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Violencia machista | El papel de la policía
Entrevista Jimena López Subinspectora de la UFAM

Jimena López: «Los malos tratos son como una estalactita que se forma gota a gota»

La violencia psicológica es la más difícil de reconocer por parte de la víctima, explica la subinspectora

La subinspectora de la UFAM Jimena López en la comisaríade Ibiza

¿Qué recomendaría a una mujer que sufre violencia por parte de su pareja o expareja? Jimena López no lo duda: denunciar. Subinspectora de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) del Cuerpo Nacional de Policía de Ibiza desde hace seis años, defiende que la denuncia supone un punto de inflexión tanto para la víctima como para el agresor.

Que un hombre maltrate a una mujer física o psicológicamente con la que tiene o ha tenido una relación de pareja es un delito de oficio y como tal hay que perseguirlo, insiste la subinspectora de la Unidad de Familia y Mujer Jimena López, que en los veinte años que lleva trabajando en el Cuerpo Nacional de Policía (seis en la UFAM de Ibiza) ha observado cómo ha mejorado notablemente el tratamiento a estas mujeres por parte de los policías. López explica que el confinamiento y las limitaciones a la movilidad provocaron una bajada de denuncias, puesto que las víctimas tenían menos posibilidades de pedir ayuda y era una situación que favorecía el ejercicio del poder y el control por parte del maltratador hacia la mujer, pero la vuelta a la normalidad ha traído un aumento, que era previsible, de las denuncias.

El confinamiento y las restricciones de movilidad redujeron el número de denuncias, que ahora repuntan, ¿qué evolución ha observado de los casos?

Durante el confinamiento hubo un descenso de denuncias bastante acusado, no sé exactamente cuánto, y los quebrantamientos de condena prácticamente no existieron. Supongo que salir a la calle y saber que te vas a encontrar con un policía y no va a haber nadie en la calle, hacía desistir a muchos del quebrantamiento. A medida que fue pasando el confinamiento y las medidas de restricción, empezaron a aumentar las denuncias, de forma que cuando acabamos 2020 tuvimos la misma cantidad de detenidos que el año anterior, pese a tener muchísimo menos turismo. En 2021 hemos seguido la misma tónica que en 2020. A nosotros el turismo nos da mucho delito de maltrato, la gente viene de vacaciones, pasan mucho tiempo libre uno con otro, consumen alcohol, se ponen a hablar de temas que igual no tocan en el día a día por lo que sea…

Llama la atención las pocas denuncias presentadas por familiares. ¿A qué lo atribuye?

Para que un familiar denuncie tiene que haber agresión física, ninguno denunciaría un maltrato psicológico, porque sabes que pierdes la confianza de la víctima. Aunque sea tu hija, si no quiere denunciar y no está preparada para dar ese paso, tampoco quiere que lo des tú. Pongamos que una madre viene a denunciar que su hija está sufriendo maltrato físico por parte de su pareja: puede pasar que ella lo niegue, y si no tenemos parte de lesiones no podemos demostrar que eso ha sucedido. Incluso con parte de lesiones ella puede negarse a ser reconocida por el médico forense, por lo que no tenemos manera de demostrar que le ha provocado esas lesiones, y su madre perderá su confianza. Ese es el miedo que se tiene. Pero sí es verdad que muchas veces gracias a las denuncias de los familiares ha habido víctimas que en su momento no se vieron capaces de dar el paso y quizás después de ese empujón sí que lo han sido.

Salir del círculo de la violencia es un proceso muy difícil de entender desde fuera: una víctima que defiende a su agresor, que presenta una denuncia y la retira… Los expertos saben que es un proceso de pequeños pasos, aunque estos sean poner una denuncia y retirarla.

Los malos tratos son una especie de estalactita que se forma gotita a gotita, a veces no hace falta que pase mucho tiempo, pero son actos pequeños que se van juntando en el tiempo. Además el maltratador, como no es tonto, sabe que si aprieta mucho por aquí pues esto estalla, por tanto hay una de arena y dos de cal. Consigue que se alargue en el tiempo una situación de maltrato para la víctima y que sea muy difícil de ver, sobre todo desde dentro, porque es un proceso muy lento, y las víctimas para salir suelen seguir procesos lentos. Es complicado salir, suelen poner la denuncia y luego la retiran, pero es cierto que cuando se dan cuenta de que él efectivamente no cambia vuelven otra vez a denunciar.

« Durante el confinamiento hubo un descenso de denuncias bastante acusado» « Hay víctimas que llegan con muchas dudas, no saben sin están siendo víctimas o no»

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¿Qué le recomendaría a una mujer que está soportando malos tratos por parte de su pareja o expareja?

