Narcotráfico
Los narcos dominicanos instalados en Gijón, la primera Crime as a Service (CaaS) en España, ofrecían sus “servicios” a bandas de todo el país: “vuelcos”, “amarres”, “dar piso”…
Cuatro de ellos viajaron el domingo a Toledo, con pistolas Glock, para tratar de cobrar por segunda vez una deuda de un narco
Llevaban tiempo instalados en Asturias para pasar desapercibidos, al tratarse de una zona “menos sensible y vigilada”
Los implicados está previsto que pasen esta mañana a disposición judicial

Los narcos dominicanos instalados en Gijón, la primera Crime as a Service (CaaS) en España, ofrecían sus “servicios” a bandas de todo el país: “vuelcos”, “amarres”, “dar piso”… / LNE
Aficionados a los coches y a las joyas, ofrecían sus servicios criminales a cualquier grupo de narcotráfico. Cobraban por hacer "vuelcos" (robos de droga a otros narcotraficantes), cobrar deudas, hacer "amarres" (secuestros) o incluso "dar piso" (matar) a quienes les señalen. El territorio de actuación de esta banda, la primera conocida en España de "Crime as a Service (CaaS)", el crimen entendido como una empresa que ofrece sus servicios, era todo el país, pero tenían su refugio y su base en Gijón. Llevaban tiempo asentados en Asturias, un lugar alejado de los principales focos de narcotráfico y en el que "no llaman la atención, porque es una zona menos sensible y menos vigilada", según las fuentes consultadas por el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
La "operación Transporte" de la Policía Nacional seguía desde hace meses los pasos de esta banda criminal especializada formada por al menos media docena de ciudadanos dominicanos. La UDYCO Central, con base en Madrid, y la de Gijón, y también la Guardia Civil colaboraban en la investigación de ese grupo de "servicios criminales", que ofrecía también dar seguridad a transportes de droga por España.

Calle Ramón Areces. / Juan Plaza
Con pistolas Glock para ir a Toledo a cobrar una deuda
Así vigilaron discretamente un primer viaje realizado desde Gijón hasta El Casar de Escalona (Toledo) por varios de los dominicanos residentes en Asturias. Los integrantes del "CaaS" negociaron allí con un narco acusado de mantener una deuda con otro grupo criminal. Entonces no corrió la sangre, porque todo indica que el narco logró que los dominicanos le concedieran "una prórroga" para pagar su deuda. Él dio su palabra de que lo haría.
Pero el narco instalado en Toledo no pagó, y el domingo pasado cuatro de los dominicanos salieron de Gijón armados con pistolas Glock. Iban a hacerle una segunda visita, posiblemente la última. Los investigadores de la Policía Nacional no lo dudaron y decidieron interponerse y tratar de detenerlos antes de que secuestraran o mataran al narco. Cerca ya del pequeño pueblo de El Casar, agentes de paisano en coches camuflados les hicieron el bocadillo (colocaron un coche delante y otro detrás) a los dominicanos. Entonces ellos hicieron fuego hasta en nueve ocasiones. Los policías repelieron. Uno de los narcos murió y otros tres quedaron heridos.
El tiroteo precipita los registros y detenciones
Tras el tiroteo en la provincia de Toledo, la Policía precipitó las otras detenciones de la operación Transporte. Otras tres personas fueron detenidas en Gijón que hoy está previsto que pasen a disposición judicial en Oviedo. Se registraron domicilios particulares donde vivían, en la calle Marqués de Casa Valdés, en el barrio de La Arena, y en la calle Orbón, próxima a Las Mestas. También revisaron los agentes un bar de la calle Ramón Areces, en el barrio de Montevil. La investigación todavía continúa abierta.
El enfrentamiento directo de los narcos que abrieron fuego con la policía sucede a los disparos a otro agente en Isla Mayor, Sevilla. La semana pasada, un reportaje del canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica advertía de la preocupación de los mandos antidroga por la gran cantidad de armas de fuego, incluidos AK-47, en poder de las bandas criminales en nuestro país.
"Los cochazos que tenían llamaban la atención"
La detención de tres narcos en un bar de la calle Ramón Areces, dentro de la gran operación contra el tráfico de drogas a nivel nacional que terminó con uno de los implicados abatido a tiros por la Policía, ha provocado entre sus vecinos un gran impacto a pesar de que llevaban poco tiempo residiendo en Asturias. En concreto, el local de hostelería que regentaban en el barrio, frente al Instituto Montevil, abrió sus puertas a principio del verano y, a priori, no dejaba de ser otro negocio más en la zona que no levantaba sospecha alguna, excepto por un detalle del que se percataron algunos vecinos. "Los cochazos que aparecían de vez en cuando llamaban la atención", resaltan los habituales de la zona, que no esperaban que el local fuera uno de los puntos claves de la banda.
"Vimos el registro que hizo la policía, estuvieron toda la mañana sacando cosas y también varias personas tapadas, pero no sabíamos de qué iba el tema hasta que lo vimos en las noticias", señalan otros vecinos, sorprendidos por el revuelo que se generó con la actuación policial. Sobre los vehículos que, de vez en cuando, frecuentaban el local, inciden los del barrio que eran "cantosos por su gran tamaño y de marcas buenas".
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