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Música

El festival de música Sueños de Libertad se agarra al ‘experimento Barcelona’ para volver a Ibiza en julio

El promotor espera el visto bueno de la conselleria de Salud para celebrar el festival de música el próximo julio en el puerto con test previos para los asistentes

El promotor Adrián Rodríguez.

El promotor Adrián Rodríguez. DI

El concierto en Barcelona de Love of Lesbian ante 5.000 personas que se habían hecho test previos es el ejemplo en el que muchos promotores se fijan para poner en marcha todo tipo de espectáculos. La maquinaria para el regreso del festival Sueños de Libertad de Ibiza ya está en marcha a la espera de que las autoridades sanitarias le den luz verde. Las fechas previstas son el 23 y 24 de julio en el puerto de Ibiza.

«El nombre de Sueños de Libertad tiene ahora más sentido que nunca. Después de este año tan complicado necesitamos música y alegría. Creo que es ahora cuando encaja perfectamente el nombre que le pusimos al festival». El objetivo de Adrián Rodríguez, promotor de Sueños de Libertad, está claro. Tras dos años de parón quiere recuperar este verano el festival de música de Ibiza y para ello apuesta por el que ya se conoce como el ‘experimento Barcelona’: el concierto de Love of Lesbian al mes pasado en el Palau Sant Jordi ante 5.000 personas que se habían hecho test de antígenos previos. Dos semanas después solo seis habían dado positivo en covid-19 y al parecer no se contagiaron en el concierto. Hay otros ejemplos. Hace unos días el grupo neozelandés Six60 reunió a 50.000 personas en un estadio en Auckland.

Concierto de Orishas en el festival Sueños de Libertad de 2018, en el muelle comercial del puerto de Vila. F. DE LAMA

Salvando las distancias y la incidencia de la pandemia en los diferentes países, lo de Love of Lesbian parece, de momento, el espejo en el que mirarse.

23 y 24 de julio

La idea es hacer la quinta edición de Sueños de Libertad el 23 y 24 de julio en el muelle comercial del puerto de Ibiza, donde ya se celebró la última, y con un aforo similar al de entonces, entre 1.500 y 2.000 personas. El promotor ya tiene el sí del Ayuntamiento de Ibiza y el de Puertos, pero falta el más importante, el de la conselleria balear de Salud. Rodríguez espera su visto bueno para poner la maquinaria en marcha. Quedan dos meses y la presión aumenta cada día.

«Necesitamos saberlo cuanto antes, porque va a ser muy duro montar el festival. Hay que hacer más preparativos y más gestiones que nunca y el tiempo se nos puede echar encima», señala Rodríguez.

Su idea es, como se hizo en Barcelona, preparar un operativo para que los asistentes pasen un test de antígenos por la mañana, en las horas previas al concierto, en uno o varios lugares de Ibiza. Con el resultado negativo se podría acceder al recinto del puerto.

Aunque en principio Rodríguez quería hacerlo en dos lugares, Dalt Vila y el puerto, como en 2018, al final, «es más seguro y operativo hacerlo solo en su sitio», señala. Por ello se ha decidido por el puerto: «Ya lo hicimos en el muelle comercial en 2019 y fue espectacular, en un espacio abierto y con Dalt Vila como telón de fondo. No sé si habrá algún festival que pueda presumir de un entorno como el nuestro», señala el promotor.

La estructura, eso sí, sería más modesta que en ediciones anteriores, con un solo escenario y entre cinco y siete artistas para los dos días. Sobre el cartel, Rodríguez no quiere adelantar nombres hasta estar seguro de que podrá hacerse, aunque ya tiene contactos avanzados con varios e incluso un precontrato con uno.

Público en pie

El organizador preferiría poder hacerlo con el público en pie, aunque insiste en que su intención es llevarlo a cabo como se pueda, «sentados o de pie». «No solo se han hecho conciertos, hay multitud de ejemplos de todo tipo de espectáculos y encuentros profesionales. Puede hacerse», insiste Rodríguez, que asegura que el sector del espectáculo es de los que más está sufriendo por las restricciones: «Hemos pasado de cien a cero, prácticamente no nos han dejado hacer nada en el último año. Los músicos, los promotores, los técnicos... todos los que estamos implicados en esto queremos trabajar y hemos demostrado que podemos hacerlo de una forma segura, pero parece que la cultura es la gran olvidada. En las islas hemos sufrido mucho con las restricciones y nos merecemos un festival como este. La marca no puede morir, el festival no puede morir», termina.

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