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Vuelta al cole en la finca de Aspanadif de Ibiza

Reclama la ayuda de las administraciones y destaca la «valía» de estas personas para el trabajo

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Vuelta al cole en la finca de Aspanadif de Ibiza

«No se trata de contratar a la gente con discapacidad pensando ‘pobrecitos’, es que lo hacen muy bien», afirma José Luis Jofré, presidente de la Asociación de Padres de Niños y Adolescentes con Discapacidad de Ibiza y Formentera (Aspanadif), mientras se afana en los preparativos de la fiesta con la que la entidad celebra en su finca ocupacional de Can Llàtzer una especie de vuelta al cole.

Jofré sabe de lo que habla. Parte del personal que desarrolla los proyectos en la finca tiene una discapacidad y eso no les ha impedido haberse hecho cargo este verano de la puesta a punto de la jardinería de los colegios de Ibiza y tener un pequeño obrador en el que preparan empanadas con blat de xeixa y repostería que les quitan de las manos. «Es que está todo muy rico y se hace de forma casera», asegura. Además, ahora cuentan incluso, con un lavadero de coches ecológico que gestionan los propios usuarios. «La gente llama, pide cita y el dinero que sacan es para ellos», comenta Jofré, orgulloso del espíritu emprendedor de los usuarios, que también se dedican a la organización de eventos. «Pequeños eventos», matiza, como la fiesta que celebraron ayer por la tarde, en la que de todo, desde el catering a los equipos de sonido, se encargaron ellos.

Vuelta al cole en la finca de Aspanadif

Antes del yantar y reír y bailar al son de 14 saxofonistas del Patronato de Música y una cantante, Jofré explicó a los asistentes los planes de Can Llàtzer para este curso: «Reforzar el centro especial de empleo para mejorar la inserción laboral» de las personas con discapacidad y seguir con las actividades de ocio. Las tardes de yoga, zumba y gimnasia funcional en las piscinas de Can Misses y tiro con arco, una disciplina que les está «gustando mucho» y a la que están sacando mucho partido. También quieren mantener las vacaciones. Una semana fuera de la isla en la que los usuarios cambian de aires y disfrutan. La última, explica, fue a Granada.

«Los recursos económicos siempre son justos», lamenta el presidente, que precisamente para evitar la inestabilidad que supone depender de las subvenciones quiere potenciar el centro de empleo. «En una empresa puede haber fluctuaciones, pero más o menos sabes a qué atenerte, con las subvenciones nunca estás seguro de qué vas a recibir», señala Jofré, que indica que Aspanadif, como la mayoría de las asociaciones de la isla tiene cada vez que asumir más proyectos con unos recursos menguantes. «Lo único que nos ha favorecido este año es que con el boom de trabajo que ha habido este verano en la isla algunos han trabajado. El problema es que es algo estacional, de un par de meses», indica Jofré, que opina sobre el caso de Pablo, el chico con discapacidad al que durante tres años Educación negó la matrícula en un grado de Agrojardinería: «No es un problema de Pablo, es un problema de Educación, que tiene que ponerle un apoyo. Es como si tengo miopía, que sin gafas no puedo estudiar».

Vuelta al cole en la finca de Aspanadif

Uno de los objetivos de la asociación sería «crecer» y poder contratar a más personas con discapacidad para lo que, indica, sería muy importante el apoyo de las administraciones, no tanto asignándoles subvenciones, sino contratándoles para los servicios que ofrecen: jardinería, mantenimiento, cocina, limpieza, reparto de publicidad, organización de eventos... Uno de sus próximos proyectos es implantar el taekwondo. Para ello, ayer por la tarde contaron con el campeón mundial Matías Molinari, entrenador de los primeros deportistas con discapacidad de esta disciplina que en su país, Argentina, llegaron a ser cinturón negro. Ayer, en la fiesta, tenía dos misiones: romper de un golpe 20 bloques de concreto y animar a los chicos a convertirse en taekwondistas.

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