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Diario de Ibiza

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Fútbol

Tarjeta roja a la violencia en el fútbol de Ibiza y Formentera

Colegiados pitiusos relatan las agresiones y abusos a que son sometidos en los campos de fútbol

El árbitro ibicenco Juan José Pacheco, de 23 años.

Normalizar: hacer normal una cosa que no lo era o que había dejado de serlo. No existe una mejor definición ante este mal hábito. Un comportamiento recurrente, que cada fin de semana inunda los estadios de fútbol de nuestro país, y que deja en evidencia que aún hay mucho camino que recorrer en términos de respeto y educación de pequeños y mayores en los campos de fútbol no solo de Baleares, sino de todo el territorio nacional.

La protesta de los árbitros de nuestras islas viene arrastrada no solo por situaciones recientes, sino por una concatenación de hechos acaecidos durante muchas, muchas jornadas en las diferentes categorías del futbol insular. «El parón es consecuencia de muchas temporadas aguantando este tipo de comportamientos. Agresiones verbales y físicas. Cada semana pasan cosas, algunas semanas graves y otras menos graves. Este parón sirve para que todos nos concienciemos y meditemos un poco», afirma Julián Córdoba, presidente de los árbitros pitiusos. «Creemos que la protesta y el desacuerdo es algo natural, estamos abiertos a conversar con cualquiera. Los insultos y las agresiones no tienen ningún sentido», añade el responsable arbitral, quien recuerda que «hay ciertas líneas rojas que pueden sobrepasarse».

A partir de ahí, hay que encontrar más compromiso e implicación de los clubes para que haya un mayor control de la gente que asiste a los encuentros. «Nosotros queremos mejorar y que cada vez haya la menor cantidad de errores posibles. Trabajamos para mejorarlo, con una formación continua de los árbitros durante todo el año», argumenta Córdoba, antes de recalcar que muchos de los árbitros no son profesionales: «No tenemos que olvidar que estamos dentro de un fútbol aficionado y que los árbitros también lo son, que no podemos exigirles un nivel profesional, ya que no se dedican únicamente al arbitraje».

Testimonios muy preocupantes

J. J. Pacheco, trencilla ibicenco de 23 años y con 5 temporadas arbitrando, considera que esta situación no puede sostenerse por mucho más tiempo: «Decimos basta no por una situación en concreto, que también, sino porque queremos un mayor respaldo. Creemos que esta profesión es un tanto desagradecida, pero es una pena que todos los que venimos a disfrutar de este deporte no podamos hacerlo. Yo he ‘aceptado’ muchas situaciones que no son normales, como las amenazas en redes sociales tras un partido», denuncia.

Pacheco describe situaciones muy preocupantes que afectan también a su familia. «La única vez que ha venido mi madre a verme al fútbol tuvo que irse a los 15 minutos por todo lo que estaba escuchando en el campo. Mi pareja, mis amigos, mi familia no pueden venir, ya que lo que escuchan cada fin de semana es lamentable. El fútbol ha tenido que parar y es una lástima que todos los que queremos que siga no podamos disfrutar de ello», explica.

Ellos, los colegiados, exigen a los clubes un poco más de implicación a la hora de controlar a los asistentes a los encuentros. Al menos aquellos que no son capaces de controlar su comportamiento. «Pedimos a los clubes la misma profesionalidad que se nos exige a nosotros. A nadie en la vida se le exige ser perfecto. Excepto al árbitro, que si comete un error le condenamos», lamenta.

Erik Moreno, con cuatro temporadas pitando a sus espaldas, también puede contar situaciones controvertidas en los campos pitiusos: «Por anécdotas podría contarte de cada semana prácticamente. La última, estando de linier en un campo de Ibiza. Varios aficionados comenzaron a lanzarme frutos secos, viéndome en la obligación de avisar a la policía nacional para tener la seguridad de que el altercado no iba a ir a más».

Pacheco: "La única vez que ha venido mi madre a verme al fútbol tuvo que irse a los 15 minutos por todo lo que estaba escuchando en el campo"

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Erik, al ser hombre de fútbol, sabe que cuanto mayor es la edad, mayor es la complicación: « La exigencia del partido sí condiciona el comportamiento de las personas sean cual sean las categorías. Lo que no quita que la gente tiene que aprender conductas cívicas en el estadio de fútbol. Estamos muy mal acostumbrados. Hay un nivel de analfabetismo futbolístico que muchas veces asusta».

El colegiado ibicenco cree que a ellos se les «otorgan unas herramientas para tomar medidas, como pueden ser la de suspender un partido si hay un problema grave». «Cuanto mayor es la categoría, más difícil nos resulta suspender un partido por lo que ello conllevaría. A todos nos gusta que nuestro trabajo sea fácil, por lo que es una decisión que intentamos no tomar a no ser que sea de forma excepcional», explica Erik Moreno, antes de recordar que también tienen herramientas «para premiar, como es la tarjeta blanca». «Un acto de buen comportamiento deportivo será reflejado en acta para poder premiar ese buen hacer», subraya.

Los árbitros solo pasan desapercibidos cuando no se habla de ellos. Y eso significa que han hecho un buen trabajo. No obstante, que se equivoquen no implica el trato que reciben cada fin de semana. Que el haber perdido esta jornada de fútbol nos haga reflexionar.

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