Quienes se acercaron ayer por la mañana a contemplar el panorama del día después tras el fortísimo viento que arrasó la zona de Cala Gració y Santa Agnès se quedaron perplejos. A pie de tierra el espectáculo impactaba, pero las imágenes aéreas que grabó el Ayuntamiento de Sant Antoni sobrecogen aún más. Miles de árboles destruidos, algunos partidos por la mitad, otros arrancados de cuajo, con las raíces al aire. Pinos de 20 metros de altura, con diámetros de dos o más metros, completamente descuajados. Algarrobos con troncos de gran calibre partidos como si fueran palillos. Postes de madera y hormigón descepados o partidos. (Mira aquí todas las imégenes)

La palabra que más empleaban vecinos y curiosos para describir el paisaje era «guerra». Ya a mediodía la mayor parte de las carreteras y los caminos estaban limpios de troncos, ramas y escombros. La destrucción se amontaba en los laterales de los caminos y la banda sonora del espectáculo era el ruido de las motosierras.

«Fue algo impresionante, mirábamos por la ventana muertos de miedo pero sin poder ver demasiado, porque todo era gris oscuro, y cuando el viento se disipó apareció un espectáculo que nos dejó mudos», explicó Isabel ayer por mañana cerca de la casa en la que vive, en la zona de cala Gració, cerca del hotel Tanit. Al parecer, en este establecimiento se hospedaba una mujer que ayer a mediodía intentaba hacerse comprender mezclando el ruso, el inglés y unos aspavientos que se entendían mucho mejor que sus palabras. Con los brazos dibujó el viento que el martes a las once y media de la mañana llegó desde el mar y entró por ses Variades, entre es Caló des Moro y Cala Gració, y a su paso fue dibujando el paisaje que ayer dejaba pensativo a todo el mundo. Los vecinos cargan escombros en carretillas y los llevan a los contenedores. «Tremendo, yo nunca había visto nada igual, y llevo más de 25 años aquí», explicó Toni. «Antes, desde la ventana de mi casa, sólo se veían pinos, pero ahora vemos el mar», dijo sin dejar claro si la nueva situación le complace más o menos que la anterior.

Importantes desperfectos en Sant Antoni tras el paso de la tormenta

La memoria es frágil. Aunque Toni no lo recuerda, los vientos fuertes causan estragos todas las temporadas en la isla, si bien en esta ocasión ha sido especialmente grave. Hace casi diez años un cap de fibló arrancó pinos de más de 20 metros de altura en Port des Torrent, al otro lado de la bahía, y en septiembre de 2015 dos tornados se fundieron y acabaron por destruir el 70% de los árboles en la zona de Can Nebot, también en el municipio de Sant Antoni. «Todo pasa en Sant Antoni», bromea Israel, que también vive cerca del Tánit. «Por si fuera poco con los guiris borrachos y drogados del West End, el gas de la risa y todo eso, encima tenemos que aguantar los tornados», protestó.

Can Coix

Can Coix

Los servicios de emergencia instalaron ayer una especie de cuartel general en el polideportivo de Can Coix. Allí el Ibanat colocó una autocaravana desde la que se dirigen los trabajos de limpieza y se organiza a las más de 60 personas que participan en ellos. Allí estaba el concejal de Movilidad y Transporte de Sant Antoni, Joan Torres, igualmente impresionado por los estragos generados por el viento. «Lo más importante es que todo son daños materiales, que no ha habido desgracias personales [con la excepción de los tres heridos leves que se refugiaron en una caseta de obra que el viento levantó]», dijo Torres. «Ha sido un milagro: menos mal que ocurrió por la mañana, porque si llega a ocurrir por la tarde, cuando los niños están en el polideportivo podría haber ocurrido una desgracia», manifestó Torres. «Voló el tejado, y aquí hay trabajo para semanas o meses, harán falta grúas especiales para repararlo», añadió el concejal.

Franja de seguridad

Franja de seguridad

Ayer por la mañana la prioridad era limpiar la carretera de Santa Agnès y reabrirla al tráfico, y después despejar los caminos de acceso a las viviendas más afectadas Algunas personas no podían entrar a su casa y otras no podían salir. En este sentido, el concejal recordó ayer la importancia de que los propietarios de las casas de campo cumplan con la obligación de mantener despejada de vegetación una franja de 30 metros alrededor de las viviendas. «Hemos visto la importancia de cumplir con esto no sólo por los incendios sino también por fenómenos como el de ayer [en referencia al del martes]», apuntó Torres.

Ayer, durante todo el día, muchas viviendas de los municipios de Sant Antoni y Sant Joan estuvieron sin electricidad. Anoche, desde el servicio de prensa de la compañía de electricidad Endesa informaron de que 95 abonados aún permanecían sin electricidad. «Pasarán la noche sin luz», dijeron.