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Entrevista

Javier Gurruchaga: "Dentro de poco, la gente no va a conocer ni a los Beatles"

El cantante prosigue con su espectáculo 'Historias extraordinarias', con guiños a la obra de Edgar Allan Poe, arropado por la venerable Orquesta Mondragón

Javier Gurruchaga. Ferran Nadeu

Cuando Trump se hizo con la presidencia en Estados Unidos usted nos visitó poniéndose una peluca rubia y un tupé, y nos advirtió: "¡La que nos espera!". ¿Le inspira Putin de un modo semejante?

Su estilo es distinto, no es extrovertido y hace las cosas a la chita callando. Después de dos años de pandemia, ahora tenemos esto y es un sinvivir. Tiene una pinta bastante mala. Mi respuesta es este espectáculo con las canciones de la Mondragón en un formato más teatral, donde yo soy también narrador, con guiños a Vincent Price, y con los textos de Poe. Con su obra ‘La máscara de la muerte roja’ vi unos paralelismos. Leo trocitos de ‘El cuervo’ la obra que Lou Reed adaptó. Hemos hecho un gran cóctel con lo más trascendente y con una carga de humor negro.

La Orquesta Mondragón viene a ser la marca de Javier Gurruchaga, y hay que ver lo estridentes que resultan sus ‘gags’ de otros tiempos con los ojos de ahora.

La Orquesta da el tono más carnavalesco y felliniano, pero Javier Gurruchaga, Orquesta Mondragón… ‘tanto monta, monta tanto’. Ahora se han colgado en la web de TVE esos programas, ‘Viaje con nosotros’ y ‘La última cena’, que estuvieron muchos años ahí guardados, como si dieran un poco de apuro. Ya se pueden volver a ver. Había una autocensura.

Los mismos artistas nos censuramos mucho

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‘La última cena’, programa de la gala de fin de año de 1988, fue una notable gamberrada.

No era para tanto. Ahora las hay peores y con menos gracia. Pero yo tenía entonces 30 años y siempre me ha gustado transgredir. Ahora no me lo pide tanto el cuerpo. Y es verdad que en los últimos tiempos hay cierto retroceso en eso. Los mismos artistas nos censuramos mucho.

¿Quién se ofende más, la derecha o la izquierda?

Qué quieres que te diga… Yo siempre he simpatizado más con la izquierda, pero todos meten la gamba. En TVE, durante mucho tiempo no se podían ver esos programas, y estuvo la izquierda gobernando también. Pero ahora hay un proceso de blanquear cosas que atañen a la derecha, a la extrema derecha y a los populismos, como si diera todo igual. Ahí están las hemerotecas: es muy duro lo que hemos pasado en este país, y hay que recordar más. Esos partidos que se dicen de centro y centro derecha, que están por pactar con la extrema derecha, ni son tan de centro, ni la extrema derecha es Walt Disney. Se tratan las cosas con frivolidad, y se mezclan mentiras y ‘fake news’, y hay más miedos y autocensura. Se mira todo con un exceso de celo que recuerda a la Inquisición.

¿A qué se refiere?

Casos sueltos, artistas que se señalan por el contenido de sus canciones. Muchos están diciendo “esta canción no la voy a tocar”. Como nosotros mismos.

¿Qué canciones de la Mondragón ha retirado?

‘Muñeca hinchable’, y alguna más. ‘El hotel azul’. Lo están haciendo muchos artistas: hasta los Rolling Stones han retirado ‘Brown sugar’. Pero tenemos muchas canciones para interpretar.

Los enanos, la mayoría, cuando actúan saben muy bien lo que están haciendo

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Ya tuvieron que lidiar con la censura en los 70, pero aquello sería otra categoría.

Teníamos que pedir permisos al Sindicato Vertical. Y aún en 1979, para actuar en ‘Aplauso’ se nos recomendó cambiar la letra de una canción, ‘Pasen y vean’, que era de Eduardo Haro Ibars: de “enanos azules se follan a las nubes” a “ángeles azules bailan con las nubes”. Lo dulcificamos un poco a la hora de mencionar a los enanos.

Precisamente, una figura muy recordada de la Mondragón es la de Pedro Ayestarán, Popotxo, que falleció de un infarto en octubre de 2020. Ahora se discute la corrección del filme ‘Blancanieves y los siete enanitos’, de Disney.

Pero Popotxo no era como los enanos que pintaba genialmente Velázquez. Era proporcionado y hacía de hombre pequeñito. Pero los enanos, la mayoría, cuando actúan saben muy bien lo que están haciendo: provocaban una risa, una sonrisa, y no es nada retorcido. Ahora están cabreados porque muchos están parados y según la ley beatona que hay no pueden hacer según qué. El ‘Bombero torero’ se ha eliminado. ¿Por qué? Hicimos giras con ellos: iban en su microbús, y con la japonesa, Kimiko Sakamoto, y no pasaba nada. Era muy gracioso y todos estaban muy compenetrados y contentos.

La Mondragón fue un fruto de la Transición. ¿Cómo ve ahora aquellos años que ahora a veces se etiquetan como ‘régimen del 78’?

Veníamos de una dictadura terrible y creo que aquello fue un gran salto. Que es mejorable, pues probablemente, depende de por dónde respires. Mi grupo y mis historias crecimos ahí, con esa libertad que nos estábamos dando. Creo más en esa libertad que en el mal uso que hacen otros de la palabra, un uso disparatado.

Vive en Madrid. ¿Entiende el ‘efecto Ayuso’ de estos años?

Hay un poco de ‘chaqueterismo’, porque solo dos años antes eso mismo estaba pasando con Manuela Carmena. Es casi un producto de los medios, de las ‘fake news’ manipuladas. El tiempo lo dirá, pero no me gusta cómo funciona la información: es una trama, una película que han preparado y que no responde a la realidad.

Ahora estoy leyendo a Conan Doyle, y un poquito de Kafka, y los rusos, como Chéjov. Y Gogol, que era de Kiev: ya ves que todo es un disparate

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Usted no está en las redes sociales.

El día tiene 24 horas: ahora estoy leyendo a Conan Doyle, y un poquito de Kafka, y los rusos, como Chéjov. Y Gogol, que era de Kiev: ya ves que todo es un disparate. Hoy hay un ‘horterismo’ generalizado y dentro de poco la gente no va a conocer ni a los Beatles, como en la película ‘Yesterday’. Hay gente que ya no sabe quién es quién. Y ese es el caldo de cultivo que prefieren los ‘trumps’. Se relativizan y blanquean las cosas, como decía Hannah Arendt con su expresión de ‘la banalididad del mal’. Corruptos que de repente son dioses. Es un horror.

Los últimos discos de la Mondragón con canciones nuevas se remontan a más de una década atrás. ¿Dónde está el Gurruchaga compositor?

Con la pandemia he pasado una época de angustia. Daba miedo coger el teléfono: aparte de Popotxo, murieron de covid personas cercanas como Gerardo Vega, que había tantas escenografías maravillosas, y Luis Eduardo (Aute). No he tenido muchas ganas de componer, aunque alguna canción he hecho: una es un guiño a le película de Susan Hayward ‘I want to live!’ (‘Quiero vivir’). Una especie de rhythm’n’blues que habla de las ganas de vivir. Porque este es un momento de reafirmar eso. Tengo muchas ganas de volver a hacer cosas otra vez. Te haces preguntas: ¿qué haces en este mundo? Y la respuesta es entretener, actuar y animar. 

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