Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol | Primera RFEF

La UD Ibiza, de soñar con el ‘play-off’ a mirar hacia el abismo

El equipo de Miguel Álvarez, cuatro puntos por encima del descenso, recibe este domingo a un Atlético Sanluqueño al borde del precipicio antes de afrontar un calendario exigente con una afición desencantada

Fran Castillo se lamenta tras una ocasión perdida en el partido ante el Sevilla B

Fran Castillo se lamenta tras una ocasión perdida en el partido ante el Sevilla B

Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

Pocas personas (o prácticamente ninguna) habrían imaginado a principios de temporada que la UD Ibiza estaría peleando por la permanencia a falta de cuatro jornadas. Pero el fútbol, caprichoso e imprevisible, ha colocado al equipo de Miguel Álvarez en una situación límite tras una campaña marcada por la irregularidad, los altibajos y una tensión creciente en el entorno.

El conjunto celeste, que ha vivido uno de los cursos más convulsos de su corta historia, llega a este tramo final con el agua al cuello. Con 44 puntos y situado en la decimotercera posición del Grupo 2 de Primera RFEF, los ibicencos tienen solo cuatro puntos de margen sobre el descenso y la sensación de que cualquier tropiezo puede meterles de lleno en un problema serio. Ya no hay margen de error. Todo lo que no sea sumar de tres empieza a ser insuficiente. Porque el equipo ha pasado en cuestión de semanas de mirar tímidamente hacia arriba a hacerlo con preocupación hacia abajo. La irregularidad en el rendimiento, los errores en momentos clave y la falta de contundencia en las áreas han penalizado a un equipo que, por plantilla y presupuesto, estaba llamado a pelear por objetivos mucho más ambiciosos.

También habrá que ver cómo responde la afición en este tramo final. Una parroquia blau cel a la que se le acabaron prácticamente todas las esperanzas el pasado 15 de marzo, en uno de esos días que marcan el devenir de una temporada. La UD Ibiza recibió en Can Misses a un Marbella que solo ha ganado dos partidos fuera de casa y que se llevó un 0-1 con un gol del exjugador celeste Eugeni, en uno de los encuentros más pobres del curso. Fue, además, en el peor momento posible, cuando el equipo tenía el ‘play-off’ al alcance de la mano. A falta de dos meses y medio de competición, aquel golpe dejó tocada a una grada que pasó de ilusionarse con el ascenso a no tener esperanza alguna, o peor aún, a tener que mirar con resignación hacia abajo.

Este domingo, la UD Ibiza recibe en el Palladium Can Misses al Atlético Sanluqueño, penúltimo clasificado con 29 puntos y a 11 de la permanencia con solo 12 por disputarse. Un rival prácticamente desahuciado que podría incluso consumar su descenso en Ibiza. Sobre el papel, una oportunidad inmejorable. En la práctica, un partido de máxima exigencia mental para un equipo que ya ha demostrado que sufre especialmente en este tipo de escenarios.

No hay margen para el error. Y menos viendo lo que viene por detrás. El Nàstic, que marca el descenso con 40 puntos, recibe esta jornada al colista, el Sevilla B, en un encuentro que, salvo sorpresa, puede traducirse en una victoria que apriete todavía más la zona baja de la clasificación. El Murcia, por su parte, ha reaccionado a tiempo y suma cuatro triunfos en los últimos seis partidos para situarse con 45 puntos, mientras que Hércules y Alcorcón, ambos con 47, tampoco pueden relajarse. Varios transatlánticos de la categoría atrapados en una pelea que nadie esperaba a estas alturas de curso.

El calendario de la UD Ibiza, además, no invita precisamente al optimismo. Tras el duelo ante el Sanluqueño, los de Miguel Álvarez visitarán el Rico Pérez, un escenario históricamente adverso en el que nunca han ganado y donde les espera un Hércules sólido en casa, con solo tres derrotas como local en toda la temporada. Después, los celestes despedirán la temporada en Can Misses recibiendo a un Cartagena en plena pelea por el ‘play-off’, un equipo que ha ido de menos a más y que llegará jugándose mucho. Y para cerrar la liga, una salida al campo del Europa, otro rival que podría estar peleando por el ascenso en la última jornada.

Un panorama exigente que obliga a hacer los deberes cuanto antes. La UD Ibiza no puede permitirse llegar a las dos últimas jornadas dependiendo de terceros o con la calculadora en la mano. Por eso, el partido de este domingo cobra una dimensión capital. No es solo una oportunidad, es casi una obligación. Ganar supondría dar un paso de gigante hacia la permanencia, aliviar tensiones y, de paso, dar aire a una afición que ha pasado de la ilusión al desencanto en cuestión de semanas. No hacerlo, en cambio, sería abrir de par en par la puerta a un final de temporada angustioso, impropio de un equipo diseñado para cotas mucho más altas. Cuatro partidos para cerrar una temporada muy por debajo de las expectativas. Cuatro finales para evitar que el curso pase de decepción a desastre. Y una primera bala este domingo que no se puede fallar.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents