Macrooperación contra el narco
Uno de los dos jefes del Cartel del Puerto de Valencia fue arrestado en su casa de Ibiza
El Cartel del Puerto de Valencia colocaba a sus narcos como estibadores tras corromper la empresa que controla todo el trabajo portuario

La Policía Nacional desarticula una organización criminal dedicada a la introducción de cocaína a través del Puerto de Valencia / José Manuel López/CNP
El Cartel del Puerto de Valencia, desarticulado en una histórica y brillante operación de la Policía Nacional bautizada como Spider, había logrado tal control del puerto y de los puntos estratégicos del recinto para lograr extraer con eficacia y rapidez los cargamentos de cocaína llegados en contenedores desde Suramérica que tenía en sus manos el Centro Portuario de Empleo de Valencia (CPEV), lo que le permitía infiltrar a sus narcos como estibadores.
El CPEV es un organismo privado que controla todo el acceso laboral a la estiba, por lo que su control, con dos de sus principales integrantes y el médico detenidos en la Operación Spider, les permitía no solo meter a esos narcos como estibadores, facilitándoles los exámenes de acceso o, incluso, falsificándolos presuntamente, sino también colocar después en los cuadrantes de trabajo a los miembros del cartel cuando llegaba un contenedor y estar al servicio de los rescatadores cuando entrasen a los muelles a recoger las bolsas con la cocaína.
Pero, además, según han explicado en rueda de prensa el comisario jefe de la brigada de Policía Judicial de Valencia, el comisario jefe de la Brigada Central de Apoyo y el inspector jefe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de Valencia, eran capaces de falsificar excedencias para que los miembros de la organización caídos durante alguna intervención policial -en varias ocasiones, ha habido detenidos a la hora de confiscar la droga- pudiesen regresar a su puesto como estibador una vez saliesen de la cárcel.
Así, generaban una excedencia con una fecha anterior al arresto, así que nada más salir del calabozo o de la cárcel, volvían al puerto y retomaban sus quehaceres.
La otra presunta falsificación bajo investigación es la de los exámenes de acceso para garantizar la entrada a los narcos designados por dos redes comandadas por estibadores históricos del narcotráfico, I. T. R. y B. M. R.
Falsificación de los análisis antidroga de los estibadores
Además de los dos sindicalistas que controlaban quién entraba y no a trabajar en la estiba, ha sido arrestado el médico del centro de empleo, acusado de haber falseado resultados de análisis de orina a estibadores. Se trata de controles habituales para garantizar que no consumen cocaína, uno de los marcadores que se tienen en cuenta para evitar infiltraciones.
Precisamente por ese brutal grado de infiltración detectado en el puerto de Valencia, esta investigación ha llegado a buen puerto gracias a la utilización de ocho agentes encubiertos de la Policía Nacional, adiestrados en labores de infiltración en tramas de crimen organizado y seleccionados de entre los miembros de un grupo especial ajeno a la C. Valenciana.
Su trabajo, ha destacado el jefe de la brigada de Policía Judicial de Valencia, ha permitido a la policía "penetrar en todos los niveles" de la trama e ir "subiendo escalones hasta lograr la intervención de ocho cargamentos" que suman los más de 4.500 kilos de cocaína confiscados entre el 19 de abril de 2024 y el pasado domingo 21 de septiembre.
Esos agentes han sido, en buena medida, los elementos clave, junto "con el resto de medios investigativos" para conocer desde sus entrañas y desenmarañar las dos redes criminales que integraban el Cartel del Puerto de Valencia desmantelado este lunes en una macrooperación supervisada por el juez de Instrucción 15 de València y que se ha saldado con 81 de las 86 detenciones previstas, adelantadas en exclusiva por Levante-EMV. Según la Policía, 17 de los arrestados son trabajadores portuarios.
La estructura criminal: escalones estancos
Los ocho agentes encubiertos, designados por la Comisaría General de Policía Judicial, pero supervisados en todo momento por el juez, han sido capaces de infiltrarse en tiempo récord en todos los niveles de las dos organizaciones que formaban ese cartel bicéfalo, ya que como jefe de cada una de ellas, y socios cuando era necesario, se sitúan dos portuarios, B. M. R. e I. T. R., viejos conocidos de todas las unidades policiales de lucha contra el tráfico de cocaína a gran escala.
El primero, inmerso en este momento en cinco procesos judiciales por narcotráfico a gran escala con el Puerto de València como epicentro, fue detenido en uno de sus domicilios, en Alboraia, mientras que el segundo fue arrestado en su vivienda de Ibiza, adonde había trasladado hace tiempo su residencia.
Por encima de los dos responsables de esas redes paralelas de corrupción en el puerto se sitúa otro histórico del narco en Valencia, V. M. J., a quien los investigadores consideran el cerebro de las operaciones de narcotráfico y enlace imprescindible con los narcos internacionales, esto es los colombianos productores en Colombia, Perú y Bolivia y los albaneses del Cartel de los Balcanes que se han hecho con el negocio en exclusiva de la cocaína en el mercado europeo.
