Opinión | Tribuna

La ‘ley de solo sí es sí’SÍ protege a las víctimas

Hay personas que siguen negando la violencia machista, o que dicen que «no tiene género» pero la realidad es que tenemos escalofriantes cifras recogidas de los últimos titulares en los medios de comunicación: ‘Ya son 38 las víctimas mortales de violencia de género en lo que va de año’, ‘En 2021 fueron 44 las mujeres asesinadas’, ‘Baleares es la comunidad con la tasa más alta de delitos sexuales en 2021’, ‘Ibiza registra 6,6 delitos contra la libertad sexual por cada 10.000 habitantes’, ‘472 mujeres y 54 niños víctimas de violencia de género han sido atendidos en este año en Ibiza’. Unos datos alarmantes, estremecedores y, por desgracia, reales.

En estos últimos días ha habido mucho revuelo por la Ley de Libertad sexual, conocida como la ‘Ley de sólo sí es sí’. En mi opinión, esta ley cumple perfectamente su objetivo, que es proteger a las víctimas. Y así lo demuestran la treintena de artículos nuevos que se centran en esa protección. Por ejemplo, se equipara abuso a agresión sexual: no es necesario que haya violencia, basta con que no haya consentimiento por parte de la víctima (esto es algo que nos pedía el convenio de Estambul y Europa desde hace años), se les dan los mismos derechos a las víctimas de agresión sexual que a las víctimas de violencia de género (como es un número de teléfono de ayuda), se las provee de atención sanitaria, se las protege en el entorno laboral, se les da atención psicológica, y un largo etcétera de avances en protección a las víctimas.

Sin embargo, el debate se ha centrado en las condenas de los agresores sin pensar en si la ley beneficia o no a las víctimas. Está comprobado por las democracias más plenas que más punitivismo no soluciona nada. Lo que busca esta ley y así acabar con el problema de raíz es la transformación social: la educación sexual basada en el consentimiento y en el deseo mutuo, la formación de profesionales en violencia de género, la justicia y la reparación de las víctimas... Esta ley busca que se juzgue a los agresores y no a las víctimas. Así que señores del PP y de Vox, hay que hacer más pedagogía y buscar menos sensacionalismo.

Además, la ‘ley de solo sí es sí’ considera ahora delitos cosas que antes no lo eran, como por ejemplo: contempla una modificación del Código Penal para castigar con multas económicas la redifusión por parte de terceros de imágenes o vídeos íntimos. Es una ley adaptada a los tiempos que vivimos y quizá ese es el problema, que no quieren avanzar ni adaptarse a los nuevos problemas que sufren las mujeres, como si no tuviéramos suficiente.

Los medios se han hecho eco tan solo de la reducción de condenas por la revisión que han hecho algunos jueces interpretando dicha ley. La Fiscalía General del Estado considera que la nueva ley que regula los delitos sexuales no obliga a los jueces a rebajar la condena a quienes solicitan la revisión. Es una cuestión de interpretación de la norma. Y solo deben revisarse las condenas en casos puntuales. En la Rioja, por ejemplo, los jueces han revisado 54 sentencias y no se ha cambiado ninguna.

Estas declaraciones legitiman al Ministerio de Igualdad, aunque no suponen el fin de la confusión. Nadie ha dicho que todos los jueces sean machistas, pero hay que evitar que se den casos como el de la Manada, donde el juez Ricardo González veía en una violación grupal un «jolgorio sexual».

Y por si fuera poco, hemos sido testigo de los insultos machistas de la extrema derecha a la ministra de Igualdad Irene Montero en el Congreso, a la que han llamado «libertadora de violadores», evidencia que van a desacreditar al movimiento feminista sin importarles las víctimas. ¿Ahora las feministas somos libertadoras de violadores?

¿Pero no queríamos arruinar la vida a todos los hombres, que a partir de ahora necesitarían firmar un contrato antes de mantener relaciones sexuales? Aclárense.

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