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Gonzalez,-Elena

Para empezar

Elena González

Once días para los ‘openings’ (o no)

La apertura de las discotecas no va a frenar ni los botellones ni las fiestas ilegales. Los primeros, tal vez, se multiplicarán en sus inmediaciones, porque es muchísimo más barato beber en la calle, y en cuanto a las ‘raves’ clandestinas, éstas ya se hacían en los noventa, aunque entonces en vez de en mansiones se montaban en espacios naturales -hubo incluso en el islote de sa Conillera-, que dejaban hechos unos zorros. Sólo se han profesionalizado con las décadas, previo pago de entrada y con igual impunidad. Usar esta excusa para apremiar al Govern a abrir al ocio nocturno, el próximo día 26, es tomarnos por desmemoriados, un argumento casi tan endeble como el de que son el motor turístico de una isla que rebosa de visitantes, a la vista está, aun con su cierre. Sin embargo, Ocio de Ibiza sí tiene toda la razón al denunciar que se les «demonice» y culpe de los «desfases», cuando llevan dos años sin trabajar. Yo he disfrutado mucho en las discos y veo tan legítimo el deseo de estas empresas de abrir y retomar el negocio, como lógico el anhelo de miles de personas por regresar a sus pistas de baile. Siempre que, en un escenario de contagios disparados y ‘semáforos ámbar’, puedan garantizar que no serán foco de megabrotes. Y, por supuesto, si respetan la legalidad y no atruenan, como hacen los llamados «hoteles musicales», al vecindario. No hay por qué soportar atropellos. También se vive del turismo sin una oferta de fiesta 24 horas, y este verano es la mejor prueba.

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