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Burbuja del sector

Frenazo de las grandes tecnológicas: ¿qué está pasando con Twitter y Meta?

Tras una década de crecimiento sostenido, las malas perspectivas económicas y la caída de la inversión publicitaria golpea a los gigantes de la industria

Mark Zuckerberg.

El invierno puede hacerse muy largo en Silicon Valley. En las últimas semanas, gigantes tecnológicos como Meta Twitter han anunciado una ola de despidos que ha contagiado al sector y han perdido valor en bolsa con descensos de casi el 80% en algunos casos. Acostumbrada a más de una década de espectacular crecimiento sostenido, la industria digital atraviesa un momento de turbulencias e incertidumbre como no se había vivido desde el estallido de la burbuja de las 'puntocom', a principios de los 2000, cuando las empresas vinculadas a un internet entonces incipiente se precipitaron abriendo una etapa de recesión.

Aunque la situación es distinta y es mucho más robusto que entonces, el sector tecnológico está en un momento crucial de transición hacia un nuevo escenario acuciada por la ralentización de la economía. Durante años, las llamadas ‘Big Tech’ lideraron el crecimiento de un mercado donde el dinero no dejaba de correr. Tras más de 10 años de fiesta alcista, ahora llega la resaca. Ante las perspectivas de un 2023 muy poco halagüeño, las grandes compañías han optado mayoritariamente por estrecharse el cinturón. Tras desplomarse más de un 65% en bolsa, Meta, la propietaria de FacebookWhatsapp e Instagram, anunció que despedía a 11.000 empleados. El nuevo Twitter, bajo la batuta de Elon Musk, ha purgado a más del 60% de su plantilla. AmazonMicrosoftNetflixIntel Snap, entre muchas otras, también han recortado puestos de trabajo. En lo que va de año, 853 empresas tecnológicas de todo el mundo han despedido a unos 137.490 empleados. Los discursos en los que los directivos prometían querer mejorar el mundo han dejado paso a otros en los que se exige ser más eficientes.

La adopción tecnológica forzada con la irrupción del covid-19 catapultó sus beneficios, pero tras la vuelta a la normalidad la tendencia se ha torcido en 2022, con unas compañías que sobrevaloraron sus perspectivas. En el tercer trimestre, los gigantes del sector confirmaron en una mueca de dolor que su negocio se ralentizaba, acentuando un frenazo que ha hundido su valoración. En lo que va de año, el Nasdaq ha retrocedido un 29,1%, regresando a los niveles antes de la pandemia. Dicho de otra manera, todo lo que ganaron entonces lo han perdido ahora. “Al bajar la marea hemos descubierto que las ‘big tech’ están desnudas y apenas son buenas en cuatro cosas que consiguen escalar: publicidad, comercio electrónico, nube y, si me apuran, pagos”, apunta el analista Antonio Ortiz en el boletín Error500.

Las 'big tech' se sobrevaloraron

Los dirigentes de la industria han justificado esta sangría laboral apuntando a un error de diagnóstico que les llevó a sobrevalorar un crecimiento que creían perpetuo. “Mucha gente predijo que habría una aceleración permanente que continuaría tras el final de la pandemia. Yo también (…) Desgraciadamente, esto no sucedió como esperaba”, lamentó Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, al despedir el 13% de sus empleados.

El frenazo de la élite tecnológica también se debe a una combinación de múltiples factores. La ralentización de la economía, la inflación y el aumento de los tipos de interés han impactado en los planes de los gigantes del sector, que han apostado por recortar sus inversiones y su personal para afrontar las exigencias de los inversores y prepararse para un 2023 en el que plana la amenaza de una posible recesión. A ese turbulento cóctel macroeconómico se le suman los problemas derivados de la invasión rusa de Ucrania, como la crisis energética, y el temor que despierta la creciente regulación del sector, así como las particularidades de cada empresa. El declive de Meta, por ejemplo, también responde al recorte de las inversiones en publicidad a causa de las políticas de privacidad de Apple y a la creciente competitividad de TikTok.

La época de bonanza económica normalizó que los inversores de capital riesgo quemasen dinero en múltiples proyectos tecnológicos que prometían objetivos grandilocuentes. El golpe de realidad pospandémica ha torpedeado ese espejismo. Sin embargo, los expertos descarta que la industria siga el mismo camino que con la crisis de las puntocom. “Hay enormes empresas con modelos de negocio probados, en beneficios y con algunas de las rentabilidades más espectaculares de la historia”, añade Ortiz.

El sector nacional sonríe

Mientras su crisis de identidad ha obligado a las grandes empresas tecnológicas a reenfocarse para ser más rentables, en España el sector resiste. Los últimos datos disponibles, del Barómetro de la Economía Digital 2022, apuntan que el año pasado su facturación creció un 5,2% hasta los 114.493 millones de euros, registrando también un importante aumento ocupación, que ya asciende a 600.000 empleos directos. “El sector está en un momento de crecimiento muy bueno (…) la tendencia es que este año siga igual”, explica a EL PERIÓDICO Francisco Hortigüela, director general de AMETIC, la patronal que representa la industria tecnológica en España.

Las fuentes consultadas por este diario descartan que el frenazo de las grandes tecnológicas contagie al sector español. Por un lado, eso se debe a que el tejido empresarial nacional está compuesto por pymes cuyo negocio y volumen de contratación no es comparable a los gigantes estadounidenses. Por el otro, se apunta a la fuerza que los fondos europeos están dando a la inversión pública en digitalización, que se ha disparado un 96%. Se espera que se destinen unos 12.000 millones de euros tan solo a impulsar el sector destinado al diseño y fabricación de semiconductores, cruciales para la industria.

Aquí, las perspectivas para 2023 son un poco mejores. “La situación macroeconómica preocupa a todos los sectores y puede ralentizar algunos planes, pero hay optimismo moderado”, añade Hortigüela. Las empresas del país prevén aumentar su inversión tecnológica un 3,4% hasta alcanzar los 53.500 millones, según la previsión anual de la consultora IDC España.

Cataluña, puntal tecnológico

El buen estado de salud del sector tecnológico nacional no se entiende sin la fuerza de la industria en Cataluña, la quinta región más digitalizada de la Unión Europea (UE). A lo largo de los últimos años ha crecido el número de empresas, su facturación y la ocupación de personal, captando más de un tercio de la inversión extranjera que ha llegado desde el 2017.

El año pasado la facturación de la industria tecnológica catalana creció un 8,2% hasta sobrepasar los 20.000 millones. “Nuestra perspectiva para este año es seguir creciendo a un ritmo similar (…) consolidando Cataluña como el ‘hub’ digital del sur de Europa”, asegura Albert Castellanos, secretari d’Empresa i Competitivitat. Solo este año, empresas como Google, Microsoft, Intel o Cisco han abierto nuevas sedes en Cataluña o cerrado acuerdos de cooperación con la Generalitat.

Además, mientras que las ‘Big Tech’ recortan sus plantillas, en el Estado el problema es inverso: faltan trabajadores. La captación y retención de talento será, junto a la canalización de los fondos europeos hacia las pymes digitales del país, uno de los principales retos de la industria tecnológica nacional de cara al 2023. “Las empresas de ‘software’, nube o videojuegos no solo siguen contratando, sino que tienen problemas para poder contratar a más”, explica Ricard Vallespí, responsable de digitalización de la Cambra de Comerç de Barcelona. Se calcula que en los próximos meses deberán cubrir hasta 60.000 puestos de trabajo.

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