercados apuntaban un cuarto de punto en julio y medio punto en septiembre, pero todo dependerá de la evolución de los precios y el crecimiento.

"De cara al futuro, el consejo de gobierno espera volver a subir los tipos de interés oficiales del BCE en septiembre. La calibración de este incremento de tasas dependerá de las perspectivas de inflación de medio plazo actualizadas. Si la perspectiva de inflación de medio plazo persiste o se deteriora, será apropiado un incremento mayor en la reunión de septiembre", asegura el BCE.

Y para más adelante, la entidad anticipa que el camino apropiado será "gradual pero sostenido" con aumentos adicionales en los tipos de interés. El objetivo a medio plazo del BCE es una inflación del 2%.

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