Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol

La UD Ibiza levanta el muro

La entidad celeste, que ayer disputó un partido amistoso a puerta cerrada ante la Peña Deportiva, repite decisiones que alimentan el desencanto en un curso en el que el equipo está a dos puntos del descenso

Miguel Álvarez visualiza desde el área técnica el partido entre la UD Ibiza y la Peña Deportiva. | UD IBIZA

Miguel Álvarez visualiza desde el área técnica el partido entre la UD Ibiza y la Peña Deportiva. | UD IBIZA

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

La UD Ibiza disputó ayer un nuevo partido de entrenamiento en el Estadio Palladium Can Misses frente a la SCR Peña Deportiva. El encuentro, jugado a puerta cerrada y dividido en dos tiempos de 35 minutos, terminó con victoria celeste por 1-0 con un solitario gol de Max Svensson.

En lo deportivo, poco más que añadir. En lo institucional, demasiado. Porque el problema ya no es un amistoso sin público. Es el contexto. Es la repetición. Es la sensación de que, una vez más, se desaprovecha una oportunidad para acercarse a la afición. No es la primera vez. En diciembre, ambos equipos ya se enfrentaron en otro amistoso que inicialmente iba a ser abierto al público. Horas después, sin una explicación convincente, el club rectificó y lo cerró. Aquella decisión generó decepción en muchos aficionados, especialmente en familias que veían en ese partido una oportunidad perfecta para que los niños, en plenas vacaciones escolares, disfrutaran de su equipo. Tampoco se organizó ningún entrenamiento a puerta abierta. Nada. Y el patrón se repite.

La negativa constante a organizar previas antes de los partidos es otro ejemplo claro. Es cierto que cuando se juega un domingo a las 12 horas —como fue habitual durante mucho tiempo— la logística es más complicada. Pero esta temporada el calendario ha ofrecido numerosas oportunidades: partidos sábado y domingos por la tarde, horarios propicios para activar el entorno del estadio, generar ambiente y convertir la cita en algo más que 90 minutos de fútbol.

No se ha hecho nada. En diez años de historia, solo se ha organizado una previa estructurada: la del partido del play-off la pasada temporada frente al Andorra. Fue un éxito. Hubo ambiente, participación y sensación de evento compartido. Pero quedó en eso, en algo puntual. No una línea de trabajo. Lo que debería ser una herramienta habitual para crear comunidad se quedó en anécdota. El contraste es evidente si se mira al baloncesto. El Class Bàsquet Sant Antoni ha convertido el día de partido en una experiencia. Activa a su gente, genera ambiente y ha demostrado que, en una categoría como la Segunda FEB, se puede construir afición desde la cercanía y la implicación. No es cuestión de presupuesto. Es cuestión de voluntad, de estrategia y de acercarte a tu propia masa social.

Porque crear afición no es solo pedir apoyo cuando llega el líder. Es trabajarla durante la semana. Es abrir el club. Es hacer sentir que el equipo pertenece a su gente. Tampoco se están realizando presentaciones públicas de los fichajes. Un aspecto que puede parecer menor, pero que no lo es. Presentar a los nuevos jugadores no es solo una formalidad. Es dar contexto. Es permitir que expliquen por qué han elegido el proyecto de la UD Ibiza, qué pueden aportar... Es humanizar la plantilla y reforzar el vínculo con la grada. Hoy, ese espacio tampoco existe. A todo esto se suma la intermitencia en las ruedas de prensa con jugadores, anunciadas como una recuperación esta temporada, pero ejecutadas solo cuando los resultados acompañan. Y precisamente cuando no acompañan es cuando más transparencia y cercanía se necesitan.

La clasificación habla por sí sola: undécimos, 29 puntos, a dos del descenso. Muy lejos de las expectativas iniciales. Y, pese a todo, la afición sigue ahí. Respondiendo. Empujando. Sosteniendo. Este domingo llega a Can Misses el líder, el Sabadell. Un partido que exigirá apoyo, presencia y unidad. Y la afición volverá a estar. La pregunta es otra: ¿está el club haciendo lo suficiente para estar también cuando no conviene? Porque el apoyo no puede ser unilateral. La conexión no se improvisa. Se construye. Y, ahora mismo, la sensación es que la UD Ibiza sigue levantando barreras cuando debería estar tendiendo puentes.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents