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Fútbol | Primera RFEF

La UD Ibiza se agarra a la vida en Villarreal

Un punto de oficio y sufrimiento ante un Villarreal B superior que mantiene a los celestes fuera del abismo

Una imagen del partido

Una imagen del partido / Villarreal CF

Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

La UD Ibiza cogió aire en el momento justo. El conjunto celeste rascó un empate de mucho valor este sábado en la Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza ante un Villarreal B lanzado que solo ha perdido un partido en 2026, en un partido en el que tocó ponerse el mono de trabajo, resistir y sobrevivir.

Un punto que sabe a supervivencia más que a mérito. Porque los de Miguel Álvarez estuvieron largos tramos a merced del filial groguet, pero encontraron en Ramón Juan a su mejor aliado para sostenerse en pie. El portero volvió a ser decisivo con varias intervenciones de mérito que evitaron una derrota que habría complicado aún más el panorama.

Tras una semana marcada por la tormenta (con intento de dimisión incluido), Miguel Álvarez agitó el once. Entraron Medina y Pedre en defensa, David García reforzó el centro del campo y Davo regresó a la punta. Cambios buscando respuesta, y, al menos, el equipo compitió. El arranque fue serio. La UD Ibiza salió con intención, apretando arriba y tratando de incomodar la salida de balón de un Villarreal B que, por momentos, se vio obligado a jugar a lo que no quería. Pero la igualdad duró lo que tardó el filial en encontrar espacios.

A partir de ahí, el partido se inclinó. Y apareció Ramón Juan. Primero, con una parada de reflejos a bocajarro a Hugo López tras una contra perfectamente ejecutada. Después, sosteniendo al equipo en otro par de acciones que evidenciaron la fragilidad celeste cuando el rival acelera.

El Villarreal B olió sangre, creció y empezó a mandar. Los de David Albelda dominaron territorio y balón, obligando a la UD Ibiza a replegarse y resistir. Y ahí, al menos, el equipo sí respondió: ordenado, junto y con cierto oficio para tapar vías interiores. Sufriendo, sí. Pero compitiendo. Antes del descanso, otro aviso serio: Gaitán le ganó la espalda a Kembo y obligó de nuevo a intervenir a Ramón Juan. El 0-0 al intermedio fue, sin rodeos, un regalo.

Intercambio de golpes

Tras el paso por vestuarios, el partido se abrió. Hubo intercambio de golpes y la UD Ibiza tuvo la suya: jugada dentro del área, tacón de Fran Castillo y disparo de Theo Valls que se marchó fuera. Ahí pudo cambiar todo. Pero no cambió nada. El Villarreal B siguió a lo suyo, generando peligro cada vez que aceleraba. Y la UD Ibiza, a sobrevivir. Con más corazón que fútbol, con más intención que claridad. Miguel Álvarez movió el banquillo buscando algo diferente, pero el guion no varió demasiado.

El tramo final fue un ejercicio de resistencia. El filial apretó, acumuló posesión y trató de encerrar a los celestes, que se defendieron como pudieron. Incluso tuvieron alguna para pescar algo más en transición, pero ni Eslava, al que privó de un gol cantado un defensa groguet, ni Nsukula ni Svensson acertaron cuando el partido pedía colmillo.

Al final, empate. Punto que suma, que da oxígeno y que, sobre todo, evita un golpe mayor. La UD Ibiza se mantiene a cinco puntos del descenso, pendiente de lo que ocurra en el resto de la jornada. Pero la sensación sigue siendo la misma: este equipo vive al límite. Y ya no le da para mucho más que resistir. La próxima semana, otra final en Can Misses.

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