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Fútbol | Primera RFEF

Svensson rescata un empate en el último minuto para la UD Ibiza

Un gol del delantero cedido por el Casa Pía salva los muebles y da un punto a los celestes ante un Alcorcón que fue mucho peor sobre el terreno de juego

Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

La UD Ibiza rescató un empate in extremis este domingo ante el Alcorcón en un Palladium Can Misses que presentó la peor entrada de la temporada. El conjunto celeste sumó un punto de fe en el último suspiro, después de haber sido muy superior a un rival que volvió a demostrar su eficacia máxima: dos tiros a puerta, dos goles, y varias decisiones arbitrales más que discutidas que terminaron por encender a la parroquia local.

Miguel Álvarez agitó el once con varios cambios. Kembo entró en el eje de la zaga en detrimento de Nacho, con Arnau Solà y Sergio Díez en los laterales. David García regresó a la sala de máquinas junto a Theo Valls, mientras Izan, Bebé y Castillo actuaron por detrás de Davo.

El partido comenzó, cómo no, con polémica. Una falta de Theo Valls fue sancionada con amarilla por Juan Antonio Campos en una acción que el banquillo visitante reclamó como roja. El colegiado se mantuvo firme, en el que sería solo el primer episodio de un arbitraje que no dejó indiferente a nadie.

Tras un inicio espeso, con ambos equipos más pendientes de no equivocarse que de proponer, la primera ocasión clara llegó en el minuto 18. Davo, muy activo pero poco acertado, perdonó en un mano a mano ante Ayesa tras un rechace dentro del área. Fue el aviso de una UD Ibiza que empezó a crecer, a monopolizar el balón y a encerrar a un Alcorcón cómodo en bloque bajo, cerrando por dentro y concediendo las bandas.

Pero cuando mejor estaban los locales, llegó el golpe. En el minuto 30, el colegiado señaló un penalti muy discutido de Manu Pedre sobre Carmona. Miguel Álvarez pidió revisión, pero la decisión se mantuvo. Aparicio no falló y puso el 0-1, haciendo sobrevolar los fantasmas en Can Misses.

La reacción del Ibiza

El Ibiza reaccionó con carácter. Bebé, el más incisivo, rozó el empate con una gran acción individual, pero volvió a encontrarse con Ayesa, el mejor de los visitantes en la primera mitad. El descanso llegó con la sensación de que los celestes habían hecho más… pero se marchaban por detrás tras otra decisión arbitral muy cuestionada.

La segunda parte fue un asedio. Bebé avisó con un testarazo al larguero tras centro de David García y el Ibiza inclinó definitivamente el campo. Pero, una vez más, el fútbol fue cruel. En la primera llegada visitante tras el descanso, el Alcorcón volvió a golpear. Una contra permitió a Aparicio ganar la espalda a Kembo y servir un balón que Carmona empujó a la red ante un Ramón Juan vendido. La jugada volvió a estar rodeada de polémica, con el banquillo local reclamando una posible falta previa sobre Izan que el árbitro no señaló. El 0-2, con dos tiros a puerta, era un castigo excesivo para un Ibiza muy superior.

Miguel Álvarez quemó las naves y movió el banquillo. Y el equipo respondió. Arnau Solà recortó distancias con un disparo lejano que, tras tocar en un defensor, acabó en la red. El gol encendió a la grada y reactivó a un Ibiza que siguió empujando ante un Alcorcón que tiró de oficio para frenar el ritmo del partido, con constantes interrupciones y ante la desesperación local con el arbitraje.

Solà, crecido, rozó el empate con otro disparo desde la frontal que se marchó por centímetros. El Ibiza lo intentaba con todo, aunque más con corazón que con claridad.

Y cuando el partido parecía morir, llegó la recompensa. Ya en el descuento, Eslava recogió un balón dentro del área y lo dejó atrás para que Svensson, completamente solo, empujase el empate a la red. Un 2-2 que hizo estallar Can Misses y que premia la insistencia de un equipo que nunca dejó de creer. Un punto que sabe a poco por lo visto sobre el césped, pero que puede significar mucho en lo anímico. Porque la UD Ibiza, entre polémicas arbitrales y falta de acierto, al menos evitó otra caída y encontró un respiro cuando más lo necesitaba.

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