Eso sí, todo ello con garantía de estanqueidad para que, cuando caían los rescatadores u 'hombres araña' que trepaban por los contenedores para extraer las bolsas con cocaína, los investigadores no lograsen escalar hacia arriba en la trama criminal. Hasta la entrada en juego de los ocho infiltrados, claro.
Y al servicio de todos ellos, la trama de blanqueo, aún bajo investigación. De momento, la Policía ha intervenido, tal como ha venido informando Levante-EMV desde el lunes, 350.000 euros en efectivos -solo 120.000 fueron hallados en efectivo en casa de un estibador- y numerosos bienes de lujo, entre los que destacan 53 vehículos de alta gama, una embarcación valorada en 400.000 euros, 60 relojes de prestigiosas marcas valorados en dos millones de euros, diversas joyas, diamantes y lingotes de oro. A ello se suman varias armas de fuego, con abundante munición, una ballesta y una navaja de grandes dimensiones.
Hasta un guardia civil...
En total, son 81 detenidos en las distintas fases de la Operación Spider, de los que alrededor de 40 serán enviados a prisión este viernes. Según el jefe de la Udyco de València, entre ellos hay cinco narcos internacionales - tres albaneses del cártel de los Balcanes, en prisión desde diciembre de 2024, ya que son parte de los 11 detenidos en la operación con 1.140 kilos de cocaína en la que cayó el capitán de la Guardia Civil del Puerto, Jesús Fernández Bolaños, en el quinto alijo atribuido al Cartel, y dos colombianos; esos 17 trabajadores portuarios; nueve camioneros; y 17 responsables de empresas, tanto de transporte como las que blanqueaban el dinero del narco.
Así mismo, ha informado el jefe provincial de Policía Judicial, hay un guardia civil detenido , quien actuaba como intermediario entre el Cartel y las organizaciones criminales sudamericanas, facilitando la importación de cocaína. Se desconoce si este guardia civil tenía vinculación con el capitán del Puerto encarcelado desde finales de 2024.
De momento, la Policía da por "completamente desarticulado el Cartel", al menos, en su concepción actual, lo que no significa que no sigan entrando cargamentos de cocaína de otras organizaciones, por lo que, ha garantizado, "seguiremos trabajando para evitar que instalaciones tan vitales para la economía del país como el Puerto de València sean usadas por las organizaciones criminales", ha remachado el comisario de la Brigada Central de Apoyo.
De aprendices a amos del narco valenciano
Por lo que respecta a B. M. R. e I. T. R., ambos empezaron como portuarios en Valènciaport, y han pasado de trabajar para otros conocidos narcos valencianos especializados en la recuperación de alijos llegados como ganchos perdidos, cuyos nombres no han salido a relucir en la Operación Spider, a aprender el 'oficio' y montar sus propias estructuras, que han crecido exponencialmente hasta convertirse en los nuevos líderes del narco valenciano, entre otras cosas, gracias a su profundo conocimiento del recinto portuario valenciano y de su complejo funcionamiento.
Tal como informó este lunes Levante-EMV, la investigación dio comienzo a principios de marzo del año pasado, con la apertura de diligencias preprocesales por parte de la Fiscalía especial antidroga de la Audiencia Nacional, que dio el visto bueno al uso de los ocho agentes encubiertos.
El éxito de las primeras semanas llevó a judicializar la causa en Valencia, con el fin de que un juzgado emitiese las correspondientes órdenes de geolocalización de vehículos para tener controlados a los sospechosos. El asunto recayó en el juez de Instrucción 15 de Valencia, Vicente Ríos Segarra, que incoó diligencias el 28 de abril de 2024 en una causa declarada secreta para garantizar la singladura de la investigación, que se preveía muy delicada por el nivel de infiltración de los sospechosos en todo el puerto de Valencia.
Portuarios, sindicalistas, camioneros, transitarios...
De hecho, entre los 81 detenidos a lo largo de toda la investigación, hay 17 portuarios, pero también personal de una transitaria concreta -es la empresa encargada de los trámites aduaneros-, cooperativas de transportistas con permiso para operar en el puerto, los dos principales responsables sindicales que manejaban el centro de empleo, el médico, un asesor fiscal, empresarios...
La operación, en la que han participado más de 450 agentes de la Policía Nacional, dio comienzo a las 5.30 horas del lunes, tal como se había acordado hace más de un mes, y en la misma han participado todo tipo de unidades de asalto -GEO, GOES, UIP, UPR, drones, perros antidroga...-, comandadas por el equipo mixto de agentes antinarcóticos del grupo V de Udyco Valencia, los auténticos promotores de la investigación, y de la Udyco central de la comisaría General de Policía Judicial, con la asistencia de 48 letrados de la Administración de Justicia de otros tantos juzgados, lo que da una idea de la magnitud de esta macrooperación.