Que denuncie, es un paso muy importante, aunque difícil, pero hay muchas herramientas. Es un paso importante para que reinicie otra vez su vida y es un punto de inflexión siempre para la víctima y para el autor. Siempre animamos a que venga a la comisaría a hablar, a que le expliquemos cómo es el proceso, a que nos cuente... A veces hay víctimas que llegan con muchas dudas, no saben si están siendo víctimas o no, no lo tienen claro. Todavía hay una parte de la sociedad que sigue criticando mucho el maltrato, justificándolo, especialmente el psicológico. Seguimos normalizando conductas que ya no son normales y que además son delito desde hace muchos años. Cuando hay una agresión física la víctima puede ver más claramente que está siendo víctima de un maltrato, pero si no hay ese bofetón, y hay un maltrato psicológico de años, es mucho más difícil verlo. A veces, cuando vienen a la comisaría y les explicamos cómo es el maltrato psicológico y cómo lo vemos, se dan cuenta de que ellas están ahí metidas.

Supongo que es muy complicado, sobre todo en época de crisis como esta, para una mujer sumar la dependencia económica de su maltratador, que lo mismo es el padre de sus hijos, a la emocional.

Sí, pero hay maneras de salir de ahí. Llevamos años poniendo de manifiesto un problema de Ibiza que no pasa en otros lugares de la península, donde cuando un matrimonio se separa uno de los dos puede irse, alquilarse algo. Pero en la isla no, el precio de la vivienda es un problema añadido, porque si ya es difícil dar el paso, encima sabes que uno de los dos se queda en la calle o va a tardar muchísimo tiempo en encontrar otra cosa.

O jamás se lo va a poder pagar.

Claro. Llevamos años dando la voz de alarma, porque aquí esto todavía es peor, es más complicado. Esto dificulta los procesos de separación a veces. Si es un matrimonio que está en un proceso de conflicto, y tienen que convivir por obligación, es como echarle gasolina al fuego. Tenemos una casa [Oficina] de la Dona en Ibiza que es espectacular, siempre podría tener más medios, pero en otros sitios están peor, por lo que hay que pensar en positivo. El trato a la víctima es exquisito, y hay herramientas y maneras para que salgan de ahí.

« El alto precio de la vivienda en Ibiza es un problema añadido en un proceso de separación»

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¿A qué se enfrenta una mujer que decide denunciar a su pareja o expareja? Es un proceso muy doloroso y destructivo para ella, porque llega al punto de la denuncia después de haber soportado lo indecible, nadie llega a una denuncia de un día para otro.

Por mucho que se trate de humanizar el proceso judicial, es frío. A una mujer le espera el proceso judicial y aunque exista el juicio rápido, el proceso puede ser largo y tedioso. Aconsejamos a las víctimas que miren para adelante con la cabeza bien alta, sin pensar en las críticas de otras personas que no han pasado por eso. Está saliendo mucha crítica social a ciertas mujeres que denuncian, se sienten analizadas por la sociedad, la crítica se dirige todavía hacia la víctima. Aparte del proceso judicial, que es un poco desesperante a veces, siempre tienen policía de protección que les puede apoyar, asesoramiento psicológico tanto en la Oficina de la Dona como en la Oficina de la Víctima, tienen recursos de ayuda para empezar una nueva vida. Hay que pensar en eso, en positivo.

¿Los profesionales que deben atender a las mujeres víctimas de violencia machista están suficientemente formados?

Sí, muchísimo más que hace años. La Policía hace muchos años que está haciendo mucha formación en violencia de género y doméstica, los policías que llegan nuevos a Ibiza vienen con una formación muy amplia sobre tratamiento a la víctima y sobre este tipo de delitos. Además, todos los compañeros de la UFAM tienen formación específica. Cuando se busca personal en la UFAM se busca a personas con empatía y capacidad de escuchar.

¿Cree que este problema ha mejorado o empeorado?

