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Diario de Ibiza

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Verónica carmona

Mucho trabajo en Ibiza

u En Ibiza hay trabajo. Mucho. Visto desde fuera se podría pensar que esa gran cantidad de empleo va asociada a una bonanza económica y riqueza. Pero lo que se esconde detrás es bien distinto. La realidad es que cada vez menos gente quiere venir a trabajar a la isla porque la vivienda es tan cara que el sueldo se va en pagar un techo bajo el que dormir. No hay apenas casas disponibles para los trabajadores desde hace años. En verano es una misión casi imposible encontrar vivienda. Hace más de diez años, cuando aterricé en Ibiza con trabajo en pleno mes de junio, estuve a punto de irme porque no tenía vivienda. Pasé mis primeros días en una cutre pensión de la calle Aragón a 30 euros la noche hasta que un compañero me echó un cable y conseguí casa. Una década después las cosas no han mejorado, al contrario, porque los precios han subido tanto que incluso alquilar una habitación es prohibitivo. Así que, pese a que en apariencia haya más trabajo que nunca y los políticos del Govern se llenen la boca de cifras macroeconómicas positivas, realmente muchos empresarios están con el agua al cuello porque no completan plantilla y gran parte de los trabajadores se siente pobre aún teniendo un salario digno para vivir en cualquier otro punto del planeta.

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