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Miguel Ángel Riera

En clave de Sinodo

Si la semana pasada el Papa Francisco inauguraba el Sínodo en Roma, este domingo, nuestra Iglesia de Ibiza y Formentera inaugura esta etapa en la parroquia de Santa Cruz con una celebración Eucarística presidida por el obispo electo de nuestra Iglesia diocesana.

Una semana de muchas emociones en nuestra Iglesia particular. Felicitarnos por el nombramiento de un nuevo obispo, un obispo ibicenco. Contentos. Que el Señor nos bendiga y bendiga a nuestra Iglesia.

Y ahora a caminar. A caminar juntos. El nuevo obispo nombrado para nuestra Diócesis cree verdaderamente en la sinodalidad. No hace más que repetir que tenemos que aprovechar este tiempo para trabajar juntos.

Vivimos momentos muy delicados en la sociedad y también en la Iglesia. Necesitamos que el Espíritu Santo anime nuestras comunidades parroquiales, necesitamos un impulso fuerte para seguir avanzando con la ayuda de todos.

El Sínodo tiene que ser un tiempo para animarnos a todos, a sentir que realmente la Iglesia es nuestra Madre, nuestra casa, nuestro sitio. Y desde ella, y tras mucha oración, proponer nuevos caminos que den vida a nuestras comunidades.

Para esto también necesitamos la ayuda de los que nos veis desde fuera. La visión de aquellos que se sienten defraudados, decepcionados, de aquellos que se sienten rechazados. Si un hijo no se siente querido por su madre, sería algo muy doloroso para dicha madre. Cuando cualquier persona se siente marginada de la vida de la Iglesia, de una Iglesia que siempre tiene que presentarse como Madre, necesita revisarse. Y esto es lo que pretende el Sínodo.

El Papa Francisco, en su encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la Creación habla del planeta como la «casa común». Debemos empezar por la misma Iglesia, nuestra Iglesia debe ser la «casa» de todos. Especialmente de los que no se sienten participes de ella, y como no de todos aquellos que en ella vivimos. El querer de una madre y el querer de sus hijos tendrían que definir a nuestra Iglesia.

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