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Carmen Pi

Para empezar

Carmen Pi

Consumidores de cuerpos

Ni los turistas, ni las grandes discotecas, ni los exclusivos VIP. Ni el turismo de excesos ni el aumento del consumo de drogas en verano en Ibiza. La prostitución está enquistada en la isla tanto en verano como en invierno. Es un problema estructural, como tantos otros. Por eso Médicos del Mundo en Ibiza ha atendido en 2020, en plena pandemia y confinamiento, a 200 mujeres que ejercen este oficio. Ni siquiera un centenar de mujeres menos que en 2019, cuando la cifra se acercaba a los 300 y la isla rezumaba fiesta y desenfreno precovid por los cuatro costados. El problema es que los que pagan por sexo son hombres mayores. Y jóvenes. Altos y bajos. Guapos y feos. Con poder adquisitivo o no. La única premisa: que sean varones. El consumo de cuerpos durante el pasado año, covid incluido, aumentó, por ejemplo, los lunes a primera hora, después de un arduo fin de semana confinados con la familia y justo antes de ir a trabajar. O después de comer. O antes del finde. O por mi cumpleaños. O por el suyo. O porque quiero hacer cosas que mi pareja no quiere porque gracias a la pornografía y a la escasa educación sexual hasta los más jóvenes dan como buenas las relaciones sexuales basadas en la vejación y el abuso de poder. Y así nos va.

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