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Diario de Ibiza

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LUIS PIEDRAHITA Monologuista

"Hemos descubierto nuevos límites de estupidez nunca antes explorados"

“La autoestima es el sistema inmunológico de nuestra salud mental; hay que vigilarlo”

Luis Piedrahita. / DIEGO MARTÍNEZ

“Nadie está contento con lo que le ha tocado: nadie está contento con su aspecto, nadie está contento con su edad... Cuando somos pequeños queremos ser mayores y cuando somos mayores queremos parecer más jóvenes. Es así”. Luis Piedrahita realiza esta reflexión vía e-mail en una entrevista telemática que concede en su apretada agenda. Esta semana arranca gira por Galicia desde Vigo del espectáculo Es mi palabra contra la mía. En la ciudad olívica, actuará mañana día 14 (a partir de las nueve de la noche) así como el sábado 15, desde las ocho de la tarde. Será en el Teatro Afundación. Le seguirán Pontevedra (día 21); Santiago (día 22), Ourense (23 de enero); Lugo (día 28) y Ferrol (29 de enero).

–¿Qué echa de menos de Galicia y qué no?

–Echo de menos el olor a mar y el sonido de las gaviotas. No echo de menos, en absoluto, la caca de las gaviotas.

–En su show, por lo que he leído, trata de las causas por la que nadie está contento con lo que le ha tocado. ¿Usted con qué está contento de su vida?

–Estoy muy contento con mi “pelaso”, como de castor, y con mi descomunal fuerza física, como de lombriz. Y no estoy nada contento con mi vista, sobre todo a la hora de leer o mirar el móvil.

–¿Cree que la pandemia nos ha cambiado en algo para bien?

–Hemos mejorado a peor. Nos hemos dado cuenta de las cosas tan maravillosas que podemos lograr juntos pero también hemos descubierto nuevos límites de estupidez nunca antes explorados.

"En una época en la que todo el mundo quiere mostrarse mejor aparece una generación mucho más vulnerable"

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–¿Son peores las palabras que nos dirigimos contra nosotros mismos o las de los foráneos?

–Desgraciadamente el discurso tóxico existe en ambos foros, en el interno y en el externo. No hay uno mejor que otro y los dos son lo peor. Sin embargo, cuando es el propio organismo el que se ataca, como pasa con las enfermedades autoinmunes, estamos ante un problema realmente grave. Esto lo saben muy bien los médicos, los inmunólogos o cualquier persona que haya tenido problemas con la autoestima. La autoestima es el sistema inmunológico de nuestra salud mental. Hay que vigilarlo y potenciarlo dentro de lo posible.

–Hablan de que hay ternura en este espectáculo, ¿por qué hay que rescatarla sobre las tablas?

–Se echa de menos la ternura. En una época en la que todo el mundo quiere mostrarse un poquito mejor de lo que es –más guapo, más fuerte o más feliz– aparece inevitablemente una generación mucho más vulnerable. Esto pasa porque, tarde o temprano, uno se da cuenta de que no es tan guapo, tan fuerte o tan feliz como se había pensado. Entonces surgen vulnerabilidades inesperadas, aparecen las decepciones y cunden malestares que solo se curan con ternura. Además, en mi opinión, la ternura es un ingrediente estupendo para el humor. Los grandes humoristas gallegos lo sabían: don Álvaro Cunqueiro, Wenceslao, Castelao, Camba... y ahora lo saben Carlos Blanco, Touriñán, Quico Cadaval, Miguel Lago... Aquí lo sabemos todos. En Galicia, la ternura y la ternera tiene calidad galáctica y terapéutica.

–¿En qué medida es complicado o imposible no repetirse en los monólogos? ¿Qué busca usted con este trabajo?

–Es difícil superarse cada año. A mí cada vez me cuesta más. Este monólogo que traigo a Galicia me despierta sentimientos encontrados. Me gusta mucho. Muchísimo. Sin duda, es el mejor que he hecho hasta ahora. Y no lo digo yo solo, lo dice también mi madre. Es un espectáculo francamente bueno. Y eso tiene un problema: es tan bueno, que no sé como lo voy a superar. No te rías porque eso me inquieta mucho. Me aterra pensar que un día tendré que sentarme a escribir algo mejor que “Es mi palabra contra la mía”. Pero no pensemos en eso ahora. Ya llegará ese momento. Ahora mismo lo mejor es sentarse a disfrutarlo.

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