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Fútbol | Primera RFEF

De la vergüenza al orgullo: la UD Ibiza vuelve a reconocerse

La mano firme de Miguel Álvarez ha cambiado el rumbo de un equipo que pasa de pelear por la permanencia a soñar con el 'play-off'

Fran Castillo dispuara a puerta en el partido ante el Murcia

Fran Castillo dispuara a puerta en el partido ante el Murcia / Vicent Marí

Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

Miguel Álvarez ha cambiado el rumbo de la UD Ibiza. El técnico jienense, que aterrizó en la isla el pasado 22 de octubre tras el cese de Paco Jémez, vivió un arranque muy complicado al frente del banquillo celeste. En sus primeros diez partidos, el exentrenador del Villarreal B solo pudo celebrar una victoria, ante el Algeciras, además de sufrir una durísima eliminación copera en primera ronda frente al Quintanar del Rey, conjunto que actualmente ocupa el antepenúltimo puesto del Grupo 5 de Segunda RFEF.

El contexto no era sencillo. Álvarez se encontró con un vestuario fracturado, con pesos pesados más pendientes de sí mismos que del colectivo y un ambiente enrarecido que lastraba el rendimiento del equipo. Tras el partido ante el Villarreal B, el propio técnico llegó a reconocer que pasó "vergüenza en el banquillo" después de "una primera parte indigna". Su continuidad estuvo en entredicho durante el parón navideño y tras la derrota en el primer partido de 2026 ante el Eldense, tal y como se filtró desde el propio club, pese a que afición, plantilla y entorno siempre mostraron su respaldo al entrenador de Guarromán.

El punto de inflexión llegó con un mercado de fichajes convulso —y aún abierto— que terminó dando la razón al técnico. Álvarez tomó decisiones drásticas y cargadas de simbolismo: las salidas de Gallar, Fede Vico y Señé, junto a las de Muller y Belman, supusieron una clara declaración de intenciones. A partir de ahí, el equipo dio un paso al frente y firmó dos victorias de enorme prestigio ante aspirantes al ascenso como Cartagena y Real Murcia, incapaces de frenar el vendaval ibicenco.

Porque esta UD Ibiza es otra, con y sin balón. Con él, el equipo ha evolucionado de manera notable. La plantilla ha asimilado los conceptos del técnico y ahora juega desde atrás con criterio, sin miedo a la presión rival, al que invita a morder arriba para machacarle buscando espacios. Ante el Murcia, el conjunto pimentonero intentó asfixiar con presión alta, pero el balón no quemó en los pies celestes. «Con balón, ahora este equipo mete miedo y asusta», reconoció el propio Álvarez tras el encuentro.

Antes, al Ibiza le costaba un mundo acumular hombres en campo contrario. Esa carencia se ha corregido en los dos últimos partidos, con la llegada desde segunda línea de jugadores como Iago Indias o con un Fran Castillo diferencial y uno de los principales culpables de la metamorfosis celeste. Sin balón, el crecimiento también es evidente. El equipo corre, compite y sabe cuándo presionar alto y cuándo replegar en bloque medio-bajo.

La mejora defensiva ha permitido proteger a un Ramón Juan decisivo y providencial cuando el rival logra llegar al área. Las ayudas desde segunda línea han reducido la exposición de los centrales, el bloque defiende junto y obliga al rival a vivir de centros laterales, un terreno cómodo para Monju y Pedre, que han dado un paso al frente en el eje de la zaga.

Ese crecimiento ha permitido adelantar a Iago Indias al pivote, donde ha firmado dos actuaciones sobresalientes (rubricada ante el Murcia con un gol) gracias a su colocación, lectura del juego y calidad con balón, formando una sociedad sólida con David García, pieza clave en la sala de máquinas. Bebé se ha convertido en el líder silencioso del equipo, generoso en el esfuerzo y determinante en ataque, mientras que Iván del Olmo sigue creciendo a pasos agigantados. A ello se suma la profundidad ganada con Izan y Nsukula, que dejaron muy buenas sensaciones en sus primeros minutos ante el Murcia.

El 2026 ha traído compromiso y convicción. Davo ha recuperado el gol, la defensa ha ganado solidez y el equipo cree. «Estamos muy contentos de todo lo que hemos hecho hasta ahora. Hemos trabajado muchísimo en la sombra y parece que está saliendo todo. El mérito es de los chicos; ahora creen y los nuevos están aportando cosas», explicó Álvarez tras el triunfo del domingo.

Antes de mirar definitivamente hacia arriba, el primer objetivo sigue siendo alejarse del descenso, una zona con la que la UD Ibiza coquetea desde noviembre. Los seis puntos logrados en las dos últimas jornadas han aupado al equipo hasta la duodécima posición, pero la renta sigue siendo corta: tres puntos sobre el descenso y cuatro respecto al play-off.

El próximo mes será decisivo. La UD Ibiza afronta un exigente Tourmalet ante Nàstic de Tarragona, Atlético de Madrid B, Real Betis B, Sabadell y Teruel. Cinco partidos que servirán para medir el verdadero techo de un equipo que llega en su mejor momento, con confianza, convencimiento y un mensaje claro: lo visto ante Cartagena y Murcia no ha sido casualidad.

"Estamos en nuestro momento. Hay que seguir trabajando y saber de dónde venimos. Todo desde la tranquilidad y la humildad", insistió Miguel Álvarez, consciente de que el reto ahora es sostener el crecimiento. El primer examen será este sábado en el Nou Estadi de Tarragona, un escenario exigente donde la UD Ibiza deberá reafirmar que el camino iniciado no tiene vuelta atrás.

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