Fútbol | Primera RFEF
La UD Ibiza, condenada otra vez más por su falta de pegada
El equipo de Miguel Álvarez, cuatro puntos por encima del descenso, deberá sellar la permanencia ante Cartagena y Europa tras pagar su escasa eficacia en las áreas en el último partido ante el Hércules

Kembo intenta robar el balón a un jugador del Hércules en el último partido de la UD Ibiza. | UD IBIZA

La UD Ibiza volvió a tropezar el pasado sábado en el Rico Pérez ante el Hércules, que certificó matemáticamente su permanencia con una victoria (2-1) que dejó al conjunto celeste con los deberes todavía por hacer a falta de dos jornadas para el final del campeonato. Y, una vez más, el equipo de Miguel Álvarez volvió a chocar con el mismo muro que le ha acompañado durante toda la temporada: la escasa contundencia en ambas áreas.
El conjunto ibicenco sigue cuatro puntos por encima de los puestos de descenso tras la victoria del Tarazona ante el Nàstic, por lo que deberá sellar la permanencia en las dos últimas jornadas frente a dos rivales inmersos en la lucha por el ‘play-off’ de ascenso. El próximo sábado visitará Can Misses un Cartagena lanzado, con solo dos derrotas en sus últimos quince encuentros, mientras que la UD Ibiza cerrará el curso en Can Dragó frente al Europa, otro de los equipos que pelea por una plaza en la fase de ascenso.
En Alicante, la UD Ibiza ofreció una de sus mejores primeras partes del curso. El equipo de Miguel Álvarez fue claramente superior a un Hércules maniatado, al que sometió con balón, ritmo y llegadas constantes. Sin embargo, el dominio volvió a resultar estéril. Los celestes dispararon cinco veces antes del descanso, tres entre los tres palos, y estrellaron un balón en el poste por medio de Svensson en el minuto 10. Pero cuando mejor estaba el equipo, el Hércules castigó en su primera llegada con verdadero peligro y se marchó al vestuario por delante con un gol de Puch en el minuto 44.
La historia volvió a repetirse tras el descanso. El conjunto alicantino amplió su ventaja en su segundo disparo a puerta y dejó en evidencia el gran déficit de este equipo: la falta de eficacia. Porque el fútbol, muchas veces, se resume en eso. En acertar en las áreas. Y la UD Ibiza lleva toda la temporada suspendiendo en esa asignatura.
Pese a ser el sexto equipo menos goleado del grupo, la defensa celeste no transmite la seguridad necesaria. Solo Arnau Solà parece haberse asentado con firmeza en el lateral izquierdo desde su llegada en el mercado invernal. En el costado derecho, Unai Medina y Sergio Díez se han alternado durante buena parte del curso, mientras que el centro de la zaga tampoco ha encontrado una pareja fija. Kembo ha encadenado siete titularidades consecutivas y parece haberse ganado la confianza del técnico, aunque Miguel Álvarez también ha probado con Nacho, Manu Pedre, Monju e incluso con Iago Indias reconvertido desde el centro del campo.
Pero el gran lastre de la temporada ha estado en el ataque. La UD Ibiza se ha quedado sin marcar en 17 de los 36 partidos de Liga disputados hasta la fecha, un dato demoledor para un equipo construido para pelear por el ascenso y que cuenta con futbolistas llamados a marcar diferencias en la categoría.
Davo, pese a su incansable trabajo y compromiso, solo ha anotado siete goles en 35 encuentros. El delantero gallego nunca deja de pelear, pero sus cifras están lejos de lo que se esperaba del principal referente ofensivo del equipo. Svensson, incorporado en invierno cedido por el Casa Pia, ha marcado tres tantos en 17 partidos, sin terminar de encontrar la continuidad necesaria para asentarse como titular.
Y luego está Eslava, el futbolista que más argumentos ofrece para pensar en una solución ofensiva. El delantero catalán llegó en enero procedente del Zamora con problemas en el tobillo y necesitó tiempo para entrar en dinámica, pero cada vez que salta al terreno de juego deja detalles diferentes. En once encuentros con la camiseta celeste ha marcado dos goles, pero su influencia va mucho más allá de los números. Frente al Atlético Sanluqueño necesitó apenas 24 minutos para asistir a Fran Castillo y marcar poco después. En Alicante, jugando media hora y con su equipo en inferioridad numérica, volvió a revolucionar el partido, robó el balón que originó el 2-1 y sirvió una nueva asistencia al mediapunta malagueño, con el que parece haber encontrado una sociedad especialmente productiva.
La permanencia sigue al alcance de la mano, pero la UD Ibiza necesita cerrar cuanto antes un curso decepcionante. Una temporada en la que el equipo ha demostrado por momentos que tiene fútbol suficiente para competir con cualquiera, pero en la que la falta de pegada y contundencia le ha impedido estar donde se esperaba desde el primer día.
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