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Industria

La siderurgia echa el freno en España

Arcelor detiene uno de los hornos de Gijón y mantiene inactiva la acería de Sestao, paradas que coinciden con las de Ferroatlántica, Nervacero y Sidenor por el precio de la energía

Uno de los dos hornos altos de ArcelorMittal en Veriña (Gijón). ÁNGEL GONZÁLEZ

La bajada de carga del horno alto A de ArcelorMittal en Gijón, uno de los dos que hay en España, comenzó la pasada noche. Será vaciado y estará parado por decisión de la empresa durante al menos tres meses. La siderurgia asturiana se quedará "temporalmente" con una única instalación de cabecera, el horno alto B de Gijón, y aguas abajo se prevén paradas intermitentes en los talleres de productos de acero que aún están por concretar. Es el frenazo más simbólico de la siderurgia española en un momento de máxima incertidumbre, pero no el único.

ArcelorMittal no ha vuelto a poner en marcha la acería compacta de Sestao (Vizcaya) tras la habitual parada de agosto; Ferroatlántica, perteneciente a la multinacional Ferroglobe, tiene parados sus hornos eléctricos en Arteixo (La Coruña) y Boo de Guarnizo (Cantabria); Nervacero, del grupo catalán Celsa, ha suspendido la producción en su fábrica de Trapagarán (Vizcaya), y la compañía vasca Sidenor acaba de anunciar la parada del tren de laminación de su factoría en Reinosa (Cantabria).

"La electricidad ha subido un 153% desde el año pasado y el gas, el 521%", señalaron fuentes de Sidenor para justificar la medida. Al incremento de costes se ha añadido la contracción de la demanda por los cuellos de botella en las cadenas de suministro, que no se recuperan tras la pandemia, y la incertidumbre generada en Europa por el estallido de la guerra en Ucrania y su onda expansiva en forma de inflación. Y a esa conjunción se suman "las elevadas importaciones de productores extracomunitarios que no se ven afectadas por los crecientes costes derivados del sistema europeo de asignación de derechos de emisión de CO2, impactando en la posición competitiva de los fabricantes europeos", argumentaron desde ArcelorMittal para anunciar la parada del horno alto A de Gijón que se inicia ahora.

Las empresas


  • ArcelorMittal. La multinacional siderúrgica ha iniciado la parada del horno alto A de Gijón por la contracción de la demanda de acero. Además, mantiene inactiva la parada de la acería compacta de Sestao tras la parada habitual de agosto.  
  • Ferroatlántica. La filial de la multinacional Ferroglobe inició la parada de sus hornos eléctricos en julio, con los de Arteixo, en La Coruña, y ahora en septiembre ha parado de forma indefinida los dos de Boo de Guarnizo, en Cantabria.  
  • Nervacero. La filial vasca del grupo Celsa ha detenido esta semana su planta de Trapagarán, en Vizcaya.  
  • Sidenor. La compañía vasca ha anunciado la parada del tren de laminación de su factoría en Reinosa (Cantabria).  

Según datos publicados este martes por la patronal siderúrgica española, Unesid, la producción de acero en España ya se redujo el pasado mes de julio (cuando comenzaron las paradas de instalaciones con el apagado de hornos de Ferroatlántica en Galicia) a 938.000 toneladas, un 14% menos que en el mismo mes del año anterior. La situación en España no es muy diferente a la del resto de Europa. Según datos de la asociación mundial del acero Worldsteel, la producción en la Unión Europa fue durante el pasado mes de 9,7 millones de toneladas, el 13,3% menos que el año anterior. Y seguirá cayendo en los próximos meses tanto en España como en Europa, según indican las previsiones de la patronal siderúrgica europea Eurofer y ahora ratifica la cadena de paradas de instalaciones. Por ejemplo, ArcelorMittal, además de las paradas en Gijón y Sestao, ha anunciado otras en instalaciones de Alemania, Francia y Polonia.

Los ceses temporales de actividad van acompañados de regulaciones temporales de empleo. En Ferroatlántica y Nervacero se han activado los ERTE y ArcelorMittal está negociando uno nuevo para todas sus instalaciones en España (que tienen una plantilla de 8.000 trabajadores, de los que 5.000 están en Asturias) con vigencia hasta finales de 2023. La dirección de la multinacional y los sindicatos volverán a reunirse mañana y el plazo para alcanzar un acuerdo finaliza el viernes. En la ultima reunión, celebrada la semana pasada, la dirección de la compañía señaló que el impacto global del ERTE sería de un máximo del 40% (sin concretar si sobre la jornada o sobre el número de trabajadores) y que a los afectados se les complementaría hasta el 75% del sueldo bruto, muy por debajo del 90% que se garantizaba en el ERTE que estuvo vigente hasta finales del pasado año y que la multinacional utilizaba cuando había que realizar ajustes de producción.

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