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Juicio

¿Maltrato o sado?

Una juez de Alicante tendrá que resolver si la agresión de un hombre a su pareja fue un ataque machista o, como sostiene el acusado, formaba parte de la relación de sexo duro

Imágenes tomadas en un local de intercambio de parejas de Alicante.

Imágenes tomadas en un local de intercambio de parejas de Alicante.

Tortazos fetichistas. Cuando el acusado cogió a su expareja del brazo durante una fiesta BDSM y la abofeteó en la calle, ¿fue una agresión machista o se enmarcaba en la relación sadomasoquista que mantenían? Es lo ha alegado el acusado de un delito de violencia de género y ahora una juez deberá pronunciarse.

El 29 de diciembre de 2018, el acusado propinó una bofetada a su entonces pareja sentimental en la entrada de un pub de Alicante. Una agresión que hasta el propio acusado reconoció en el juzgado, pero su defensa alega que los hechos ocurrieron en el seno de una relación sadomasoquista. De hecho, ambos estaban en una fiesta fetichista y de temática BDSM que se celebraba en el local donde ocurrieron los hechos.

A juicio de la defensa, "no había ninguna intención de menospreciar la integridad física de la víctima", sino que ocurrieron en «un contexto muy particular» de una pareja que practicaban de manera "consentida y habitual" actos de "sadomasoquismo y sumisión", en el que ella adquiría el papel de "sumisa" y él era el "amo". Al más puro estilo de la novela "Cincuenta sombras de Grey".

El escrito de acusación de la Fiscalía obvia cualquier tipo de valoración sobre las prácticas sado de la pareja. El Ministerio Público valora que la noche del 29 de diciembre de 2018 el acusado vio a la chica hablando con una expareja, algo ante lo que reaccionó violentamente, cogiéndola del brazo para sacarla a la calle, donde le propinó un fuerte bofetón, arrojándola al suelo. La Fiscalía le acusa de un delito de maltrato y por el que reclama la pena de ocho meses de prisión. La causa acaba de llegar a un juzgado de lo Penal de Alicante para que se celebre el juicio, tras la instrucción practicada por uno de los juzgados de Violencia sobre la Mujer de Alicante.

La defensa intentó que la causa se archivara durante la instrucción, alegando citas de magistrados del Tribunal Supremo donde se dice que «en los casos de lesiones donde existe un consentimiento en el riesgo (...) este consentimiento será suficiente para excluir» la existencia de un delito. En el caso concreto, los hechos ocurrieron en un establecimiento público donde se estaba desarrollando una fiesta de temática fetichista. En el evento se llegaban a escenificar escenas de sumisión a los participantes por medio de cuerdas y castigos corporales consentidos.

La defensas insiste en que en la relación que ambos tenían era la denunciantes quien decía disfrutar "a través del dolor y el sentimiento de dominación empleado por el acusado". "Como quiera que fuere, mi representado propinó una bofetada a la denunciante con el objeto de hacer valer el carácter de amo que ostentaba", dice el escrito presentado ante el juzgado al que ha tenido acceso este diario, subrayando que el bofetón era una conducta consentida por ambas partes. Por este motivo, plantea que la agresión, de la que hubo testigos, no podría encuadrarse como un delito de violencia de género, en contra de los argumentos del fiscal.

La denuncian se presentó más de un año después

La denuncia por la presunta agresión se presentó en el juzgado más de un año después de los hechos. Algunos de los testigos que presenciaron el tortazo a la víctima aseguraron en su día que pensaron que ella no denunció en su momento porque lo consentían. El entorno de la pareja sabía el tipo de relación que mantenían, pero no sabían a ciencia cierta si el bofetón se encuadraba o no en ese rol. La relación se remontaba al año 2018 y tuvo una duración de un año, momento en el que la víctima acudió al juzgado para denunciar.

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