A lo largo de la semana, los agentes practicaron 59 registros domiciliarios -43 de ellos el lunes y simultáneos- en casi 30 ubicaciones de Valencia, Castellón, Ibiza, Burgos y Algeciras. Inicialmente, estaba previsto que hubiese 86 detenciones en total, pero varias no han logrado practicarse porque los objetivos no estaban cuando entró la Policía en sus casas. Todo apunta a una fuga de información dentro del puerto, que será investigada para conocer de dónde salió el chivatazo.

En primer término y con envoltorio marrón, los 3.330 kilos de cocaína confiscados en València. PUERTO VALÈNCIA . ALIJO DE DROGAS . COCAÍNA CONFISCADA / Policía Nacional
24 municipios de siete comarcas, más Ibiza, Burgos y Algeciras
El operativo policial, estrechamente vigilado por el juez de Instrucción que ha supervisado el desarrollo de todo el proceso desde el principio y supervisado por la Fiscalía antidroga de Valencia, se desarrolló en 21 localizaciones en la ciudad de Valencia -19 viviendas y un centro de trabajo en el Cap i casal, y un apartamento en el Perellonet - y 21 en municipios del resto de la provincia. Concretamente en l'Horta (Mislata, Quart de Poblet, Benetússer, Sedaví, Aldaia, Massamagrell, Massalfassar, Alboraia, Puçol y Picassent), Camp de Morvedre (Sagunt, Albalat dels Tarongers y Canet d'En Berenguer), la Ribera (Sueca, Algemesí y Montroi), Camp de Túria, (Bétera y la Pobla de Vallbona), en La Hoya de Buñol (Chiva y Godelleta) y en la Vall d'Albaida (Benigànim).
A ello se suman dos municipios castellonenses de la Plana Baixa (les Alqueries y Almenara) y el registro practicado en el domicilio de I. T. R. en un municipio de Ibiza, así como detenciones practicadas en Burgos y en Algeciras (Cádiz).
Cuatro toneladas y media de cocaína
Por el momento, se les considera responsables de la introducción, a través del Puerto de Valencia, de más de cuatro toneladas y media de cocaína, en concreto, 4.525 kilos de esa droga. En todos los casos, menos en dos, la técnica empleada para introducir la cocaína a través de Valencia ha sido el gancho perdido o gancho ciego, el sistema más usado porque es el más barato y eficiente.

Calle Espadá de Canet, donde vivía uno de los detenidos. / ED
El método consiste en ocultar la droga en grandes mochilas dentro de un cargamento legal, sin que lo sepan ni el exportador en Suramérica ni el importador en España, y de recuperar esos fardos dentro del recinto portuario, una vez descargado el contenedor con cocaína en la terminal, antes de que Aduanas permita la salida de la mercancía legal.
Las dos organizaciones criminales contra las que va dirigida esta macrooperación son las responsables, según los investigadores, de la mayoría de los alijos que han entrado por el puerto de Valencia en los últimos años, casi siempre desde el puerto ecuatoriano de Guayaquil, auténtico feudo del narco colombiano y que actualmente está en manos de los reyes de la cocaína en Europa: las redes albanesas que conforman el llamado Cartel de los Balcanes.
Así funcionaba el Cartel del Puerto de Valencia
Los dos principales investigados habrían creado lo que la Policía y el juez consideran dos redes criminales perfectamente diferenciadas, pero que funcionan en cartel, esto es, que se asocian e intercambian miembros y operaciones en función de las necesidades del momento, y cuya principal fortaleza es su férreo control del puerto, la auténtica llave de entrada de la cocaína que llega desde los países productores -Colombia, Perú y Bolivia- a València.
Para ello, habrían tejido una auténtica telaraña dentro del puerto valenciano que hacía que nada se moviera sin que ellos se enterasen, lo que ha dificultado enormemente no solo esta investigación, sino muchas de las desplegadas en los últimos cinco años. Prueba de ello es esa la filtración que propicio la huida de dos de los objetivos policiales antes de que los agentes pudieran colocarles los grilletes.

Alijo de cocaína con el sistema de ‘gancho perdido’, incautado en 2019. SUCESOS. INTERCEPTAN MIL KILOS DE DROGA EN EL PUERTO DE VALENCIA / CNP/Aduanas
Y no solo eso, además de crear esa extensa red de contactos y colaboradores en los muelles y su área de influencia, pagados, eso sí, a golpe de las ingentes ganancias que procura el narco, han sido capaces de estrechar vínculos transnacionales, lo que les permite negociar de tú a tú con los jefes del cartel balcánico en Colombia y en Ecuador, algo que ha llevado a que sus redes se hayan consolidado y crecido hasta un nivel pocas veces visto en Valencia.
Ahora que ya están detenidos, la prioridad es localizar el dinero, físico, en cuentas y en criptomonedas, que los pingües beneficios de este negocio multimillonario ha procurado a los cabecillas, a sus séquitos de confianza y a la maraña de trabajadores corruptos relacionados con el puerto cuya inestimable colaboración les ha ayudado a introducir al menos siete cargamentos del codiciado polvo blanco.
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