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Crisis sanitaria

El covid no silencia las bodas en Ibiza

El sector nupcial ve con esperanza la temporada de enlaces, a la que llegan con la experiencia de los eventos del verano de 2020 y con la confianza en que la situación sanitaria mejore

Hasta finales de agosto los invitados podían presenciar la ceremonia sin distancia, con mascarilla. Saskia Bauer Photography

Hasta finales de agosto los invitados podían presenciar la ceremonia sin distancia, con mascarilla. Saskia Bauer Photography

El sector nupcial de Ibiza y Formentera ha sido uno de los más castigados por la pandemia. Con una primavera de 2020 desierta de bodas a causa de la crisis sanitaria, las empresas especializadas vieron con esperanza la posibilidad de posponer estos eventos al verano o el otoño del mismo año, pero la situación se alargó más de lo esperado. Solo la rápida capacidad de adaptación permitió celebrar enlaces (especialmente en los meses de julio y agosto), una experiencia que les va a servir en este 2021 para afrontar lo que venga.

«En primavera se pospusieron todas las bodas. Durante el estado de alarma, los novios iban posponiendo su boda con la esperanza de realizarla en verano o en otoño. A partir de junio vimos que había restricciones, pero encontramos un modelo que nos permitía llevar a cabo estas celebraciones», explica Marina Amorós, de The Ibiza Wedding Planner. 

Hasta finales de agosto, la ceremonia se podía celebrar igual, excepto por el uso obligatorio de la mascarilla. «Para el cóctel, el banquete y la fiesta hicimos grupos cerrados de diez personas que permanecían juntas en los chill out que disponíamos en los jardines de hoteles o restaurantes», detalla Amorós, quien confiesa que en la primera boda que celebraron estaba «muy nerviosa, pero a medida que ves que la gente es responsable, te das cuenta de que no vas a tener ningún problema», añade.

Ceremonia íntima celebrada este verano en Can Curreu con la alcaldesa de Santa Eulària, Carmen Ferrer. Saskia Bauer Photography

Esta organizadora de bodas afirma que muchas de las parejas decidieron arriesgar y, aunque recortaron mucho los gastos porque vinieron menos invitados, redujeron la contratación de cantantes y no optaron por la barra libre ampliada, para cumplir con todas las restricciones; «acabaron encantadas». Y, de paso, la celebración de estas bodas sirvió de alivio para algunas empresas especializadas en el sector. Trabajar mucho más para ganar mucho menos, eso sí, «pero más vale eso que nada. La palabra clave es supervivencia».

La responsable de Eventos del hotel Aguas de Ibiza, Mónica Martell, explica que 2020 era un año con muy buenas perspectivas, especialmente en cuanto a bodas. Sin embargo, la irrupción del covid convirtió un calendario repleto casi en un desierto. «No pudo ser como queríamos, pero nos adaptamos rápidamente. La flexibilidad y la comprensión han sido esenciales para poder celebrar bodas y ofrecer a los novios esa confianza que necesitaban a la hora de organizar su evento», expresa Martell. 

"Pedimos el número de asistentes con una semana de antelación, pero en casos así hay que entender que la situación no es favorable para nadie"

Mónica Martell - Responsable de eventos del Aguas de Ibiza

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La flexibilidad se aplicó tanto a los cambios de fecha como a la modificación del número de asistentes «hasta el último minuto». «Esto supone un coste elevado para la empresa. Normalmente pedimos el número de asistentes con una semana de antelación, pero en casos así hay que entender que la situación no es favorable para nadie, es algo tan emocional que no tienes opción ni siquiera a planteártelo», remarca la responsable de Eventos de este hotel de lujo de Santa Eulària. 

Un ejemplo es la boda que el hotel Aguas de Ibiza celebró precisamente el último día de apertura del hotel el año pasado. «Era una boda que tenía que haberse celebrado en junio con 98 invitados y finalmente fue en septiembre con 43». 

Mónica Martell destaca que, en el contexto sanitario, no ha quedado otra que «dejar un poco de lado los números y activar el modo emocional, especialmente en bodas».

Un 2021 con ventaja

La experiencia de 2020, cuando todo era una carrera a contra el reloj para adaptarse a la nueva circunstancia, va a ser una ventaja para la organización de bodas este año. «Ahora mismo hay incertidumbre pero ya hay una convivencia con el covid —opina Amorós-. Ya hemos salido de ese shock traumático que nos afectó a todos, hemos cambiado la mentalidad y tenemos la capacidad de convivir de forma más natural con las restricciones». 

En este sentido, como algo anécdotico pero muy representativo, la wedding planner apunta que la disposición del gel hidroalcohólico se ha convertido en un aspecto más de la decoración. «Esto empieza a ser la cara positiva que va a hacer que salgamos a flote», apunta. Marina Amorós asegura que hay novios que «tenían su boda contratada desde 2018 para celebrarla en 2020 y ya no quieren esperar más»

La tendencia ahora es la celebración de bodas más íntimas, con una reducción importante del número de invitados

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La tendencia ahora es la celebración de bodas más íntimas, con una reducción importante del número de invitados. «Este año nos resulta más fácil estar preparados con antelación, en todos los sentidos, para acoger a aquellas parejas que desean casarse en Ibiza. Lo importante es dar seguridad y confianza a los novios, irnos adaptando a sus necesidades», recalca Martell, quien indica que, cuando llaman para recibir información para contratar una boda, «una de las primeras preguntas es la política de cancelación o modificación de los asistentes».

«A las parejas siempre les digo lo mismo: de todos los lugares de España, el mejor sitio para casarse es Ibiza, porque tienes buen tiempo y casi todos los sitios para celebrar bodas son de exterior, lo que permite ampliar aforos», remarca Marina Amorós. «Este año serán bodas más pequeñas, pero vamos a salir adelante. Estoy bastante segura de que vamos a trabajar».

Nuevos formatos para dos

Algunas empresas han llevado más allá su reinvención y desarrollo para ofrecer nuevos formatos a los novios que, por la incertidumbre o la urgencia de casarse, deciden hacerlo de un modo muy diferente al habitual. «Estamos preparando un producto que está teniendo muy buena respuesta. Se trata de la Elopment Wedding, una boda para dos», explica Marina Amorós, quien detalla que estos packs incluyen la celebración de la ceremonia simbólica, decoración, fotografía, un menú degustación para la pareja y otros servicios en modo ultra íntimo. «Está funcionando muchísimo, especialmente en bodas que ya estaban previstas para las que las novias ya tenían el vestido. Te vistes, te casas y tienes un día para recordar toda tu vida en modo económico. Todo prácticamente igual, pero para dos».

Los que más han sufrido

De todas las empresas que participan en la organización de una boda, quizá las que más han sufrido son los músicos, las floristerías especializadas y los catering. Marina Amorós apunta que «todos los shows de noche y la contratación de música ha caído en picado». «También han sufrido muchísimo las floristerías especializadas en bodas y los catering y alquiler de mobiliario para eventos, ya que su celebración en villas estaba prohibido».

Trabajar la parte psicológica con los clientes, activar el modo optimista y continuar reinventándose parecen ser los mejores consejos para seguir adelante, según estas especialistas de las bodas y celebraciones. «Lo peor ha pasado. Saldremos adelante».

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