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Prisiones

El "preso resucitado" de Asturias vuelve a "revivir": le reaniman tras una nueva sobredosis

Montoya fue hallado sin pulso en su celda y le practicaron la RCP durante más de 45 minutos

Gonzalo Montoya. Irma Collín

Gonzalo Montoya, más conocido como el "preso resucitado", ha vuelto a salir adelante de una situación muy delicada. El interno de la cárcel de Asturias tuvo que ser reanimado en la noche del sábado después de entrar en parada por un consumo desmesurado de narcóticos. Los funcionarios y sanitarios de la prisión, con la posterior asistencia de los servicios de ambulancias, lograron sacarlo adelante tras intensos esfuerzos y, tras un breve paso por el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), Montoya ya se recupera en la enfermería del centro penitenciario de Asturias.

Es conocido como el "preso resucitado" después de los sonados acontecimientos del 7 de enero de 2018, cuando fue hallado inconsciente y dado por muerto por los servicios sanitarios de la cárcel y por el forense. La ingesta masiva de drogas le había dejado un pulso imperceptible y reducido hasta límites insospechados la temperatura corporal. Su cuerpo llegó a ser trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde empezó a moverse y recuperó la respiración después de que ya hubiese sido dado por fallecido. Montoya pidió, sin éxito en los tribunales, una indemnización de 50.000 euros por estos hechos. Esta vez, los servicios sanitarios lograron sacar adelante al preso tras más de 45 minutos de reanimación cardiopulmonar (RCP).

La diligencia en la intervención de varios funcionarios, algunos en prácticas, posibilitó que sobreviviese el conocido recluso, reanimado en la celda por una enfermera y un médico. Montoya había salido de prisión tras el episodio que le hizo famoso como el "preso resucitado", pero luego volvió a ser detenido más veces; primero, por un robo con fuerza. Finalmente, volvió a ingresar en la cárcel tras ser arrestado cuando iba en un coche y fue parado en un control de la Guardia Civil. Después de que los agentes lograsen confirmar su identidad, comprobaron que sobre él pesaba una orden de busca y captura por un delito de violencia de género. Montoya es un viejo conocido de los funcionarios del centro penitenciario, cuyo trabajo ha sido clave en esta ocasión para salvarle la vida.

Quejas de los funcionarios

Los trabajadores de la cárcel llevan tiempo denunciando el riesgo que ocasiona el reparto de fármacos cuando hay un fin de semana o un puente festivo por delante, dado que los reclusos, algunos con politoxicomanía, reciben medicinas para varios días de una tacada, lo que aumenta, según las denuncias, los casos de sobredosis por consumo de esos fármacos asociado además al de otras sustancias ilegales. Igualmente, los funcionarios llevan meses denunciando la falta de personal, tanto de vigilancia como sanitario, dado que "uno de cada cuatro puestos están sin cubrir" al haber 135 vacantes de las 547 plazas contempladas en el centro.

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