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Medio ambiente

Un informe internacional critica la dejadez institucional respecto a la posidonia de Ibiza y Formentera

Ibiza Patrimonio de la Humanidad es uno de los tres enclaves de España con su ámbito natural en peor estado, según la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN)

Una pradera de posidonia dañada por el ancla de una embarcación en Ibiza.

Una pradera de posidonia dañada por el ancla de una embarcación en Ibiza.

La parte natural incluida en los bienes declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999 (las praderas de posidonia y su entorno marino) está cada vez más cerca de figurar en la categoría de ‘Situación crítica’ del catálogo que periódicamente elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en todos los enclaves naturales declarados Patrimonio de la Humanidad. Actualmente, según el último informe elaborado a finales de 2020, las praderas de posidonia siguen figurando en la categoría de ‘Preocupación significativa’, que de las cuatro posibilidades existentes es la más grave de todas, a excepción de la ‘Situación crítica’, en la que aún no figura ningún enclave en toda Europa.

Según el citado informe de la UICN, que es el organismo medioambiental más grande del mundo y autoridad mundial de referencia, de los 54 enclaves naturales protegidos por la Unesco en Europa, 18 de ellos se encuentran ‘bien’, otros 19 están ‘bien con preocupación’ y otros 17 en situación de ‘preocupación significativa’. En España hay tres de este último tipo: el parque de Garajonay (Canarias), Doñana y Ibiza.

Es el tercer informe de la UICN desde que Ibiza fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el que la posidonia y su entorno natural cosecha tan negativa calificación. El citado organismo dibuja un panorama de dejadez institucional y abandono que deja esta maravilla de la naturaleza a las puertas de entrar en la categoría de ‘situación crítica’, según se desprende del informe.

Manu San Félix Pradera de posidonia en el litoral pitiuso.

El nuevo informe de 2020, recién conocido, da por válida la situación que ya se denunciaba en el de 2017, cuando la UICN señalaba que «las graves amenazas existentes y potenciales han crecido durante los últimos años y algunos impactos acumulativos se están acercando a un punto crítico», por lo que «se necesitan urgentemente medidas adicionales de conservación para revertir los principales impactos y amenazas identificadas».

La posidonia «está en un estado altamente preocupante y empeorando»

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El elemento clave de la parte medioambiental del bien protegido por la Unesco, que es la posidonia, «está en un estado altamente preocupante y empeorando». «Si esta tendencia negativa continúa, este valor pueden entrar pronto en la categoría de conservación crítica», advierte el documento, que también hace la misma consideración para las poblaciones de virot (Puffinus mauretanicus), especie frecuente en es Freus.

El documento detalla todas las amenazas que afectan a las praderas de posidonia protegidas (los fondeos, los vertidos de aguas fecales, las especies invasoras submarinas y otras), y recuerda que la superficie de esta planta ha sufrido reducciones que van desde el 21% al 70% en los últimos años, dependiendo del lugar.

A pesar de que los fondeos son una de las principales causas de deterioro, la UICN recuerda que los vertidos procedentes de los barcos recreativos equivalen a los que provocaría una ciudad de 10.000 habitantes. También recuerda la «insuficiente depuración» de las plantas depuradoras de Vila y de Platja d’en Bossa.

«La eutrofización causada por el insuficiente tratamiento de las aguas depuradas de 300.000 personas durante la temporada de verano está provocando un incremento de la turbidez y daños por el fitoplacton», señala.

Mala gestión

Sin embargo, lo peor de todo es que las administraciones responsables de preservar este patrimonio mundial, tanto estatales como insulares, permanecen inactivas y sin reaccionar. El Gobierno español aprobó un Plan Nacional de Biodiversidad en 2011 que citaba las propiedades del Patrimonio Mundial, «pero no contenía ningún objetivo específico» ni en general ni para Ibiza. Del mismo modo, «el Govern balear no ha aprobado aún su propio plan regional de conservación de la biodiversidad».

"La responsabilidad legal está en manos del Govern, que no ha sido capaz de realizar una gestión eficaz"

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La UICN señala que la Administración había preparado un plan de gestión de las salinas, «el cual aún no ha sido aprobado, por razones desconocidas, tal vez relacionadas con la falta de medios y capacidad para hacerla cumplir». «Lo cierto es que la gestión del área protegida no ha sido aún mejorada», añade, y «la responsabilidad legal está en manos del Govern balear, con sede en la isla de Mallorca, el cual no ha sido capaz de establecer una gestión eficaz», afirma.

También echa en cara este organismo que nunca se ha llegado a ejecutar la ampliación de los límites de la zona protegida como Patrimonio Mundial que se aconsejaba ya en 1999.

Talamanca y ses Feixes

«Los límites y la franja de amortiguación de la parte natural del sitio ya fue considerado algo adecuado en el momento de la inscripción de este bien como Patrimonio Mundial, pero dichos límites no están claramente marcados (mediante boyas, por ejemplo) y no son bien conocidos por los residentes interesados, por no hablar de los turistas», afirma.

Además, se había «recomendado ampliar la zona para incluir el arrecife de posidonia de Talamanca, así como el exclusivo humedal de ses Feixes del Prat de ses Monges», pero «se ha avanzado poco a este respecto», concluye. 

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