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Ca n’Andreu des Trull, el palacio de Sant Carles

Una de las casas mejor conservadas de Ibiza, con almazara, corrales, era y todas las dependencias tradicionales del campo ibicenco, ha reabierto al público. Construida en el siglo XVII en la cima de un monte con espectaculares vistas a Peralta, se mantiene sin alteraciones

Ca n'Andreu des Trull, Sant Carles. Xescu Prats

El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera. (Ernest Hemingway)

Resulta sorprendente el sentido circular de la historia; cómo esta se pliega conectando pasado, presente y futuro a través de insólitos vericuetos, en un vaivén constante que a veces nos devuelve lo pretérito como el summum de la contemporaneidad. En la actualidad, por ejemplo, resulta paradójico comprobar cómo todos los desmanes y abusos de la sociedad de consumo, que conducen al mundo hacia una situación de colapso y desequilibrios, podrían revertirse sustancialmente si se adoptaran ciertos hábitos y formas de vida de antaño, incluso manteniendo parte del confort y los privilegios actuales.

Un ejemplo de esta fijación por el pasado la encontramos en el arquitecto belga Philippe Rotthier, que llegó por primera vez a la isla en 1969 y acabó estableciéndose como hippy en una rústica païssa, convirtiéndose en uno de los mayores expertos en arquitectura ibicenca. Rotthier, en sus libros, define la vivienda tradicional de nuestro campo como el «palacio payés» y alaba su autosuficiencia y perfecta comunión con la naturaleza. Tan enamorado se quedó de las construcciones a palmos y pies de los antiguos ibicencos, que acabó erigiendo docenas de casas nuevas calcando las funcionalidades y estética de las antiguas masías, con los materiales que proporciona el entorno y la metodología de los antiguos, aún a costa de asumir incomodidades y dificultades de mantenimiento.

Hoy, aquel deslumbramiento por la arquitectura de cal, piedra, sabina y posidonia prácticamente resultaría imposible. Apenas quedan casas payesas inmaculadas y las pocas que han sido restauradas con mimo contienen materiales modernos, aunque estén bien disimulados. Una de las pocas excepciones que no han sido profanadas aguarda en lo alto de una loma, a las afueras de Sant Carles. La villa de llama es Trull de Ca n’Andreu, aunque desde el pasado 5 de noviembre, fecha en que fue reabierta por el Ayuntamiento de Santa Eulària, ha adoptado su nombre más antiguo: Ca n’Andreu des Trull.

Diversas partes del ‘palacio payés’ de Sant Carles.

Se sabe que fue construida en el siglo XVII, aunque aparece documentada en 1730, y mantiene perfectamente conservados todos los espacios propios de una gran casa de campo, sin concesiones a la modernidad. Su fachada nívea es un prodigio de colorido, gracias a la enorme buganvilla de flor fucsia que trepa por el muro, la cal, la barandilla celeste del secadero de la planta alta, el tono oscuro de puertas, ventanas y vigas de sabina y el ocre de las calabazas que cuelgan de estas últimas.

Ca n’Andreu des Trull, el palacio de sant carles

La vivienda se halla repleta de todo tipo de objetos y útiles característicos de la vida en el campo y cuenta con una antigua almazara que comparte espacio con la cocina y que conserva los muros ennegrecidos por el hollín de las fogatas que se hacían dentro. También aguardan despensas y almacenes destinados a conservar la matanza del cerdo, el vino y otros alimentos, y los dormitorios se distribuyen en las dos plantas. Además, hay corrales, la casa del carro, una era que puede presumir de impresionantes vistas al llano de Peralta y distintos pozos y aljibes para aprovechar el agua de lluvia.

La conservación de esta casa por parte de la familia propietaria y el interés del Ayuntamiento de Santa Eulària por abrirla a turistas y residentes permitirá perpetuar su estado original. Un auténtico tesoro arquitectónico que permite comprender por qué Rotthier se enamoró de la casa ibicenca y de qué manera la vida de antaño constituía el mejor ejemplo de sostenibilidad y convivencia con la naturaleza.

Una casa que se puede visitar

Desde los años 90 del siglo XX, Ca n’Andreu des Trull se abría a excursiones y visitantes por grupos. Sin embargo, conocerla constituía todo un reto, ya que el horario de apertura era a menudo desconocido o solo podía accederse a ella cuando se recibían excursiones programadas. Ahora que el Ayuntamiento de Santa Eulària ha asumido su gestión como espacio musealizado, puede visitarse de martes a sábado, de 10 a 13 y de 17 a 20 horas, salvo en el mes de enero, que permanece cerrada. Ca n’Andreu bien merece un paseo hasta Sant Carles.

Xescu Prats es cofundador de www.ibiza5sentidos.es, portal que recopila los rincones de la isla más auténticos, vinculados al pasado y la tradición de Ibiza

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