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Geopolítica

Xi y Biden se reúnen con Taiwán de trasfondo

Ambos líderes se encontrarán por primera vez desde la pandemia

Joe Biden y Xi Jinping.

Los líderes globales se han citado frente a las níveas playas de Bali para sosegar a un mundo convulso pero es improbable que de ese paraíso que atrae a yoguis y demás buscadores de la paz interior salga la receta para terminar la guerra en Ucrania o aceitar las relaciones bilaterales entre China y Estados UnidosLa inflación galopante, la amenaza de la enésima recesión global, la alerta nuclear en Ucrania y Corea del Norte, el calentamiento global… No le faltan problemas al mundo así que se espera de la reunión entre Xi Jinping y Joe Biden que, al menos, mitigue algunos.

Sobre la cumbre en Indonesia del G-20 planeó el morbo de un encuentro de Vladimir Putin y Volodymyr Zelenski pero ambos se han caído del cartel en las últimas semanas. El presidente ruso renunció y el ucranio participará por videoconferencia. Su vació será ocupado por Xi y Biden, que llegan a Bali en su mejor momento. El primero recibió en el reciente congreso su tercer e inédito mandato al frente del partido y los resultados de las elecciones han sonreído al segundo cuando temía el desastre.

El G-20 ha tenido en la ASEAN, el grupo de naciones del sudeste asiático, a su telonero. En Phnom Penh, capital camboyana, porfiaron Pekín y Washington por ampliar su influencia en una zona clave del continente. El pulso continuará en Bali. Pekín ha confirmado que Xi se reunirá con su homólogo francés, senegalés y argentino, pero serán algunos más porque se acumulan los deberes pendientes a la diplomacia china tras el autoimpuesto parón del covid. Biden aún lucha por recuperar el centro de la escena global que desdeñaba su predecesor, Donald Trumpy recomponiendo los puentes de aquella política aislacionista.

Viejos conocidos

Biden y Xi son viejos conocidos. Más de una década atrás, en un viaje a Pekín como vicepresidente, el primero aclaraba que "el auge de China no es solo positivo para China sino para Estados Unidos y el orden mundial". Dos años atrás calificaba a Xi de "matón". No hay mejor resumen de la deriva de las relaciones bilaterales. Lo mejor que se puede decir de Xi y Biden es que, a diferencia de los últimos años de Trump, mantienen la comunicación abierta. Desde que Biden ganó las presidenciales han hablado por teléfono en cinco ocasiones y esta será su primer encuentro personal.

Pero esa comunicación fluida no ha solventado ninguno de los pleitos. La última llamada fue juzgada como constructiva por ambas partes y pocos días después aterrizaba en Taipei la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy PelosiNo hay asunto que descomponga más a Pekín que Taiwán y Washington insiste en que mantiene su vieja política mientras se afana en vulnerarla: son habituales las delegaciones políticas en Taipei, aumentan en frecuencia y volumen las ventas de armas, Biden torpedea la "ambigüedad estratégica" que ha apuntalado la paz en el estrecho durante cuatro décadas y cada vez más voces en Washington piden el principio de una sola China.

Biden ha anticipado que aclarará a Xi cuáles son sus líneas rojas, preguntará por las chinas y después determinará si entran en conflicto. Y, si es así, "pensaremos en cómo resolverlo". China he pedido el respeto a la coexistencia pacífica y la cooperación beneficiosa para ambos. Al enquistado problema taiwanés se suma el intento estadounidense de estrangular la industria china de semiconductores y microchips.

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