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Quinto aniversario

El abandono de los héroes del 17-A

Los cuatro policías que abatieron a los seis terroristas no han sido debidamente reconocidos ni indemnizados, una situación que les ha empujado a emprender una demanda contra la Generalitat

Atentados del 17-A.

Ninguno de los seis jóvenes terroristas de Ripoll que protagonizaron los atentados del 17-A llegó a ser detenido. Todos los implicados fueron abatidos. Cuatro agentes los Mossos d’Esquadra neutralizaron a cinco en Cambrils (Baix Camp) y al sexto, Younes Abouyaqooub, en Subirats (Alt Penedès). Las actuaciones de estos policías son para muchos las más meritorias de la historia de la policía catalana. Pero implicaron apretar el gatillo. Matar a terroristas que ya habían asesinado a 16 personas y que, en caso de no haber sido neutralizados, habrían seguido asesinando. Pero matar, al fin y al cabo. Una carga incómoda que ha recaído exclusivamente sobre los cuatro agentes, que han sufrido graves secuelas psicológicas por hacer lo que debían hacer.

Cinco años después de los atentados de Barcelona y Cambrils del 17 de agosto de 2017, la situación de los cuatro policías es de abandono por parte de la Generalitat –administración pública contra la que han presentado una demanda–, de falta de reconocimiento interno por parte de la cúpula de los Mossos –que no les ha concedido la máxima condecoración– y de casi olvido por parte de la misma sociedad que respiró aliviada al saber que ninguno de los atacantes suponía ya una amenaza.

El héroe de Cambrils

En la madrugada del 18 de agosto, ocho horas después de que Youness Abouyaqooub arrollara mortalmente a 14 personas en La Rambla y acuchillara cerca de La Diagonal a Pau Pérez para quedarse con su coche y huir de Barcelona, cinco terroristas integrantes de la misma célula radicalizada en Ripoll –armados con hachas, cuchillos y cinturones supuestamente explosivos– atacaron Cambrils. Atropellaron y mataron a una ciudadana y a continuación se dirigieron contra dos agentes de los Mossos de guardia en un punto de prevención antiterrorista dispuesto frente al Club Nàutic tras el ataque en la arteria barcelonesa.

Los terroristas embistieron a una de los dos agentes y después volcaron. El otro policía, que no resultó herido, logró abatir a cuatro de los cinco terroristas que salieron del vehículo. Abriendo fuego con un subfusil para el que no había recibido apenas formación, debido a su condición de agente de seguridad ciudadana, impidió que los yihadistas cometieran la matanza que habían planeado para los ciudadanos que a esas horas llenaban el paseo marítimo de Cambrils.

Debido a estos hechos, este policía, conocido como el 'héroe de Cambrils', ha tenido que dejar de ser agente de los Mossos. A pesar de que inicialmente no cogió la baja, en febrero de 2018 tuvo que retirarse. El abogado José Antonio Bitos, responsable de los servicios jurídicos del sindicato USPAC, denuncia que la falta de seguimiento y apoyo recibida por parte del Govern ha sido constante. Tanto en el caso de este policía, que sigue bajo tratamiento psicológico facilitado por el sindicato, como en el de los otros tres agentes que tuvieron que enfrentarse a los terroristas de Ripoll. 

Para obtener la incapacidad total que reconoce que no puede volver a trabajar de policía fue necesario ganar una batalla judicial contra el Instituto Nacional de la Seguridad Social y la mutua Asepeyo. Para gozar de la consideración de víctima del terrorismo por parte del Ministerio de Interior hubo de afrontar un muro burocrático que trepó sin el apoyo de la Conselleria d’Interior, que simplemente le remitió el enlace de la web del Ministerio. La cúpula de los Mossos d'Esquadra concedió al 'héroe de Cambrils' una medalla de plata por su actuación, la misma condecoración que recibieron los otros tres policías, la misma que se entregó a buena parte de los uniformados que intervinieron en aquellos atentados, como mandos que se incorporaron cuando todo había finalizado.

