No es raro encontrarse los cacharros del lavavajillas húmedos. Se trata de una circunstancia que se da con mayor frecuencia cuando abrimos la puerta justo al terminar el programa de lavado. Ponerle freno a esta situación es mucho más sencillo de lo que parece: solo hay que seguir este sencillo truco.

El lavavajillas es, sin lugar a dudas, un indispensable en la mayoría de las viviendas españolas. Aunque no suele dar ningún problema para dejar platos, vasos y demás enseres limpios, sí es cierto que resulta realmente complicado que la vajilla salga seca.

Para lograrlo, solo hay que seguir este sencillo truco: colocar un trapo limpio en la puerta y cerrar. Solo unos minutos después el paño habrá absorbido toda la humedad y nuestros platos y vasos estarán secos, perfectos para guardar directamente en el armario.

@las3brujaslimpieza ♬ sonido original - Las 3 Brujas

Errores al poner el lavavajillas

Aclarar los platos

Los platos deben introducirse sin aclarar en el lavavajillas. No es cuestión de que lleven tropezones o un trozo de pollo, pero tampoco que estén relucientes. Esto tiene su explicación. El detergente de lavavajillas actúa sobre la suciedad. Si no la hay, saldrán empañados y se estropearán antes.

Colocar los vasos

La ubicación de los vasos es también fundamental. Es habitual cometer el error de colocarlos en las púas de las bandejas, pero no es el lugar idóneo para ellos. Tienen que posicionarse en las carrileras que quedan entre ellos.

Hacia dónde deben mirar los platos

Los platos deben mirar hacia el centro, que es de donde sale el agua. De esta manera lograremos que el líquido impacte más frontalmente y que elimine con mayor facilidad la suciedad.