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El futuro de la red social

¿Qué pasaría si desaparece Twitter?

Expertos en redes sociales y gestores de grandes cuentas imaginan cómo sería el día después de un hipotético cierre de la plataforma | Todos coinciden en que la conversación digital no desaparecerá y buscará otras plataformas para seguir activa

Imagen de un teléfono con Elon MUsk en su pantalla. AFP

Lunes 28 de noviembre, 9 de la mañana: Twitter no funciona. Pero no es un fallo técnico puntual: ha desaparecido para siempre. Se acabó tuitear, retuitear, seguir a nuestros ídolos y curiosear mientras esperamos en la parada del bus. Este escenario, que hasta hace poco habría parecido propio de un guion de teleserie distópica, es contemplado hoy como “probable” por infinidad de usuarios. ¿Y luego qué?

Siete expertos en esta red social y gestores de cuentas con miles de seguidores coinciden en un mismo pronóstico, a la vez pesimista y esperanzador: si mañana cierra Twitter, perderemos todos (aunque unos más que otros), pero la conversación global no desaparecerá, sino que migrará a otras plataformas. Hay vida tras la muerte del pájaro azul.

Minuto 1: el gran silencio

Cada día, 211 millones de usuarios activos de todo el mundo publican 500 millones de tuits a razón de 357.000 por minuto. Clausurar de golpe ese caudal comunicativo tiene consecuencias que, en opinión de Francesc Puyol, experto en métricas online de la Universidad de Navarra, van más allá de lo meramente tecnológico.

“Ese día perdería la democracia porque ganaría el modelo Facebook, que es cerrado y genera burbujas ideológicas. Twitter es abierto y te expone a opiniones distintas a la tuya, por eso provoca debates”, distingue. “La gran virtud de Twitter es que acerca al usuario información que no sabía que le interesaba. Perder ese canal supondría volver a dinámicas informativas de hace 15 años”, se lamenta este asiduo tuitero. 

Famosos y periodistas: los grandes perdedores

Desde el lado de los grandes generadores de contenidos, la sensación de desconcierto sería aún mayor. "Imagino a legiones de influencers saltando desde el balcón al ver cómo se han esfumado los miles de seguidores que tenían”, augura el tecnólogo Enrique Dans, quien no disimula el impacto que ese hipotético apagón tendría en sus propios hábitos informativos. “Twitter me permite tener 'feedback' al instante sobre lo que publico y estar al día sobre los temas que me interesan. No hay otra plataforma que dé tanto con tan poco esfuerzo”, reconoce.

Aparte de incalculables volúmenes de datos y análisis, Twitter lleva 16 años sacando a la luz situaciones denunciables que difícilmente habrían trascendido por otra vía. “Si desaparece, los grandes perjudicados serían esas historias y los periodistas, que no podrían acceder a ellas ni a sus protagonistas”, evalúa el periodista David Saura, responsable durante 20 años de los contenidos digitales del Barça, la segunda cuenta con más seguidores de España (41,5 millones de followers).

Marcas, políticos y memes

Precisamente, las grandes entidades son quienes menos llorarían la muerte de la red. “Para las marcas, Twitter es un territorio lleno de cactus. Ellas prefieren otras plataformas, como Instagram, donde un comentario negativo tiene menos visibilidad. Si Twitter se acaba, harán campañas por otros canales”, calcula Saura. 

Junto al fútbol, la política es el otro campo de juego favorito de los tuiteros para generar debates, a menudo plagados de descalificaciones, y aquí se halla el único aspecto positivo que podría aportar el final de Twitter.

“Rebajaría el clima de polarización de la vida pública, tensionada por tanto mensaje de odio. No olvidemos que un tuit puso en jaque a la democracia en Estados Unidos”, advierte Isaac Hernández, consultor de marketing político, que aventura una relación “más puerta a puerta y cara a cara” entre los partidos y los votantes en la era post-Twitter.

Pero no solo de odio y zaskas se alimenta la plataforma. ¿Qué pasaría con el humor que circula a diario por la red en forma de meme? “La mayoría de bromas que se envían por WhatsApp se originan en Twitter. Todo eso se perdería, pero al final el humor siempre se abre paso”, señala @diostuitero, uno de los perfiles que más provecho ha sacado a la ironía en Twitter, donde suele llevar a cabo campañas a través de Agencia Plop en compañía de sus socios @norcoreano y @gerardotc.

La conversación no se parará

En 2006, el año del nacimiento de Twitter, Myspace era la red social más usada y ninguna plataforma parecía capaz de batir al Messenger de Microsoft para mantener a sus usuarios en contacto. “Los dos desaparecieron, igual que lo hicieron Google+, Fotolog y otros intentos posteriores. Si no es ahora, algún día también morirá Twitter, pero la necesidad de comunicarnos seguirá existiendo”, analiza Manuel Moreno, responsable de TreceBits, medio especializado en redes sociales y tecnología. 

Qué pasará con el contenido que los usuarios de Twitter subieron a la red no está claro, pero José Luis Orihuela, profesor de Comunicación Multimedia de la Universidad de Navarra, cree que no hay motivos para la preocupación. “Las empresas de hosting ofrecerán servicios llave en mano para facilitar esa transición”, pronostica. 

Él proviene del ecosistema blog que vio nacer a Twitter y tiene puestas sus expectativas en Mastodon. Sea cual sea la plataforma que tome el relevo de Twitter, Orihuela está convencido de que la basta familia de tuiteros no quedará huérfana. “Cuando una sociedad adopta una herramienta y la convierte en parte de su vida, pero esta deja de producirse por cierre de la fábrica, los usuarios buscan siempre un sustitutivo”, asegura.

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