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El museo de Formentera, más cerca de la utopía que de la realidad 23 años después

En 1998, la ley balear de Patrimonio obligaba a crear un museo en la isla en un periodo de tres años. La isla sigue esperando

La casa de sa Senieta en Sant Francesc, espacio principal del futuro Museo de Formentera. | P.M.V.

La casa de sa Senieta en Sant Francesc, espacio principal del futuro Museo de Formentera. | P.M.V.

Hace apenas dos meses que fue presentado el Plan Director del Museo de Formentera, el primer paso ineludible para que el proyecto abandone los papeles y se haga por fin real. Llega con mucho retraso después de que en 1998 la ley balear de Patrimonio obligara a crear un museo en la isla en un periodo de tres años. 

El futuro Museo de Formentera sigue estancado en un galimatías de proyectos, leyes, prioridades y algo de dejadez que ya acumula un retraso de 23 años. Para cuando esté listo, se podría incluir una sala que explique su creación a lo largo de tres décadas, superando cambios de legislaturas, problemas urbanísticos y miles de buenos propósitos.

Can Ramon acogerá la colección etnográfica. | P.M.V.

Desde que en 1998 la Ley 12/1998 de Patrimonio de Baleares estableció la obligatoriedad de crear el Museo de Formentera en un periodo de tres años, han pasado más de 20 y la menor de las Pitiusas sigue siendo la única isla del archipiélago sin una instalación cultural de este tipo.

Hay que remontarse a 2007 para tener constancia de un primer movimiento que demostrara que la creación de este museo, concebido en 2003, se estaba tomando en serio. En mayo de ese año, los representantes del Govern; de lo que por aquel entonces era el Consell de Ibiza y Formentera; del extinto Ayuntamiento de Formentera; de la difunta ‘Sa Nostra’, ahora fusionada con Bankia, y de la fundación de la citada caja de ahorros, firmaron el documento de constitución de la Fundación del Museo y Centro Cultural de Formentera.

Una obra inmediata en 2007

Esta nueva entidad tenía previsto invertir 4,8 millones de euros en la construcción de este equipamiento cultural, unas obras que, según el por entonces director de la Fundación ‘Sa Nostra’, Andreu Ramis, se iban a iniciar «cuanto antes».

Unos meses más tarde, en febrero de 2008, la titular en ese momento de la conselleria balear de Educación y Cultura, Bàrbara Galmés, aseguraba que el museo «podría ser una realidad en 2010», unas declaraciones que hacía tras la constitución del Patronato de la Fundación del Museo y Centro Cultural de Formentera, en el que se sustituyó al representante del antiguo Consell pitiuso por el del recién creado Consell de Formentera. Galmés explicaba que había que modificar el proyecto arquitectónico realizado por el arquitecto ibicenco Elías Torres en 2003, «para que se puedan licitar las obras enseguida».

Casi 10 años tardó en reunirse de nuevo el Patronato. Esta vez, el 26 de junio de 2017 y con la ibicenca Fanny Tur como consellera balear de Cultura, los presentes se comprometieron a dar un nuevo impulso al museo antes de que terminara la legislatura en 2019, de manera que el proyecto quedase «encarrilado de tal manera que ya no se pueda parar», aseguraba Tur. «No se trata de inaugurar, sino de poner en marcha el proyecto», sentenciaba.

Efectivamente, se hizo bastante: en enero de 2018 se acordó la creación de la primera red museística de Formentera que, en lugar del único edificio de nueva construcción previsto hasta entonces, contaría con tres espacios diferenciados: la finca de sa Senieta como espacio principal y sede del futuro museo; la casa de Can Ramon, destinada a la exhibición de la colección etnográfica, y el solar junto al Cementerio Viejo, donde se construirá el inmueble destinado a archivo, laboratorio, biblioteca y diferentes actividades administrativas.

Tres espacios

Ahora hay tres espacios con tres proyectos en diferentes estados de realización.

Del inmueble en el solar donado por ‘Sa Nostra’ solo se sabe que ya no tiene nada que ver con el proyecto de 2003 de Elías Torres, según confirma la directora general de Cultura del Govern, Catalina Solivellas.

De la casa campesina de sa Senieta, que costó 2,5 millones de euros y cuyo uso cedió el Consell al Govern para que se hiciera cargo de su acondicionamiento y mantenimiento, se presentó en mayo de 2019 el estudio arqueológico y patrimonial y se encargó el proyecto museológico. Más de dos años después, «se va a adecentar la fachada», informan desde la conselleria insular de Patrimonio.

Rehabilitación de Can Ramon

Del tercer y último espacio, Can Ramon, en mayo de 2019 se aseguraba que ya contaba con el informe patrimonial y ahora, desde el Consell confirman que «se está ultimando el pliego para sacar a concurso su rehabilitación y museización», un documento que se espera esté listo a finales de año para que en los presupuestos de 2022 cuente con partida económica. También se está haciendo inventario de la colección etnográfica que acogerá.

La mejor noticia es que ya existe el Plan director, documento básico sin el cual no se podía desarrollar el proyecto.

Terminado y presentado al Patronato por el nuevo equipo de la conselleria balear de Cultura hace apenas dos meses, parece que ya estamos unos centímetros más cerca de sacar al museo de la utopía y convertirlo en realidad.

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