A propuesta del abogado José Antonio Bitos, los Mossos acabaron rectificando y en febrero de 2022 otorgaron a este policía la medalla de oro con el distintivo rojo. Sin embargo, subraya el letrado, antes de rectificar objetaron que debía constar por escrito que era el propio policía a título personal quien la reclamaba, un trámite que abogado y agente se negaron a efectuar al juzgarlo humillante dado que las medallas no las piden los galardonados y que finalmente no fue necesario para que se dispensara al policía que abatió a los cuatro terroristas la máxima condecoración del cuerpo. Pero solo a él.

 El otro héroe de Cambrils

Solo uno de los cinco terroristas que pretendían llevar a cabo una masacre en Cambrils logró llegar hasta el paseo y clavar un cuchillo a un ciudadano –que sobrevivió a las heridas–. Pero poco después fue neutralizado por otro agente de los Mossos, también de seguridad ciudadana. Este segundo policía que mató al quinto terrorista de Cambrils detalló en una entrevista a EL PERIÓDICO, diario integrante del grupo Prensa Ibérica al igual que este medio, la única que ha concedido hasta la fecha, las secuelas psicológicas que ha padecido a causa de estos hechos. Tras un periodo de baja pudo reincorporarse a su trabajo y actualmente sigue en activo como agente de los Mossos. Fue condecorado con la medalla de plata y ha sido reconocido como víctima de terrorismo por el Ministerio de Interior.

Cuando Miquel Sàmper fue nombrado 'conseller' d’Interior pidió reunirse con los policías que resultaron heridos en el 17-A y con los que acabaron con los terroristas. Se montó para la ocasión un encuentro al que no fue invitado este segundo policía de Cambrils. Cuando Joan Ignasi Elena tomó posesión de su cargo relevando a Sàmper organizó una reunión parecida. Elena sí citó a este segundo policía de Cambrils. Pero ni este ni el 'héroe de Cambrils', molesto por la exclusión de su compañero en la reunión anterior con Sàmper, aceptaron la invitación de Elena.

La patrulla de Subirats

Los dos agentes que terminaron abatiendo a Younes Abouyaqooub atendieron el aviso que los condujo hasta el terrorista creyendo que estaban siguiendo una pista falsa. Otra más de las centenares que se recibieron durante aquellos días. El 21 de agosto de 2017, Abouyaqooub, autor de la masacre de La Rambla, llevaba ya cuatro jornadas desaparecido y los Mossos habían activado el dispositivo de búsqueda más ambicioso para dar con él. Una de las funciones de aquel operativo consistía en comprobar las llamadas de ciudadanos que aseguraban haberse cruzado con Abouyaqooub. Pero ninguna información había resultado correcta. Hasta entonces.

Los dos policías salieron del coche para inspeccionar una zona de viñedos y, con un botellín de agua en las manos, divisaron a lo lejos a un joven magrebí, armado con un chaleco aparentemente explosivo. Soltaron el botellín y desenfundaron la pistola reglamentaria. Abouyaqooub, que amagó primero con esconderse en unos matorrales, reapareció y comenzó a correr hacia ellos, que vaciaron los cargadores.

Ambos policías han estado también de baja a causa de secuelas psicológicas menos severas que las del primer mosso de Cambrils, y, como el segundo, han podido reincorporarse al servicio. También ellos han recibido la distinción de la medalla de plata y la consideración de víctimas del terrorismo por el Ministerio de Interior. En su caso, no obstante, para recibir tal categoría hubo que recurrir a los tribunales dado que los Mossos no remitieron al Ministerio la información que el Estado solicitó para comprobar que efectivamente ambos eran quienes afirmaban ser, lamenta el abogado Bitos.

La demanda

Ninguno de los cuatro policías ha sido indemnizado por la Generalitat por los daños psicológicos sufridos ni por los días de baja que han acumulado. La ley española subraya, según Bitos, que las respectivas administraciones públicas deben indemnizar a los policías que resulten heridos en acto de servicio cuando los causantes de las lesiones se declaren insolventes o hayan fallecido –como sucede en este caso–.

La Conselleria d’Interior no respondió a la solicitud de indemnización de los policías, presentada a finales de 2021 por el letrado del sindicato USPAC, y estos han respondido presentando una demanda que estudia un juzgado de Barcelona.

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