Ha mejorado mucho. Desde que entré a la Policía, ni contarte. Parecen cosas del pasado, pero hasta la ley del 2004, del 28 de diciembre, cuando las mujeres acudían a la comisaría a denunciar agresiones teníamos que preguntarles cuántas veces habían sido agredidas, porque si no habían sido como mínimo tres, era un juicio de lesiones, o sea, un delito de faltas, y no estamos hablando de los años sesenta… Dentro de la Policía ha habido una evolución tremenda. Luego se especializaron las unidades, y en estos seis últimos años he notado mucha mejoría sobre todo de mentalidad, porque ya por fin empezamos a reconocer los malos tratos psicológicos como delito. Antes para denunciar un maltrato las víctimas habían tenido que esperar una agresión, y ahora ya no. Las mujeres se identifican a sí mismas, gracias a su propio trabajo o a familares y amigas, o a especialistas. A veces son los psicólogos los que les dicen: tú estás siendo víctima de malos tratos. Vienen mujeres más concienciadas con lo que es el maltrato psicológico. Sobre todo se ha mejorado mucho el tratamiento a la víctima, se evita mucho la victimización. Ya no es como antes, cuando tenían que declarar tantas veces contando lo mismo a mucha gente; tenemos salas cerradas para ellas, procuramos que la declaración sea lo más íntima posible…

Esto por la parte de la atención, pero ¿por la parte del problema? Porque sigue habiendo muchísimos casos, no remiten y encima repunta el machismo.

En Participación Ciudadana de la comisaría se están dando muchas charlas en institutos sobre violencia de género, machismo, igualdad. Vemos todavía muchas conductas muy machistas, de posesión, celos, en gente muy joven. A veces te da pena y pienso vaya, si están peor que nosotros. Pero el repunte que hay de denuncias es porque ahora cada vez se denuncian más cosas, se dejan de normalizar conductas, ya lo identificamos más rápido [la violencia machista]. No es negativo, es positivo, cada vez hay más denuncias porque se ha mejorado en este aspecto y cada vez dejamos pasar menos hechos, damos menos oportunidades. Antes era un poco en plan «dale advertencias, dale oportunidades». No, estamos en violencia de género, es un delito de oficio, aquí no hay que dar ni advertencias ni oportunidades, a ti si te roban la cartera no le das ninguna advertencia ni oportunidad al que te ha robado, le denuncias; con violencia de género y en general con el maltrato en el ámbito familiar damos advertencias, oportunidades, pensamos «a la siguiente…» No, a la siguiente no, es ahora cuando hay que denunciar. Ese cambio de mentalidad hace también que cada vez haya más denuncias.

Esto es por el vínculo afectivo, es lo que hace tan difícil denunciar el maltrato.

Claro.

Vivir en un entorno social tan limitado como el de Ibiza y sobre todo Formentera, donde todo el mundo se conoce y hay muchos vínculos de todo tipo entre la población, supongo que es un hándicap para la mujer que sufre malos tratos, tanto a la hora de romper con el maltratador como para pedir ayuda y salir adelante. ¿Cómo se puede abordar este problema?

Al final es un trabajo que en ese sentido tiene que hacer la víctima. En nuestro caso rige el secreto profesional, así que no hay problema. La víctima tiene que hacer un trabajo cuando da el paso de denunciar los malos tratos. Lo normal es que cuando salgan del juzgado ellos vayan a sus trabajos, amigos o familiares y digan «esta tía me ha denunciado para quedárselo todo porque lo que quiere es amargarme la vida y joderme y es mentira». Las víctimas se frustran, a veces dicen «es que lo niega todo, no se da cuenta», y yo siempre les digo «ni se tiene que dar cuenta, es que ese ya no es tu trabajo, si no se da cuenta él, es problema de él». Si familiares, conocidos, amigos, el del bar, el del quiosco, le dan la razón a él, y dicen «mira, este tío es un santo», porque probablemente lo será con ellos, pues eso es problema de ellos. La que tiene que saber lo que ha pasado eres tú y trabajar tú en eso. Es verdad que Ibiza es una ciudad pequeña y es muy fácil juzgar, pero en un matrimonio los únicos que saben lo que pasa son el marido y la mujer, y hay muchos hombres que ejercen un rol con su mujer que es muy distinto al que tienen con sus compañeros de trabajo. Hay víctimas que me dicen «es que solo me pega o solo se pone así cuando bebe» y digo «anda, ¿y al jefe le pega? ¿A los compañeros de trabajo les pega? ¿A su padre? No, te pega a ti».

Cierto.

Hay que distinguir que muchos hombres necesitan ejercer ese control [sobre la mujer], esa posesión, ese poder por encima de ti continuamente, ese sentir que yo soy y valgo más que tú. Él no se va a dar cuenta nunca, y además es que a ti te da igual, tú tienes que seguir hacia delante con tu trabajo personal, que va a ser bastante ya, y olvidarte de los comentarios de la gente. Es verdad que es un sitio pequeño, nos conocemos todos y evidente mente va a vender su papel en la historia, que no va a tener nada que ver con el tuyo.

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