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Fútbol | Primera RFEF

La UD Ibiza busca aire en su visita al Villarreal B

El equipo de Miguel Álvarez, cuatro puntos por encima del descenso, mide su reacción tras una semana atípica y agitada marcada por su intento de dimisión

Davo se lamenta tras una ocasión desperdiciada en el partido ante el Sevilla B.

Davo se lamenta tras una ocasión desperdiciada en el partido ante el Sevilla B.

Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

Sin margen de error. La UD Ibiza visita este sábado (16.15 horas, Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza) a un Villarreal B que llega lanzado, con solo una derrota en todo 2026 y plenamente metido en la pelea por el ‘play-off’ de ascenso a Segunda División. El conjunto dirigido por Miguel Álvarez afronta el encuentro en uno de los momentos más delicados de la temporada. La derrota del pasado domingo ante un Sevilla B que no ganaba desde el 21 de diciembre no solo encendió todas las alarmas, sino que provocó que el técnico jienense pusiera su cargo a disposición del club. Una renuncia que no fue aceptada, pero que evidencia el clima de tensión que rodea al equipo.

Y el escenario no invita precisamente al optimismo. La UD Ibiza visita un feudo prácticamente inexpugnable. El Villarreal B solo ha cedido una derrota en lo que va de 2026 (1-0 ante el Teruel el pasado 8 de marzo) y ha convertido su estadio en un fortín, con cuatro victorias y cuatro empates en sus últimos ocho partidos como local. Números que le han impulsado hasta la cuarta posición con 54 puntos.

Todo lo contrario que una UD Ibiza que se ha ido desinflando con el paso de las semanas. Tras un espejismo y atisbo de reacción entre enero y febrero, el equipo ha vuelto a mostrar su versión más frágil en el tramo decisivo. En los últimos seis encuentros, el balance es de una victoria, dos empates y tres derrotas, una dinámica que ha dinamitado cualquier opción de mirar hacia arriba y que, ahora, obliga a hacerlo hacia abajo.

Con 43 puntos, los celestes están a solo cuatro del descenso. Una situación impensable hace unos meses para un equipo construido para pelear por el ascenso y que ahora vive atrapado entre la ansiedad y la urgencia. La jornada, además, viene cargada de condicionantes directos en la zona baja. Tarazona y Juventud Torremolinos se enfrentan entre sí en un duelo directo que puede apretar aún más la clasificación, mientras que los otros dos equipos que están por debajo de la UD Ibiza, Murcia y Nàstic, afrontan salidas exigentes ante Europa y Cartagena, respectivamente. Un escenario que convierte el partido en una oportunidad, o en un riesgo mayor si no se suma.

El encuentro tendrá también un componente emocional añadido para Miguel Álvarez, que regresa a la que fue su casa durante ocho años. «Ha sido mi segunda familia», reconoció en la previa. Pero más allá de lo sentimental, lo que está en juego es mucho más tangible: la credibilidad de un equipo que necesita reaccionar de una vez por todas. En el apartado de bajas, el técnico no podrá contar con José Albert, que continúa recuperándose de su lesión en el codo, ni con Nacho, aún lastrado por los problemas de espalda derivados de una caída en un entrenamiento. Tampoco estará Fersura, que sigue fuera desde la lesión en el hombro sufrida en el partido de ida ante el Villarreal B. Porque ya no se trata solo de competir. Se trata de sobrevivir.

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