Opinión | Para empezar

Dos huevos, por favor

«Te cambio tu gallina por mi lechuga», solía decir cuando fantaseaba con un mundo donde no existiera el dinero. El problema no era el dinero en sí, era la dependencia en la que estábamos (y estamos) sumidos lo que quería eliminar. Esa ligazón despiadada a la que nos tiene sometidos... Por aquel entonces sonaba bastante utópico, ya que los detractores de mi vuelta al trueque sabían desmontar con agilidad y contundencia cualquiera de estas ideas comunitarias aplicando la lógica aplastante y remarcando la supuesta falta de eficacia de este sistema si se amplía el segmento de población a más allá de una escalera de vecinos. Hoy, muchos años después, 8.317 personas que residen en Ibiza participan en un proyecto de intercambios creado por una familia de artistas a través de Facebook, Ibiza Barter Community, donde el valor no lo decide el precio de los objetos, lo decides tú. Cansado de esa chaqueta que está en el armario y que alguien podría darle más uso: Barter Community (BC). Masajes por clases de acrobacias, inglés, meditación, yoga o cualquier otra disciplina: BC. Intercambio de muebles, ropa y trastos varios: BC. Ganas de conocer gente: BC. Y, por supuesto, los siempre bienvenidos huevos de corral, que falta nos van a hacer con la que se nos viene encima.

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