Casas reales
Mette-Marit, nueva reina consorte de Noruega en su momento más crítico: recién trasplantada de pulmón, salpicada por el caso Epstein y con su hijo, Marius Borg, condenado por violación
Haakon VIII hereda el trono y ella, el lugar que un día conquistó Sonia: la plebeya que escandalizó a Noruega en 2001 culmina 25 años de transformación de la corona con una biografía hecha de amor, libros y segundas oportunidades

Mette-Marit, reina consorte de Noruega.
Laura Estirado
A Mette-Marit, nueva reina consorte de Noruega, la corona le ha llegado desde un hospital. Harald V ha muerto este viernes a las 6.35 de la mañana en el Rikshospitalet de Oslo, el mismo centro en el que, apenas dos meses antes, ella recibió el pulmón que le ha permitido seguir viviendo. Haakon VIII, su marido desde hace 25 años, se ha convertido automáticamente en rey y ella, a los 53, en reina de Noruega. Nunca una promoción dinástica le había llegado en un momento tan poco triunfal.
La nueva reina nació en Kristiansand en 1973 y creció en Vågsbygd, la menor de cuatro hermanos, muy lejos del protocolo. Fue camarera, estudió, pasó una temporada en Australia y llegó a la vida de Haakon con un hijo pequeño y una biografía que la Noruega de principios de siglo examinó como si fuera un expediente. Había frecuentado ambientes de fiesta en los que circulaban drogas y, tres días antes de su boda de 2001, compareció ante la prensa para lamentar aquella etapa y condenar su consumo. No intentó vender una infancia de porcelana. Esa imperfección, que primero amenazó con devorarla, terminó siendo parte de su atractivo.

El príncipe heredero Haakon con su novia Mette-Marit Tjessem Hoiby, en su primera foto oficial, el 3 de diciembre e 2000. / LISE AASERUD / EPA
Madre soltera
Haakon y Mette-Marit se habían conocido en 1999 en un festival de música. Ella era madre soltera; él, el heredero. La historia tenía ecos inevitables de Harald y Sonia de Noruega: el padre de Haakon también había tenido que pelear para casarse con una plebeya, después de años de espera y resistencia dinástica. Pero donde Harald encontró obstáculos, Haakon encontró en sus padres una memoria útil. En 2001 se casaron en la catedral de Oslo, con Marius como paje. Años después, Haakon resumió el flechazo diciendo que "se nota cuando Mette entra en una habitación"; ella condensó lo suyo así: "Me vio. Me entendió. Sintió curiosidad por mí. Y me sostuvo". El amor, en esta familia, ha sido también una forma de modernización institucional.

l príncipe Haakon Magnus y Mette-Marit Tjessem-Hoiby, tras su enlace, el 25 de agosto de 2001, en la Catedral de Oslo. / EFE / LEV_001
En Skaugum construyeron una familia de tres hijos: Marius Borg Høiby, de una relación anterior de Mette-Marit, e Ingrid Alexandra y Sverre Magnus. Haakon asumió desde el principio el papel de padrastro de Marius, que nunca tuvo título ni funciones reales. Ahora Ingrid Alexandra pasa a ser princesa heredera y encarna el futuro dinástico; Marius, en cambio, representa la crisis más dolorosa de la esfera privada. En junio fue condenado por dos delitos de violación, además de agresión y maltrato en una relación de pareja, a cuatro años de prisión. Fue absuelto de otros dos cargos de violación y su defensa anunció recurso. Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit, se ha convertido así en uno de los mayores problemas de imagen de la nueva casa real.

