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Fútbol | Primera RFEF

La UD Ibiza continúa con su letargo fuera de Can Misses

El equipo celeste vuelve a regalar un gol a domicilio y encadena su tercera derrota consecutiva lejos de casa tras caer este domingo ante el Teruel

Los jugadores del Teruel celebran el gol de la victoria

Los jugadores del Teruel celebran el gol de la victoria / CD Teruel

Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

La UD Ibiza vuelve a tropezar con la misma piedra. Y ya van tres. El conjunto celeste cayó este domingo por 1-0 en el Estadio Pinilla ante el Teruel en otro partido marcado por un error defensivo grosero que volvió a condenar a los de Miguel Álvarez lejos de Can Misses. Es la tercera derrota consecutiva a domicilio, las tres con fallos individuales que cuestan puntos. Así, sencillamente, es imposible pelear por el play-off.

Un gol de Hugo Redón en el minuto 6, tras un fallo estrepitoso de Ramón Juan en la salida de balón, fue suficiente para que el Teruel, que no ganaba en casa desde el 14 de diciembre, se llevase los tres puntos. Demasiado premio para un equipo que hizo lo que tenía que hacer: aprovechar el regalo y protegerlo con orden y oficio.

Miguel Álvarez repitió prácticamente el once que derrotó al Sabadell, con Nacho ocupando el lugar del lesionado Monju. La UD Ibiza salió mejor, monopolizando el balón y tratando de imponer su ritmo. Pero todo saltó por los aires demasiado pronto. Presión alta del Teruel, cesión comprometida y Ramón Juan, en un exceso de confianza, perdió el balón ante Hugo Redón, que no perdonó y definió con una vaselina impecable.

Otro error en salida que cuesta un gol. Ya ocurrió ante el Atlético de Madrid B, ya pasó en Tarragona ante el Nàstic, y volvió a repetirse en Pinilla. Tres salidas consecutivas, tres derrotas, tres errores defensivos determinantes. No es casualidad.

El tanto dejó a la UD Ibiza tocada, obligada a remar contracorriente en un escenario incómodo. El equipo tuvo el balón, sí, pero le faltó profundidad, imaginación y, sobre todo, colmillo. Davo probó a Gálvez con un disparo cruzado y poco más en una primera parte espesa, trabada y perfectamente gestionada por un Teruel que llevó el partido a su terreno, con interrupciones constantes y un bloque bajo muy solidario.

Tras el descanso el guion no cambió. La UD Ibiza inclinó el campo, acumuló posesión y centros laterales, pero sin generar verdadero peligro. Fran Castillo lo intentó con una acción individual que atrapó Gálvez y Bebé, tras su entrada, rozó el empate con uno de sus latigazos desde la izquierda. Pero todo fue más intención que realidad.

Miguel Álvarez agitó el banquillo dando entrada a Nsukula, Bebé y Svensson primero, y a Eslava después, en su debut. El equipo se volcó, pero lo hizo más con corazón que con cabeza. Sin claridad. Sin pausa. Sin precisión. Gálvez apenas tuvo que intervenir hasta el minuto 88, cuando voló para evitar el empate en el segundo disparo claro de los ibicencos en toda la segunda mitad. Demasiado poco para un equipo que quiere mirar hacia arriba.

La UD Ibiza no ha sido capaz de marcarle un solo gol al Teruel en 180 minutos. Y vuelve a casa con las manos vacías, dejando escapar otro tren hacia el play-off. La distancia con la promoción es de cuatro puntos. Los mismos que con el descenso. La clasificación no engaña: cuando fuera de casa regalas goles, competir se vuelve una quimera. La versión de Can Misses ilusiona. La de fuera, preocupa. Y mucho. Porque si los errores defensivos siguen marcando el camino, el objetivo no será el play-off. Será mirar por el retrovisor.

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