Acudió a una comisaría madrileña para denunciar que un grupo de jóvenes de origen magrebí le había dado una paliza y le había robado su teléfono móvil. El hombre aseguró a los agentes que había estado ingresado en un hospital, con un coágulo en la cabeza y "a punto de morir".

La policía investigó su denuncia y averiguó que, en realidad, se había ido de copas al salir de su trabajo, se emborrachó y se abrió la cabeza tras resbalarse y golpearse con un bolardo en la puerta de un bar. Alguien le cogió su móvil cuando estaba herido en el suelo. El hombre había fingido el robo para no contarle la verdad a su mujer. Esta es una de las denuncias inventadas que la Policía Nacional ha descubierto en los seis primeros meses de 2021.

Según un informe de una de las principales comisarías de Madrid, al que ha tenido acceso CASO ABIERTO, el canal de Investigación y Sucesos de Prensa Ibérica, más de la mitad de las denuncias que se presentan por robo con violencia o intimidación son en realidad simulaciones de delito y estafas al seguro. Los investigadores han detectado "un aumento paulatino" de estos casos, que según las fuentes consultadas por este medio "comienza a ser tan alarmante que las cifras de años anteriores se pueden duplicar".

Un mueble de Ikea

Fuentes policiales atribuyen dicho incremento a "los seguros que se ofertan con la compra de aparatos electrónicos de alta gama y de gran valor en el mercado, que solo indemnizan al consumidor cuando la pérdida del aparato se produce como consecuencia de un robo con violencia o intimidación". Por ejemplo, un hombre de mediana edad denunció hace unos meses que unos ladrones habían entrado en su casa y se habían llevado el televisor y su teléfono móvil. Más tarde, cuando la policía le citó a declarar, acusado de un delito de simulación, el tipo acabó confesando que había inventado el asalto después de que él mismo rompiera la televisión accidentalmente mientras montaba un mueble de Ikea. Como su seguro no cubría los gastos en caso de rotura, decidió simular un robo.

Las condiciones ofrecidas por las compañías de productos electrónicos, como las de telefonía móvil, provocan incluso que "personas que extravían una factura, denuncien relatando hechos que no ocurren solo para cobrar del seguro". Además, la policía detecta, en muchos casos, falta de colaboración por parte de las compañías de seguros, a la hora de prevenir y perseguir estos delitos: "a veces no facilitan información a los investigadores sobre las cláusulas de los contratos". En otros casos, incluso "llegan a dar indicaciones a sus clientes de lo que tienen que relatar en sus denuncias para ser indemnizados".

Imágenes de un robo real a una pareja de turistas junto al Palacio Real en Madrid.

Asesorados por sus padres

En ocasiones, son los propios padres quienes asesoran a sus hijos sobre cómo mentir a la policía para conseguir que el seguro les pague por fingir que sufrieron un delito más grave. Es el caso de dos jóvenes a los que un ladrón les quitó el móvil al descuido, sin violencia y sin que ellos se dieran cuenta, mientras paseaban por la zona de Madrid Río y denunciaron un robo con intimidación asesorados por sus respectivos progenitores. La policía detuvo a los chicos y también a sus padres como inductores.

A veces, el engaño es tan burdo que el denunciante no pasa de la sala de espera de la comisaría: "Para poder comprar, con la indemnización que recibiera, otro teléfono a su mujer, un chico denunció que le habían sustraído su móvil y resulta que se presentó en la comisaría con el teléfono supuestamente robado", se advierte en el informe.

El sueldo en el casino

Otro de esos falsos denunciantes descubiertos por la policía llegó a gastar su sueldo en el casino y luego aseguró que le habían atracado para justificar el gasto a su mujer. En otro caso similar, un hombre describió a la policía, en presencia de su mujer y con todo lujo de detalles, a los supuestos cacos que le habían atacado en plena calle para robarle una cantidad de dinero que, casualmente, coincidía con la de la nómina que acababa de cobrar de su empresa y que finalmente había gastado en drogas, según las pesquisas.

Más allá de la picaresca que emplea quien inventa una denuncia de este tipo, la policía recuerda que se trata de un delito que se persigue y que está castigado con hasta un año de cárcel. Los investigadores se toman muy en serio estos casos, investigando cada hecho denunciado hasta el final, como si hubiera ocurrido en realidad, y acusando de simulación de delito e incluso estafa a quien se atreve a simular ser víctima de un delito.

Los responsables ocasionan un "grave perjuicio" al cuerpo investigador, que dedica "personal, tiempo y medios" a esclarecer estas denuncias. Y no solo eso, también generan un "perjuicio a toda la sociedad", porque "los recursos policiales y de la administración de justicia que se destinan a investigar sus denuncias se escatiman a otras denuncias que sí son reales".