El príncipe heredero noruego, Haakon (c), su esposa, Mette-Marit (2i), sus hijos, la princesa Ingrid Alexandra (i) y el príncipe Sverre Magnus (2d) y el hijo de Mette-Marit, Marius Borg Hoiby (d), posan para los fotógrafos en su residencia de Skaugum, cerca de Oslo. / ASERUD LISE / EFE
Salpicada por Epstein
El otro gran golpe lleva un apellido mundialmente tóxico. Los documentos del caso Jeffrey Epstein publicados en 2026 revelaron cerca de 400 mensajes entre Mette-Marit y Jeffrey Epstein, intercambiados durante varios años después de que el financiero hubiera sido condenado por delitos sexuales. El medio noruego 'VG' concluyó que el contacto fue más extenso y personal de lo conocido y confirmó que la entonces princesa se alojó cuatro días en 2013 en la casa de Epstein en Palm Beach. Mette-Marit y Epstein volvieron así al centro de la actualidad internacional. La reina pidió disculpas por su "mal juicio" y, en una entrevista con NRK, aseguró que había sido "manipulada y engañada". No está acusada de delito alguno, pero el problema para una reina no siempre es penal: también es de criterio, imagen y confianza pública.

Marius Borg, hijo de soltera de la princesa Mette-Marit de Noruega, en una imagen de archivo. / LISE ASERUD / EFE
Lectora voraz
Y, sin embargo, reducir la biografía de Mette-Marit a los escándalos sería perder al personaje. La nueva reina es una lectora voraz. La casa real enumera entre sus aficiones el arte, el diseño, el cine, el teatro, el tejido y el punto, además de los paseos y la vida al aire libre. Convirtió la literatura en una de sus señas institucionales con el 'Tren de la Literatura': una iniciativa que puso en marcha en 2014 para fomentar la lectura y promocionar la literatura noruega, recorriendo distintas zonas de Noruega en tren acompañada de escritores, y en las paradas se organizan encuentros con lectores, conversaciones, lecturas y actividades en bibliotecas y otros espacios culturales.

La princesa Mette Marit de Noruega, en una imagen de archivo. / LISE ASERUD / AFP
También ha defendido los libros como una escuela de empatía: "No puedo imaginar una vida sin libros". Musicalmente es bastante menos solemne de lo que exige una tiara: ha recomendado Bon Iver y Kate Bush y ha hablado de su gusto por Prince, Eurythmics y Annie Lennox; en casa, durante años, Marius imponía también Beyoncé, Rihanna y R&B.

Fotografía oficial de la casa noruega con los príncipes herederos, Haakon y Mette-Marit, por su 25ª aniversario de casados. / DET NORSKE KONGEHUSET / Instagram
Estilo sensato, sofisticado y elegante
El estilo de Mette-Marit funciona de manera parecida: más escandinavo que princesa de cuento. 'Vogue Scandinavia' define su forma de vestir con tres adjetivos bastante precisos: sensata, sofisticada y elegante. A lo largo de los años ha preferido las líneas depuradas, los vestidos de silueta limpia y los abrigos bien cortados a la teatralidad de otras 'royals'. Incluso su traje de novia de 2001 fue un ejercicio de contención: una imagen que encajaba mejor con aquella muchacha nórdica que con una princesa salida de un álbum de estampas.

Los príncipes Mette Marit y Haakon de Noruega y su hija Ingrid Alejandra, a la salida de la boda de la princesa heredera Victoria de Suecia. / Ballesteros
Su problema más serio, sin embargo, no cabe en una portada de sociedad. Diagnosticada en 2018 con fibrosis pulmonar crónica, fue empeorando hasta necesitar un trasplante de pulmón. La intervención se realizó el 17 de junio de este año, y fue considerada exitosa; recibió el alta el 14 de julio, aunque la casa real ya había advertido de una recuperación larga. Al abandonar el hospital habló del órgano recibido como "el regalo de la vida". Ahora ese regalo coincide con la obligación más grande de su vida pública: Mette-Marit se convierte en reina de Noruega recién trasplantada de pulmón, mientras el país estrena rey y ella todavía se recupera de unos pulmones nuevos.
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Fuente: El Periódico
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