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Los pubs y bares musicales de Ibiza reclaman al Govern el regreso a la normalidad

Los empresarios aseguran sufrir un agravio comparativo respecto a las discotecas. Estos locales todavía no están autorizados a habilitar zonas de baile y su clientela está obligada a permanecer sentada

Un bar musical situado en es Pratet, uno de los centros del ocio nocturno en Vila.

La normalidad postpandémica que anunció el Govern balear el pasado lunes no ha llegado a los pubs y bares musicales. Estos establecimientos todavía sufren unas restricciones que obligan a la clientela a permanecer sentada y les prohíbe bailar o usar las barras. Unas normas que contrastan con la situación de las discotecas, que ya están autorizadas a abrir las pistas de baile. Estas trabas han provocado que muchos locales todavía no abran sus puertas porque les resulta imposible trabajar con normalidad.

Manu Verdera, frente a la puerta del bar musical que regenta. J.A.Riera

Uno de estos casos es el del bar musical Malanga, situado en la zona de ocio de es Pratet, cercana al puerto de Vila. «Tengo la sensación de que las decisiones se toman por impresiones subjetivas», señala Manu Verdera, propietario del Malanga y delegado en Ibiza de la Asociación Balear de Salas de Espectáculo en Directo (Absedi): «No entiendo los motivos, y más cuando hemos visto lo que ha sucedido este verano, que cuando la gente quiere fiesta recurre a las ofertas ilegales».

«Mientras haya restricciones no abriremos. Nuestro trabajo tampoco es hacer de policía de nadie». Verdera explica que el negocio ha sobrevivido gracias a que alcanzó un acuerdo con el propietario del local para que le reduzca el alquiler, y que ha logrado la financiación de un préstamo gracias a una ayuda del Govern: «Si no, estaríamos en una situación desesperada».

Agravio comparativo

Tampoco entiende estas medidas Sergio Fernández, propietario del DeMiedo, un histórico bar musical situado en la Marina: «En la península los conciertos son habituales. Aquí las discotecas han abierto y se llenan de gente, pero en los bares musicales la gente no puede estar de pie. No tiene sentido y es un agravio comparativo».

Fernández explica que su local ha sobrevivido este verano gracias a su amplia terraza, aunque «cuando llueve, no vale la pena ni abrir». Sin embargo, este empresario se muestra optimista y se fija en el ejemplo de Menorca: «Si allí los pubs puedan ejercer con normalidad, tengo la esperanza de que en la próxima revisión, dentro de quince días, nos autoricen a nosotros también». El propietario del DeMiedo está convencido de que «no habrá pasos atrás».

Quien sí abrió tan pronto como pudo y se declara medianamente satisfecho con la temporada es Pep Colomar, propietario del bar Colón situado en la zona del ocio del West en Sant Antoni. «Te pasas más rato haciendo de policía y recordando a la gente las normas, que sirviendo copas», explica Colomar, quien señala que «en general, la gente lo entiende y es comprensiva».

«En la barra no podemos tener ni un solo taburete. Cuando vienen los clientes a pedir les decimos que no puede ser, que deben volver a las mesas» comenta este empresario. Colomar explica que este verano han abierto «cuatro o cinco bares» en el West, pero que está previsto que otros empresarios de la zona se animen a reabrir pronto sus negocios.

«Ya no quedan turistas, ahora solo estamos la gente de aquí. Es la hora de recuperar la normalidad», resume Sergio Fernández, propietario del DeMiedo.

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