Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Así te engaña el programa rápido de la lavadora: dura menos, pero sale mucho más caro

Elegir bien el programa de lavado es clave no solo para cuidar la ropa, sino también para ahorrar en la factura de la luz

Imagen de archivo de una lavadora

Imagen de archivo de una lavadora

Jorge López

Jorge López

Las lavadoras son uno de los electrodomésticos que más energía consumen en los hogares españoles, junto al frigorífico y el termo eléctrico. Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), este aparato puede representar entre el 8% y el 10% del consumo eléctrico doméstico, dependiendo del número de lavados semanales y de la eficiencia del modelo. Por eso, elegir bien el programa de lavado es clave no solo para cuidar la ropa, sino también para ahorrar en la factura de la luz.

Aunque pueda parecer lo contrario, los programas rápidos o exprés de la lavadora no siempre son la opción más económica. Estos ciclos reducen el tiempo total del lavado, pero para conseguir un resultado aceptable en menos minutos, aumentan la temperatura del agua y la potencia del motor, lo que se traduce en un mayor consumo eléctrico. Además, al ser programas más intensos, pueden desgastar antes las prendas y acortar la vida útil del electrodoméstico.

En cambio, los programas eco o de bajo consumo, que suelen durar entre dos y tres horas, utilizan menos energía y menos agua. Aunque requieren más tiempo, el secreto está en que lavan a temperaturas más bajas (normalmente entre 30°C y 40°C) y optimizan los movimientos del tambor para aprovechar mejor cada ciclo. Por ello, el lavado eco suele ser entre un 30% y un 40% más eficiente que el rápido, especialmente si se realiza con carga completa.

Consejos para ahorrar al poner la lavadora

  • Usar la lavadora en las horas valle (por la noche o fines de semana) si se tiene tarifa con discriminación horaria.
  • Llenar el tambor sin sobrecargarlo.
  • Evitar lavar con agua caliente, salvo que sea imprescindible por higiene (por ejemplo, toallas o ropa de cama). La mayor parte de la energía se consume al calentar el agua.
  • Elegir 30°C como temperatura estándar para la ropa del día a día. Es suficiente para eliminar la suciedad habitual y mantener los tejidos en buen estado.
  • Centrifugar a 800 o 1000 revoluciones: así se elimina la humedad sin castigar en exceso las prendas ni aumentar el consumo eléctrico.
  • Limpiar el filtro y la goma del tambor con frecuencia, ya que una lavadora sucia necesita más esfuerzo para rendir igual.

Con todo, se puede decir que el programa rápido puede ser útil en un momento puntual, pero usarlo de forma habitual no compensa ni en consumo ni en cuidado de la ropa. Apostar por los ciclos eco y un uso más consciente de la lavadora reduce la factura eléctrica y alarga la vida del electrodoméstico, algo que cada vez valoran más los hogares.

Tracking Pixel Contents