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Fútbol

El ‘efecto Jémez’ espolea al West Ham y sacude Inglaterra

El ex de la UD Ibiza ha ganado los dos partidos que ha disputado desde su llegada a un West Ham que previamente había ganado tres de 21

Imagen de Paco Jémez y Nuno Espírito Santo el pasado sábado en el banquillo del West Ham. | WEST HAM

Imagen de Paco Jémez y Nuno Espírito Santo el pasado sábado en el banquillo del West Ham. | WEST HAM

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Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

El pasado 15 de enero, un histórico de la Premier League como el West Ham United sorprendía a propios y extraños al anunciar la incorporación de Paco Jémez, el entrenador con más partidos dirigidos en la historia de la UD Ibiza, como técnico asistente de Nuno Espírito Santo en el banquillo del conjunto londinense.

«El español aportará experiencia y conocimiento al cuerpo técnico de Nuno Espírito Santo, habiendo dirigido más de 500 partidos durante una carrera como entrenador que abarca casi dos décadas», señalaba el comunicado oficial del club hammer, que justificaba así la llegada de una figura con personalidad, bagaje y un estilo muy definido.

El técnico portugués, con una dilatada experiencia en clubes como Valencia, Oporto, Tottenham, Wolverhampton o Nottingham Forest, entendió que necesitaba algo más que ajustes tácticos para enderezar el rumbo de un equipo herido. En ese contexto aparece la figura de Jémez, un entrenador capaz de agitar vestuarios, cambiar inercias y dotar a los equipos de una identidad clara, algo de lo que carecía el West Ham en una temporada para el olvido.

El conjunto del este de Londres era colista de la Premier League con 14 puntos, a siete de la permanencia, y atravesaba una crisis profunda tanto de resultados como de confianza. El vestuario parecía bloqueado y la grada empezaba a asumir un desenlace dramático. Jémez, que había salido de Ibiza por la puerta de atrás tras ser cesado por el bajo rendimiento del equipo y protagonizar una polémica salida al dar un día libre a la plantilla para desplazarse a A Coruña a celebrar el cumpleaños de su hija, aterrizó en Inglaterra en uno de los escenarios más complejos de su carrera. El West Ham encadenaba diez partidos sin conocer la victoria y no sumaba tres puntos desde el pasado 8 de noviembre.

Sin embargo, el impacto ha sido inmediato. Los números respaldan la apuesta: seis puntos de seis posibles desde la llegada del técnico canario, con un debut de alto voltaje en el Tottenham Hotspur Stadium, un feudo prácticamente inexpugnable, ante un Tottenham asentado en puestos europeos, y una victoria solvente este fin de semana frente al Sunderland por 3-1. Antes de la llegada del español, el West Ham solo había logrado tres triunfos en 21 partidos.

Más allá de los resultados, el equipo ha mostrado una versión más reconocible: presión alta, valentía con balón y una propuesta ofensiva sin complejos. Si bien es cierto que el conjunto londinense sigue a cinco puntos de la permanencia que marca el Nottingham Forest, la sensación en el entorno hammer ha cambiado por completo. La afición ha recuperado la fe y empieza a creer en una reacción que, hace apenas unas semanas, parecía imposible.

Casualidad o causalidad, el nuevo West Ham volvió a dejar señales claras este fin de semana. Ante el Sunderland, los londinenses se marcharon al descanso con un contundente 3-0 gracias a los goles de Summerville, Bowen y Fernandes, rubricando una exhibición ofensiva que recordó a algunos de los equipos más atrevidos dirigidos por Jémez a lo largo de su trayectoria.

Pero el desafío no será sencillo. El calendario aprieta y el margen de error es mínimo. Este fin de semana, el West Ham visitará Stamford Bridge para medirse al Chelsea, campeón del Mundial de Clubes y quinto clasificado. Posteriormente, los hammers afrontarán su segunda salida consecutiva para enfrentarse al Burnley, rival directo que cuenta con cinco puntos menos, antes de recibir en el Estadio Olímpico de Londres al Manchester United. Restan 15 jornadas para intentar recortar esos cinco puntos que separan al West Ham del Nottingham Forest, equipo que marca la salvación.

Jémez sigue siendo Jémez

Una de las escenas más llamativas del breve periplo de Paco Jémez en Inglaterra se produjo durante el partido ante el Sunderland. Con 3-1 en el marcador, Nuno Espírito Santo se dirigió al español para comentarle una acción concreta del juego. La respuesta de Jémez, gesticulando con visible enfado, dejó claro que su carácter competitivo sigue intacto. Cuando el técnico portugués se giró para continuar la conversación, Jémez se revolvió con su habitual fogosidad y la discusión prosiguió durante unos segundos, aunque sin ir a más. Al final del encuentro, ambos se fundieron en un abrazo que escenificó la buena sintonía dentro del cuerpo técnico.

Preguntado por lo sucedido, Jémez, fiel a su estilo directo, no se mordió la lengua: «Son situaciones que se dan en el campo, pero ni le echo la bronca ni nada. Yo entiendo que el jefe es él. Él me ha traído a Inglaterra para dar mi opinión y ayudarle, no para estar callado. Luego, por supuesto, él toma la última decisión y yo siempre la voy a respetar». El 'efecto Jémez' ya ha cruzado el Canal de la Mancha. Ahora queda por ver hasta dónde puede llegar.

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