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Miguel Ángel González

Desde la marina

Miguel Ángel González

Embolica que fa fort

Me pregunto qué pensó usted, lector, cuando supo por estos papeles que el Ministerio de Transportes tiene un año para esclarecer la causa del choque del ferri ‘San Gwann’ contra es Malví Pla. Y qué pensó de la explicación que nos daba de la situación don Francisco Mata, secretario de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos. Yo pensé que desbarraba, pero no, resulta que lo decía en serio. Nos advertía que la referida Comisión es lenta porque tiene una gran carga de trabajo y que la investigación ha de tener en cuenta la Directiva 2009/18/CE, el artículo 264 de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, el Real Decreto 800/2011, el Código de Investigación de Siniestros de la OM y qué sé yo qué. Cuando se trata de un incidente con heridos que hubiera podido ser más grave, tanta norma y papeleo empacha y cabrea.

Repasemos sucintamente circunstancia y contexto. Sabemos que la ruta entre Ibiza y Formentera en verano es una de las que más tráfico registra en todo el Mediterráneo, motivo sobrado para que los tránsitos mantengan rutas estrictas; y cabe suponer, por otra parte, que en un trayecto tan corto y repetido los correos conocen –deben conocer- todos los escollos del recorrido, Malvins, Daus, Esponja, Caragoler, Illetes Negres, Penjats y, si me apuran, s’Illa Negra. ¿Se despistó quien llevaba la caña o están los islotes mal o poco señalizados?

Lo digo porque no es la primera vez que un barco se estampa contra unas rocas. Incidentes como el del mercante ‘Don Pedro’ en el Dau Gros deberían habernos puesto en guardia. También nos dice el señor Mata, y se sale conciliador por la tangente, que ahora no se trata de saber quién tiene la culpa, sino sacar lecciones para mejorar la seguridad. Que me perdone, pero pocas soluciones tendremos si no conocemos causas y/o causantes. Lo tremendo es que para saber lo que ha pasado tengamos que esperar un año. ¡La cosa tiene bemoles!

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